CINECLUBES DE CÓRDOBA (65): CREYENTES E INCRÉDULOS

CINECLUBES DE CÓRDOBA (65): CREYENTES E INCRÉDULOS

por - Cineclubes, Críticas, Críticas breves
20 Abr, 2015 11:36 | Sin comentarios
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Génesis

Por Roger Koza

El cine africano sigue siendo un misterio para nosotros, al igual que la historia y las múltiples culturas de ese continente. Excepto como una genealogía pretérita de la civilización, ¿sucedió alguna vez que en una escuela argentina se estudie la historia de Sudán, Mali o Burkina Faso? A lo sumo, nuestra cercanía con el continente en donde se presume que empezó la vida, y que siempre se asocia acríticamente con la pobreza, puede relacionarse con la música.

Salif Keita, para los amantes de la música, es un nombre conocido, y en Génesis (1999), versión idiosincrásica del libro bíblico, el extraordinario músico interpreta a Esaú, uno de los dos hermanos que en este relato teológico se enfrentarán a muerte por una cuestión de derechos. El otro hermano es Jacob, quien deberá padecer tanto la desaparición de su hijo como la violación de su hija Dina por parte de Sichem, un príncipe cananita, que se arrepentirá de su acto y deseará entonces contraer matrimonio con la hermosa hija de Jacob. Pero ese acto de contrición no será suficiente y el hermano de Dina llevará adelante una matanza: la mayoría de los hombres del clan bajo el liderazgo de Jacob serán asesinados. Los últimos minutos de Génesis escenifican la lucha del propio Jacob con el Altísimo.

Este filme magnífico de Cheick Oumar Sissoko, uno de los directores más sobresalientes del cine de la República de Mali (que se verá este martes 21 a las 20 h en la segunda edición del Festival de Cine Religioso –Arfecine– que tiene lugar en el Dinosaurio Shopping Ruta 20), dista de ser una película religiosa ordinaria. Dado que gran parte de los conflictos giran en torno a la interpretación comunitaria de leyes y reglas y que en la mayor parte del metraje los personajes están en espacio abiertos, Génesis remite más a un western que a un típico filme bíblico del cine clásico americano. En este sentido, Sissoko entiende perfectamente la interacción entre el paisaje y sus personajes, y varias de las panorámicas que se ven a lo largo del filme resultan tan fascinantes como estéticamente pertinentes, no menos que algunos enfrentamientos armados en donde los caballos y los cebúes se suman al descontrol general. Pero lo distintivo de este relato bíblico es su peculiar modo en que el erotismo atraviesa algunas discusiones y escenas no exentas de un inesperado humor contenido pero ostensible, rasgo extraño a la sensibilidad religiosa.

Mouchette-Robert-Bresson

Mouchette

El modelo de Rosetta

Los famosos hermanos Dardenne se inspiraron en Mouchette (1966), de Rober Bresson, para concebir a ese inolvidable personaje que dio el título a su mejor película hasta la fecha, Rosetta (1999). Por eso, revisar el modelo original siempre es conveniente, más aún cuando se trata de una de las tantas obras maestras de uno de los directores más singulares y geniales de la historia del cine. La línea argumentativa de Mouchette es tan simple como directa: una joven campesina resiste las insoportables condiciones de vida (una madre enferma, un padre irresponsable, pobreza material y un mundo circundante signado por la crueldad) por un tiempo hasta que decide terminar con su vida (en uno de los suicidios más refinados que se hayan visto en la historia del cine).

Para un jansenista como Bresson, tal vez el destino de Mouchette (inolvidable Nadine Nortier) es ineluctable, de tal forma que la decisión capital de la adolescente parece incuestionable, lo que no impide que Bresson incluya algún instante de placer para su mártir, como cuando juega en un parque de diversiones. El gran momento del filme tiene lugar en un bosque durante la noche, paradójico pasaje en el que lo numinoso y lo ominoso parecen cruzarse sin la posibilidad de establecer claras diferencias entre la gracia y la presencia de algo diabólico. (Lunes 20, a las 20 h)

Antes de Cannes

En el cineclub Hugo del Carril reponen Sueño de invierno (2014), ganadora del máximo galardón del último Festival de Cine de Cannes en mayo de 2014. El gran realizador turco Nuri B. Ceylan cuenta la historia de un actor y escritor bastante escéptico que vive recluido en un hotel en Anatolia, junto a su mujer mucho más joven y su hermana, mientras intenta escribir una historia del teatro turco y sostener una pareja que experimenta una crisis. Sin embargo, como suele suceder con Ceylan, lo que más le interesa al director estriba en la relación problemática entre los miembros de distintas clases, y el film se beneficia formal y narrativamente cada vez que abandona su costado filosófico y se apoya más en la tensión sociológica que se establece entre el protagonista y una familia en relación de dependencia con éste. (Del jueves 23 al domingo 26, en Bv. San Juan 49)

Este texto fue publicado en el diaro La voz del interior en el mes de abril 2015

Roger Koza / Copyleft 2015