NOSITALIAJ. LA BELLEZA

NOSITALIAJ. LA BELLEZA

por - Críticas
07 May, 2013 11:40 | Sin comentarios

**** Obra maestra  ***Hay que verla  **Válida de ver  * Tiene un rasgo redimible ° Sin valor

Por Roger Koza

LOS UNOS Y LOS OTROS

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Nositaliaj. La belleza. blivion, Argentina, 2012

Escrita y dirigida por Daniela Seggiario

*** Hay que verla

Notable debut de una joven realizadora en el que se decide explorar un universo no desprovisto de riesgos  cuyo resultado, conceptual y formalmente, es tan sólido como promisorio.

Una cita guía, acaso una clave de lectura: “Y el cine, yo sé bien por qué lo elegí… Para que me enseñe a reconocer con la mirada, incansablemente, a qué distancia de mí comienzan los otros.” Esta sentencia del crítico Serge Daney podría ser el manifiesto secreto de Daniela Seggiaro, directora de Nosilatiaj, la belleza; también una vía (y moraleja) posible para los espectadores de su notable película.

La delicada ópera prima de Seggiaro, más allá de su aparente sencillez, pone en juego esa distancia aludida. Una familia de clase media salteña y su sirvienta wichi constituyen el microcosmos elegido para retratar una diferencia y una dinámica social. No se trata aquí de un film de denuncia (histórica), ni de una obra que toma al cine como una mera excusa para decir algo con cierto valor antropológico (que lo tiene). Antes que nada, Nosilatiaj, la belleza es una película que denota una búsqueda formal precisa para explorar un universo simbólico.

La historia a contar es breve, casi una anécdota: la hija mayor de la familia, Antonella, está por cumplir quince años. La fiesta de aniversario es una suerte de acontecimiento, lo que implica un revuelo familiar, y el que revela a su vez ciertas tensiones en la vida doméstica.

Pero esa familia no es centro del filme sino Yolanda, la mucama indígena de 16 años, cuya vida está condicionada por la interacción permanente con sus patrones. La fuerza del filme reside en ver la mirada de Yolanda, su gestualidad, observar el trato con sus propios familiares y aprender respetuosamente de su cultura a través de sus recuerdos.

En una decisión precisa de puesta en escena Seggiaro decide introducir algunos recuerdos de la protagonista a partir de la inserción ocasional de algunos planos generales de la naturaleza en un ostensible desenfoque. Lo que parece ser un simpático y elegante plano abstracto sobre un ecosistema sugiere algo más: se trata de una exposición de una percepción distorsionada e ignorante de una cultura por parte de una cultura dominante incapaz de ver, y al mismo tiempo de constatar la dificultad de una minoría para poder sostener su propia visión del mundo. Y no es fácil, como queda claro en un pasaje en el que una inscripción en la puerta de entrada de una iglesia establece los límites de la tolerancia para creencias paganas.

Gran debut el de Seggiaro, capaz de develar un mundo ajeno sin imponerle al mismo las categorías con las que los blancos vemos y vivimos en él. Basta con ver un pasaje clave del filme en el que el corte de un mechón de pelo evidencia la ignorancia de una cultura respecto de otra, un acto insensible en el relato inversamente proporcional a la inteligencia sensible con la que está concebido y filmado.

Esta crítica fue publicada en otra versión por el diario La voz del interior en el mes de abril 2013

Roger Koza / Copyleft 2013