MES FICUNAM 2016 (01) / CRÍTICAS BREVES (117):  TALES OF TWO WHO DREAMT

MES FICUNAM 2016 (01) / CRÍTICAS BREVES (117): TALES OF TWO WHO DREAMT

por - Festivales
01 Feb, 2016 11:40 | Sin comentarios

vlcsnap-2016-02-01-17h06m46s623Por Roger Koza

Tales of Two Who Dreamt, Andrea Bussmann y Nicolás Pereda, México-Canadá, 2016

El cine de Nicolás Pereda, la discreta anomalía del cine mexicano, es lo suficientemente singular como para que suscite en el mejor de los casos estupor y un pueril menoscabo que esconde pereza para pensar a fondo una obra coherente, creativa y en constante evolución. Aquí vuelve a trabajar con Bussmann, y el resultado es aun mejor que la codirección precedente en Aquel cuyo rostro no irradie luz. Véase tan solo la panorámica de apertura sobre un inmenso edificio, que aquí más que una edificación entre otras es una entidad infinita y uniforme que alberga muchas familias de inmigrantes en las afueras de Toronto. El plano es soberbio, y no será el único.

Como en la mayoría de las películas de Pereda, existe una tensión entre el orden de la ficción y el documental, o más bien una indistinción que insta a indagar sobre la paradoja de toda representación y su petición implícita de verdad. Pero hay aquí un giro de tuerca que se expresa en una hermosa inquietud: ¿de dónde surge una ficción? Los hombres pueden (re)describir creativamente sus experiencias, apelar a leyendas de otro tiempo y reelaborar sus propios sueños. He aquí las nobles materias de la ficción.

Una pareja de gitanos húngaros va contando cómo será la película que ha escrito para unos directores que jamás vemos y que se rodará pronto y por una semana. La preparación es en verdad el film de Pereda-Bussmann, que se circunscribe a cómo los inmigrantes revisan los pormenores de ese guión, centrado en la historia de un niño llamado Alex. Un día, al despertar, antes de ir a la escuela, el niño tiene un pico de ave en vez de boca y su cuerpo está emplumado. Frente a esa metamorfosis, las reacciones de su familia serán diversas, y la posible película presupone entonces escenificar las consecuencias de ese acontecimiento inexplicable, que también llegan a verse fugazmente en el film. Pero el trasfondo mítico no se agota en una estructura sin tiempo, ya que los protagonistas son hijos de su propio tiempo histórico. ¿No es acaso el inmigrante el personaje conceptual por antonomasia de la ficción (económica) más poderosa en la Tierra?

Roger Koza / Copyleft 2016