PIN DE FARTIE

PIN DE FARTIE

por - Críticas
07 Jul, 2026 09:03 | Sin comentarios
Es una película extraña dentro de la filmografía de Moguillansky porque no es una comedia; en cambio, su obsesión por Samuel Beckett asume el protagonismo. Una legítima rareza.

NINGÚN LUGAR A DÓNDE IR

Menos de 30 páginas tiene Fin de partida, la pieza teatral de Samuel Beckett publicada en 1957 y escrita en francés. Cuenta con cuatro personajes. Todo sucede en interiores. La insignificancia merodea de principio a fin como tema; las acciones son mecánicas y ordinarias; las palabras son insuficientes para contrarrestar la evidencia de que nada comporta en sí una finalidad o una justificación. Reírse un poco de todo atenúa el sufrimiento. No hay en la obra de Beckett ninguna indicación de un tiempo reconocible ni tampoco un lugar al que referirse. La abstracción es deliberada, como si el espacio claustrofóbico en el que se desarrolla la interacción entre los personajes fuera una duplicación metafórica del sentimiento de sentirse preso en el propio cerebro. «Lo pregunto a las palabras que quedan, sueño, despertar, noche, mañana. Nada saben decir».

Excepto por los personajes que viven en un cubículo de basura, que sí tienen un momento tardío en la película, el resto de los personajes de Pin de Fartie, que no son cuatro como en la obra sino diez, no están encerrados, y menos todavía en un mismo espacio. Algunos están en una localidad de Suiza, cerca de un lago y montañas; otros son reconocibles habitantes de Buenos Aires. El paso de la obra teatral a la película introduce lo específico: lugares reconocibles y un tiempo preciso, con signos característicos del presente. Alguien ve a lo lejos una multitud que se vanagloria de representar la libertad. Se los adjetiva como corresponde. Basta una palabra bien elegida para injuriar sin aspavientos. No son las únicas marcas directas del tiempo presente. Un desenfoque veloz o un travelling para seguir a un personaje en bicicleta son elocuentes para observar la degradación social.

Los que están en Lausana remiten directamente a los personajes de la obra: el ciego y quien cuida de él. Algunas cosas remiten directamente al texto, otras no. ¿Beckett había incluido un número musical en Fin de partida? El travelling que sigue el movimiento de los personajes junto al Léman es esplendoroso. Lo mismo sucede cuando llegan a un paraje en el que la nieve cubre todo el territorio suizo y la geografía se cifra en lo inmenso. El segmento suizo va y viene; alterna con los de Buenos Aires.

Casi todos los que están en Argentina no tienen nada que ver con las criaturas descriptas en la obra, pero todos leen Fin de partida: la vieja pianista nonagenaria y su hijo encuentran serenidad en su lectura; una pareja de actores ensaya la obra durante algunos días de la semana en un departamento ubicado en la zona de Congreso. Parecen amantes que se reúnen en secreto con la promesa de prodigarse placeres y ternura, pero nada pasa entre ellos y todo se ciñe a las palabras del texto y a las conjeturas inconfesables que pueden adivinarse en sus gestos. Todo lo que sucede con Laura Paredes es prodigioso. Sin decir nada, el subtexto del texto se dice en la expresión de los ojos, en el tiempo que sostiene una mirada. El resto no son, en sí, personajes, sino acompañantes de escena. Un hombre toca la guitarra mientras una mujer comenta y enlaza las escenas de la propia película. En un par de ocasiones, se puede apreciar cómo dos mujeres trabajan en el diseño visual y sonoro del film. Es un gesto moderno, propio de Beckett.

Lo otro que está delineado en la obra es la sensación de que no hay ningún destino que espere a los personajes. El desamparo es constitutivo de respirar. En la película, más que un anatema de la condición humana, es un contexto. Pin de Fartie es también el fin de un país, y en la película no es una nación sin nombre. Mientras la capitulación se aproxima, decir adiós es lo que corresponde. Con decoro y afecto; nunca al precio de la dignidad.

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 Pin de Fartie , Argentina 2025.

Dirección: Alejo Moguillansky.

Guion:Luciana Acuña, A. Moguillansky, Mariano Llinás.

Intérpretes: Santiago Gobernori, Cleo Moguillansky, Laura Paredes, Marcos Ferrante, Luciana Acuña, Maxi Prietto, Laura López Moyano, Fernando Tur, Margarita Fernández, Alejo Moguillansky.

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*Publicado en La Voz del Interior en el mes de julio.

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