7 MUESTRA: PROGRAMACIÓN Y CRÍTICAS: TERCERA Y ÚLTIMA SEMANA

7 MUESTRA: PROGRAMACIÓN Y CRÍTICAS: TERCERA Y ÚLTIMA SEMANA

por - Críticas, Muestra 2011
15 Ene, 2011 03:41 | Sin comentarios

Eduardo Coutinho en foco

TERCERA SEMANA

MARTES 18

15.30hs: Clásicos para un canon

Shirin, de Abbas Kiarostami, Irán, 2008

91’ / ATP

Mediometraje: El niño ciego (29’), de Johan van der Keuken, Holanda, 1966

90 minutos mirando cómo se mira una película, o cómo el cine se introyecta en el cuerpo del espectador. Parece un ejercicio, largo para muchos, pero Shirin, título que remite al personaje femenino de una obra tradicional persa del siglo XII, una meditación trágica sobre el amor, es un verdadero tour de force, principalmente sonoro. Más de un centenar de actrices, algunas muy famosas, pasan, “posan” y miran una película, en una improvisada sala de cine (en la casa de Kiarostami). Desde ya, no están viendo lo que se escucha, pero reaccionan como si así fuera. El diseño de sonido lo es todo. Lo que se escucha es la puesta sonora de la obra; lo que se ve no es otra cosa que cómo ven los que pueden ver. Kiarostami parece interesado en dos emociones excluyentes: el impacto de lo violento y el sufrimiento concomitante, y los instantes de reparo y precaria felicidad. Escuchar un sable penetrando un cuerpo y ver cómo reaccionan mujeres frecuentemente bellísimas y de diversas edades es una experiencia memorable. Y no son todas mujeres, pues en la platea también hay hombres sentados, aunque éstos –siempre en el fondo del plano, jamás en el frente– nunca lloran. Como se sabe, Juliette Binoche participa en el film; se la ve tres veces: dos llorando, y en otra ocasión simplemente mirando. Pero para los seguidores de Kiarostami hay un bonus track fundamental: sentado entre el público femenino se puede ver en dos oportunidades al Sr. Badii, el enigmático personaje de El sabor de la cereza. El cine todavía hace milagros: Badii vuelve a la vida, y, con él, nosotros podemos saborear mucho más que cerezas. (Roger Koza)

17.50hs: El ojo lúcido (Documentales)

Ciudad 24, de Jia Zhang-ke, China, 2008

106’ / ATP

Cortometraje: El gato (5’), de Johan van der Keuken, Holanda, 1968

Este soberbio y conmovedor documental, de uno de los grandes maestros del cine contemporáneo y figura rutilante de la Sexta Generación del cine chino, no es otra cosa que un intento de retener la memoria histórica y política de un tiempo ya acontecido (la China maoísta) en el discurso y experiencia de sus protagonistas (los obreros de una fábrica). El traspaso de las tierras de la vieja fábrica 420 de Chengdu, alguna vez centro de fabricaciones militares en donde trabajaban 30.000 operarios, ahora plataforma de un futuro complejo privado habitacional moderno, le sirve al “sismógrafo” Jia para documentar la instauración de un nuevo estilo de vida. “El socialismo chino como experimento ha concluido en su costado económico”, dice el director y agrega: “Lo que estoy enfrentando es la memoria de aquel experimento y los modos en los que afectó la vida de los trabajadores”. Mientras los entrevistados (la mayoría ex-operarios de la fábrica) reviven oralmente la Historia, Jia registra la demolición paulatina de una arquitectura cuyos cimientos son manuscritos indirectos de otro tiempo. El devenir capitalista de China se percibe tanto en las trasmutaciones edilicias como en la conducta de sus personajes, sobre todo en quienes pretenden ser entrevistados pero que en realidad son actores reconocidos interpretando a hijos de operarios. Joan Chen, por ejemplo, encarna a una mujer soltera de Shangai cuyo apodo coincide con el nombre de un personaje de un film interpretado por la misma Chen. Jia filma los espacios como entes animados; la música revela el ánimo de distintos períodos (cuerdas para el pasado, música electrónica para el presente); los rostros y los cuerpos expresan un código lejano. Así, los planos iniciales en los que se ven los rostros de cientos de operarios en una ceremonia denotan los vestigios del colectivismo de antaño; los planos finales en los que la figura de Zhao Tao prevalece son su respuesta dialéctica: el rostro de esa mujer de negocios condensa un fenómeno reciente, el individualismo extremo, una modalidad de subjetividad inimaginable en tiempos en los que el bienestar personal (y privatizado) detenía la marcha de la Historia. (RK)

