CINEFILIA ONLINE (18): MÁS ALLÁ DE LA DIVERSIÓN

CINEFILIA ONLINE (18): MÁS ALLÁ DE LA DIVERSIÓN

por - Cinefilia online, Críticas
21 Mar, 2020 10:46 | Sin comentarios
Cuatro películas para ver en casa, cuatro directores: Vidor, Pelechian, Perrone y Solnicki

Son días aciagos e inciertos; inclusos, los necios que menoscaban el peligro dirigiéndose a un balneario en plena evolución de una impredecible pandemia sienten que el estilo de vida del que gozan siempre está en riesgo. En circunstancias así, la obsesión por el porvenir puede corroer el alma; algunos “prefieren” entregarse a la desesperación microscópica de los datos cotidianos; otros, si pudieran, construirían un universo alternativo en el que todo lo que está sucediendo permaneciera como un murmullo incesante que se puede negar tapándose los oídos. En ese contexto, ver películas puede significar muchas cosas: un estímulo para la inteligencia frente al desconcierto, una pausa poblada por la fantasía, la restitución de la curiosidad ante la inmovilidad forzosa, un entrenamiento para la sensibilidad. Es cierto, no tenemos los cines físicos, pero sí contamos con la opción de ver cine en la propia casa. He aquí algunas sugerencias.

La memoria utópica

No falta mucho tiempo para que se cumplan 100 años de la Gran Depresión, esa mítica conflagración mundial que trastocó el orden económico en el final de la década del 20 del siglo pasado. El panorama era desolador; el siglo XX ya había conocido una guerra, ahora enfrentaba el desasosiego de las crisis económicas. En ese contexto, King Vidor hizo un filme notable titulado El pan nuestro de cada día. En él, Mary y John, un matrimonio joven desesperado, abandonan la ciudad para establecerse en un campo en ruinas ofrecido por el tío de Mary. La tierra yerma no reporta en un comienzo ningún indicio de consolación económica, pero la llegada de otros desesperados que circulan sin dirección alguna en un Estados Unidos devastado les imprime a esas hectáreas inermes la vitalidad y la prosperidad a la que aspiran todos.

La recomposición social y económica que representa Vidor en este relato tan amable como utópico puede resultar anacrónico en los ojos del cinismo imperante; con el acostumbrado desdén se le puede adjudicar un candor inapropiado para la complejidad de nuestro mundo. Sin embargo, la lucidez de El pan nuestro de cada día reside en cómo Vidor imagina los vínculos entre todos los involucrados en la granja colectiva. Hay violinistas, contadores, presidiarios, agricultores, albañiles, carpinteros, hasta un enterrador; hay hombres y mujeres, y, en la necesidad de conseguir el sustento, las diferencias y el modo de organización se orientan al bien común.

Los comunitarios enfrentan obstáculos de todo orden: la adquisición de las tierras en un remate habilita la comedia; la lucha contra una sequía funesta, la épica. El trabajo mancomunado de los hombres dándole con el pico al unísono sobre la tierra para diseñar una canaleta y recuperar el maizal a punto de extinguirse prodiga una de las más hermosas escenas del cine clásico estadounidense. Esa felicidad proviene de una ética, acaso la más conveniente en tiempos desesperados y en todos los tiempos..

Éxtasis perceptivo

Otra celebración de lo comunitario y asimismo de la relación entre la tierra, un pueblo y los animales es la extraordinaria Las estacionesde Artavazd Pelechian, sin duda uno de los grandes cineastas de la historia del cine, responsable de la teoría del “montaje a distancia”, en la que el sentido de un plano está signado por la distancia —valga la redundancia— entre los planos. Dicho así puede sonar abstracto, viendo el filme se entiende de inmediato.

Es que los planos reiterados de los campesinos cayendo por las pendientes abrazando a sus ovejas, como los segmentos dedicados a un casamiento y las escenas sobre el trabajo en la tierra en las montañas, mantienen una amalgama entre sí dada por la repetición y los modos de intercalarse en el metraje, en el que el conjunto se revela como un todo viviente. En efecto, un filme de Pelechian, y este en particular, es lo más parecido a un organismo. El cine se independiza aquí de su imperativo narrativo e intensifica la experiencia perceptiva, como si los ojos y los oídos estuvieran en presencia de una entidad en movimiento.

El gesto de los independientes

Varios cineastas argentinos han liberado, al menos por unos días, algunas películas recientes para ser vistas gratuitamente. La magnífica Cump4rsit4, de Raúl Perrone, jamás estrenada comercialmente en el país, es uno de los trabajos más sobresalientes de su etapa neoexpresionista digital inaugurada después de la notable P3nd3jo5. El filme escenifica una contienda en un tiempo impreciso entre la patronal y los campesinos en Argentina, apropiándose con la habitual desobediencia que lo caracteriza de la tradición soviética (algo de Dovzhenko, un poco de Eisenstein). El trabajo sonoro es admirable, no menos que el registro, en especial cuando Perrone elige retratar, a través de primeros planos en contrapicado, el rostro y la dignidad de los trabajadores del campo.

El cineasta Gastón Solnicki también ha puesto en circulación Introduzione all´oscuro, su sentida elegía dedicada a Hans Hurch, un hombre clave en la historia de los festivales de cine de los últimos 30 años. La inesperada muerte del director del Festival de Cine de Viena tres años atrás llevó al cineasta a realizar un retrato de ese hombre, que es también una indagación sobre la cultura vienesa. El resultado es conmovedor y fascinante.

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Fotogramas: Las estaciones (encabezado); 2) El pan nuestro de cada día; 3) Cump4rsit4

Links: 

El pan nuestro de cada día (ver aquí)

Las estaciones (ver aquí)

Cump4rsita (ver aquí)

Introduzione all´oscuro (ver aquí)

 


Este texto fue publicado en otra versión por el diario La Voz del Interior en el mes de marzo 2020.