CRÍTICAS BREVES (235): DIGGER

CRÍTICAS BREVES (235): DIGGER

por - Críticas, Críticas breves
14 Oct, 2026 01:47 | Sin comentarios
La última película del cineasta mexicano pertenece a un linaje: el de las películas importantes sobre temas importantes. Es mucho mejor que la última de esta misma liga, que lleva la condecoración de Cannes y transcurre en un transatlántico, más allá de que ambas comparten una filosofía social y una tradición de autor.

Digger, Alejandro González Iñarritu, Estados Unidos, 2026.

Una colega maliciosa, y compatriota de Alejandro González Iñárritu, dijo alguna vez que el más celebrado de los directores mexicanos de la industria estadounidense debería fundar una religión en vez de hacer cine. Las palabras pueden envenenar, estrujar el corazón y demoler al destinatario de una injuria. Desde el estreno, hay un placer morboso por corroborar diariamente el fracaso de Digger. ¿Por qué un cineasta mexicano despierta tanta antipatía en geografías diversas? Pero tiene sus apologetas: el historiador y cineasta Mark Cousins ha dicho, con fervor, que a Orson Welles le hubiera encantado Digger. Hay excelentes textos contra la película, no tantos a su favor. Las lecturas de Adam Nayman en The Ringer y la de Katie Kadue en Dissident detectan la debilidad: la sátira se fagocita a sí misma. Tienen razón, porque en esa operación la película neutraliza su fuerza corrosiva. Es un señalamiento indiscutible, pero todavía incompleto, porque atañe solamente al cómo y no tanto al qué. Digger está lejos de ser una feroz invectiva contra la subjetivad capitalista y un relato pedagógico para conjurar un destino aciago. El nihilismo melancólico de Digger es la prueba de su ineficacia como sátira.Digger tiene sus momentos: el discurso más largo de Cruise, un buen empleo inicial de la puesta en abismo como recurso narrativo y un chiste eficaz contra los fundamentalistas religiosos. La obscenidad del personaje es inferior a la de quien todavía da órdenes en la Casa Blanca o a la de los trillonarios del mundo. Para reírse en serio de estos hombres y de lo que representan, la mímesis grotesca es tan estéril como el voto en blanco. El resto es un compendio de préstamos estéticos y una combinación habilidosa de lugares comunes apenas disimulada por las acrobacias formales de Emmanuel Lubezki. 

*Comisionado y publicado por el diario La Voz del Interior en el mes de octubre.

Roger Koza / Copyleft 2026