FIDBA (CUARTA EDICIÓN): BUENO, PERO NO EL ÚNICO

FIDBA (CUARTA EDICIÓN): BUENO, PERO NO EL ÚNICO

por - Festivales
05 Ago, 2017 01:51 | Sin comentarios
Jorge García estuvo presente en la última edición del FIDBA y repasa algunos títulos, entre ellos, el film ganador. Antes corrige algunas imprecisiones institucionales que en este caso resultan necesarias.

Por Jorge García

El catálogo de esta edición del FIDBA (Festival Internacional Documental de Buenos Aires) comienza con una afirmación de Ralph Haiek –actual presidente del INCAA luego de la asonada promovida por un “periodista” impresentable- difícilmente compartible. Allí el funcionario afirma que es el único festival de Buenos Aires dedicado exclusivamente al cine documental. Uno debe presumir que el funcionario no está informado (aunque también se supone que debería estarlo) de la existencia del DOCBUENOSAIRES, cuya edición número 17 se llevará a cabo en el próximo mes de octubre. Más allá de este claro ejercicio de ninguneo del mencionado evento, cabe complacerse por la persistencia del FIDBA, cuya cuarta edición acaba de realizarse. Es sabida la importancia que el cine documental ha adquirido en los últimos años en el mundo y nuestro país (basta señalar que la mitad de la producción nacional del año pasado estuvo dedicada a ese género) y también lo cada vez más difuso que resulta establecer los límites entre documental y ficción. De hecho algunas de las películas vista en el FIDBA no son fácilmente encuadrables como documentales. Por sobre estas digresiones conviene señalar que el evento ofreció proyecciones de interés, con entrada libre y gratuita, como parece ser la norma en los últimos tiempos, y hubo además otras actividades, tal el caso del seminario dictado por el director español Ricardo Iscar (única actividad rentada del evento). Hay que decir que el FIDBA contó con una concurrencia apreciable y tuvimos oportunidad de ver algunas películas que reseñaremos brevemente.

Un caso que se puede señalar como ejemplo de lo arriba señalado es el de Calabria, del director suizo Pierre-Francois Sauter, la película premiada en la Competencia Internacional, un film que se aleja bastante del registro estrictamente documental. Dos  inmigrantes, uno serbio y el otro portugués que trabajan en una funeraria en Suiza, deben trasladar el cuerpo de otro trabajador calabrés fallecido (también inmigrante) a su tierra natal. O sea que estamos ante el curioso caso una road-movie a borde de un coche fúnebre. El director, tras un comienzo en el que se describen minuciosamente los preparativos para el traslado, opta por eludir los aspectos más dramáticos (y eventualmente macabros) del hecho y trabajar dentro de un tono cercano al de la comedia ligera, aunque sin caer nunca en la superficialidad y en el que el drama de la inmigración está casi siempre fuera de campo. Hay discusiones sobre la vida y la religión entre los dos protagonistas, encuentros con atractivos personajes secundarios y varias canciones interpretadas por el serbio. El resultado es un film con varios momentos logrados aunque algo estirado en su desarrollo.

Algunos directores chilenos parecen decididos a mostrar el oscuro pasado de sus familiares (algo que por ahora no ocurre en nuestra cinematografía). Es el caso de El pacto de Adriana, exhibida aquí y que fuera comentada en ocasión de su proyección en el BAFICI y también de El color del camaleón, de Andrés Lubbert, un director de padre chileno aunque nacido en Bélgica. Es precisamente la historia del enigmático pasado de su padre la que llevó al Lubbert a realizar esta película en la que investiga a través de diversas conversaciones esa oscura historia, en la que su progenitor fue obligado a realizar tareas para los servicios de inteligencia de la dictadura de Pinochet antes de poder escapar y rehacer su vida en Europa. Las tensiones que provocan en el director la contradictoria figura de su padre están expuestas con lucidez y sobriedad en un film doloroso y no exento de ambigüedad.

Spectres are Haunting Europe, de las griegas María Korkouta y Niki Giannari aborda de manera directa el drama de la inmigración. Filmada en Idomeni,  en un campamento de refugiados en la frontera entre Grecia y Macedonia, el film testimonia con crudeza la vida cotidiana  de los migrantes en el lugar, sin desarrollar historias individuales y optando por un registro coral intenso y descarnado que plantea en toda su magnitud una tragedia colectiva.

Thomas Sankara fue el líder de la revolución democrática de la colonia francesa de Alto Volta, que luego se llamará Burkina Faso. Su compañero de andanzas política Blaise Compaoré lo traicionó y lo mandó asesinar en 1987 ocupando la presidencia del país durante veintisiete años hasta que fue desalojado por una revuelta popular. La realizadora belga Julia Jaroszewski reconstruye en Qui es-tu Octobre? ese período histórico a través de la vida de una familia, utilizando diversos recursos que incluyen recreación de escenas y mecanismos de representación. Un atractivo trabajo.

En Donkeyote el español Chico Pereira se centra en su tío y padrino Manolo, un anciano emprendedor y solitario que recorre enormes distancias siempre a buen paso (no parece descansar nunca) acompañado de un burro y un perro. Individualista empedernido quiere recorrer la ruta de los indios cherokees cuando fueron expulsados de sus tierras en los Estados Unidos. Así se enfrentará a las inclemencias del tiempo, la negativa de su burro a cruzar espacios con agua y dificultades burocráticas varias. Como el nombre de la película lo indica, un personaje quijotesco, tan voluntarioso como obstinado.

La película colombiana Atentamente, de Camila Rodríguez Triana, es otro ejemplo de la abundante intrusión de la ficción en un registro aparentemente documental. El film está ambientado en un geriátrico donde dos ancianos se enamoran y buscan conseguir dinero para pasar una noche de amor fuera del lugar. El hombre tiene también una relación fría y distante con su hija que lo visita periódicamente. Abusivo en su minimalismo y en el uso de los tiempos muertos, el film consigue sin embargo en algunos pasajes trasmitir cierta dosis de autenticidad.

Y reseñemos brevemente para finalizar una película argentina, Regreso a Coronel Vallejos, que recurre al mítico nombre que el escritor Manuel Puig le diera a su General Villegas natal. A través de diversas entrevistas y describiendo con agudeza algunas situaciones (vg., la relación de Puig con su madre) la película intenta desentrañar –y en ocasiones lo logra- la compleja y contradictoria relación del escritor con la ciudad.

* Fotogramas: Donkeyote (portada); Calabria

Jorge García / Copyleft 2017