20.00hs: Horizontes contemporáneos

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Buscando la comedia en el mundo musulmán, de Albert Brooks, EE.UU., 2006

98’ / +13

Cortometraje: Escuela de carteros (15’), de Jacques Tati, Francia, 1947

“Nuestra risa es siempre la risa de un grupo”, decía el filósofo Henri Bergson. Albert Brooks asume en su película esta sentencia filosófica. Aquí, el actor y director se interpreta más o menos a sí mismo: un cómico no del todo exitoso es contratado por la Casa Blanca para que investigue sobre qué hace reír al pueblo musulmán y realice, posteriormente, un informe de 500 páginas. No se conocen muy bien las intenciones del gobierno estadounidense, pero sí es clara la motivación de Brooks tanto en su papel como en su película: asumir la diferencia cultural, reconocer la limitación de su propio punto de vista, e, indirectamente, ensayar sobre lo cómico como expresión universal aunque siempre atravesada por una concepción singular de lo humorístico. Hay una escena prodigiosa y ostensiblemente brillante en donde Brooks, frente a una gran audiencia que nunca se ríe de sus chistes característicos de la Stand-up Comedy, demuestra la tesis filosófica que articula su película, mientras que la posición e inteligencia política del film se explicitan en un chiste al paso cerca del final. Una rareza formal y conceptual en el contexto del cine estadounidense. (RK)

22.00hs: Horizontes contemporáneos

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Secreto rayo de sol, de Lee Chang-dong, Corea del Sur, 2007

142’ / +13

La cuarta película del escritor y ex ministro de cultura de Corea, Lee Chang-dong, es un estudio precioso e impío (aunque respetuoso) sobre la creencia y el proselitismo religioso. Una madre y su hijo se mudan de Seúl a Miryang, la ciudad en la que nació su esposo, quien ha muerto. Shin-ae (la excepcional Jeon Do-yeon) intenta reconstruir su vida y darle otro mundo a su hijo. La fortuna no la acompañará, lo que la llevará, dada ciertas circunstancias extremas, a convertirse acríticamente al cristianismo. Lee sugiere y jamás subraya: la sociedad coreana es parsimoniosamente violenta, la institución familiar problemática, la fe una demencia colectiva, y tales señalamientos sin embargo no legitiman una mirada cínica del mundo y los vínculos entre las personas. En ciertos gestos, Lee parece apostar a una forma discreta de consuelo, el que puede ofrecer la vendedora de un local de ropas y el sostenido acompañamiento de un pretendiente sin suerte. En las tres ocasiones en las que Lee decide musicalizar sus escenas los acordes melancólicos del argentino Christian Basso se conjugan perfectamente con los trabajados planos de la película, que a menudo suelen revelar en los detalles aspectos centrales de sus personajes y el mundo en el que viven. Secreto rayo de sol es profundamente materialista: el límite del mundo es lo que vemos. (RK)

00.40hs: Encuentros con artistas notables

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Gonzo, de Alex Gibney, EE.UU, 2008

