VIDA DE IMÁGENES

VIDA DE IMÁGENES

por - Ensayos
24 Dic, 2023 05:08 | comentarios
En una cultura ágrafa como la nuestra, en las imágenes se pone en juego una idea paradójica de verdad

Entre las excentricidades del nuevo mandatario, hay una que ha adquirido cierto énfasis por su obligada exposición, ya no solo televisiva, sino fotográfica. En la televisión se engaña de muchas maneras, aún más en el retrato fotográfico. En verdad, la obsesión por rejuvenecer del mandatario no lo distingue especialmente, como sí pasa con otros gustos misteriosos que son propios de un copyright ontológico. ¿Por qué?

La práctica más universal de nuestro tiempo pasa por hacer autorretratos trabajando sobre un perfeccionamiento imaginario del semblante hasta que la imagen final resulte la ideal. Ser sin una imagen es no ser del todo, el imperativo estético que guía la corrección de la propia imagen es dar con la imagen del ser. Por esa razón, a nadie le inquieta la distancia que existe en el presidente real y la imagen que se publica en cada ocasión. Cuando se empezó a fotografiar a las personas, y más todavía cuando se las filmó, no existía el control sobre lo que el objetivo capturaba del rostro. Verse filmado era aceptar algo de sí que se desconocía por completo.

Skazka (2022)

En los últimos años, ha sucedido algo que es un giro perverso de aquella vieja sensación de extrañeza que consistía en reconocer lo impropio en el propio rostro. La famosa periodista y ensayista Naomi Klein, en su último libro, Doppelganger (2023), se dedica a examinar el lugar que tiene la imagen en la composición de la volátil identidad contemporánea. Una mujer que se le parece y se llama Naomi Wolf, también periodista, aunque no ensayista, aprovecha su parecido para comunicar ideas que representan el arco ideológico opuesto al de Klein. Wolf sintetiza el pensamiento reaccionario global en boga. Desconfió de las vacunas, puso en duda la validez epistemológica del COVID y festejó los triunfos recientes de los líderes de derecha. Klein, en cambio, erigió su reputación como gran observadora crítica de las mutaciones del capitalismo del siglo en curso y sus efectos deletéreos.

La confusión entre las dos Naomi es apenas un indicio menor de la experiencia nada trivial de confundir una imagen con lo real o simplemente creer que lo real es la imagen. En Another Body, de Sophie Compton y Reuben Hamlyn, una joven estudiante de ingeniería es advertida por un amigo de que en una página de pornografía se publican videos íntimos de ella. Al ingresar al link confirma efectivamente que no es ella pero que su cara está injertada digitalmente en otro cuerpo. Lo que se revela es la cantidad de casos simulares al suyo, como también el concomitante vacío legal que rodea a la pornografía que se realiza con Deepfake.

Con ese mismo programa, Alexander Sokurov resucitó a Cristo, Hitler, Mussolini, Churchill y Stalin en una comedia ominosa llamada Cuento de hadas en la que los mencionados esperan en el limbo la admisión al cielo. En la de Sokurov la imagen es deliberadamente inverosímil, como si fuera un sueño. En Another Body, todo es una pesadilla; la más inquietante nace a partir de una confesión de la protagonista: la cara que vemos tampoco es la suya.

*Publicado en Revista Número Cero en el mes de diciembre.

Roger Koza / Copyleft 2023