120’ / +16

Este documental inteligente sobre el creador del periodismo gonzo, el Doctor Hunter S. Thompson, explora el costado más interesante y edificante del escritor, algo que Terry Gilliam en Pánico y locura en Las Vegas no supo integrar a su retrato psicodélico. Gibney, que cada tanto incluye secuencias de aquel film y que cuenta además con la voz y presencia de Johnny Deep, empieza su película con un texto de Thompson sobre el 11/9. El pánico y la locura no provienen en este caso del LSD, sino de una cultura violenta, la estadounidense, que desde Vietnam en adelante ha profundizado su modelo de barbarie; Thompson intuye un orden de continuidad en Nixon y Bush. Gonzo insinúa cómo un sujeto como Thompson sólo puede surgir de una cultura semejante, aunque la calidad de su escritura y el ejercicio de un periodismo lúcido y comprometido son admirables, más aún cuando se lo compara con los periodistas de nuestro tiempo. El material de archivo, el testimonio de familiares y personalidades como Tom Wolfe, Jimmy Carter, George McGovern, Pat Buchanan, entre otros, y los textos leídos por Depp constituyen los materiales con los que se intenta descifrar una subjetividad compleja y fascinante. (RK)

MIÉRCOLES 19

16.00hs: Mi primera película

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El séptimo continente, de Michael Haneke, Austria, 1989.

113’ / +18

Impía y lúcida, la primer película de Haneke, insipirada en un hecho real, es indiscutiblemente una obra maestra con reminiscencias bressonianas (en especial El dinero), aunque su cosmovisión está desprovista de toda transcendencia y metafísica. Los primeros minutos constituyen una clase magistral de cómo introducir una tesis: la ubicua mecanización de la vida cotidiana y la suprema insignificancia del bienestar material. Primeros planos de manos en acciones ritualizadas, de objetos que dominan sujetos; también planos generales de supermercados, empresas, fábricas. Todo transcurre en una ciudad de Austria, pero podría ser cualquier país central de Europa, sumido en su opulencia y en su orden absoluto. Una familia decide salirse de este juego perversamente perfecto, y aunque Haneke no dé explicaciones ofrece los elementos necesarios para entender el fundamento de una decisión controversial pero lógica. Divida en tres partes, no es un dato entre otros que el desenlace esté fechado en 1989. Estéticamente formidable, El séptimo continente utiliza el fundido en negro como un aforismo del nihilismo que crece y subyuga. El penúltimo plano es una invectiva contra el poder audiovisual, la hipnosis propinada planetariamente por la televisión como práctica cotidiana. El cine de Haneke intenta restablecer la soberanía de la mirada; su optimismo consiste en desmontar ante los ojos del espectador las mentiras y veleidades del mundo (pos)moderno; pensar y mirar, la fórmula de una cineasta necesario. (RK)

18.05hs: Encuentros con artistas notables

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El cameraman: vida y obra de Jack Cardiff, de Craig McCall, Reino Unido, 2010

86’ / ATP

Cortometraje: Charleston (17’), de Jean Renoir, Francia, 1927

Jack Cardiff, uno de los grandes directores de fotografía de toda la historia del cine, verdadero maestro que trabajó con Hitchcock, Powell, Huston, entre otros, es el objeto de este documental titulado El cameraman: vida y obra de Jack Cardiff. Su responsable, Craig McCall, trabajó durante 13 años en este sincero e inteligente homenaje cinematográfico. Esencialmente, una clase magistral de cine (y del mejor humor británico), la película de McCall es fiel a su título de principio a fin, aunque al revisar su cinematografía, incluyendo los films que el mismo Cardiff llegó a rodar, este documental termina funcionando como un pequeño tratado sobre la luz en el cine: la luz como conquista del espacio, como sintaxis de las emociones, como ente sin contornos que dictamina la física del cine. La elocuencia de Cardiff y su esporádica sabiduría escéptica se conjugan con testimonios de Lauren Bacall, Kirk Douglas, Martin Scorsese y otros varios hombres y mujeres de cine, y el resultado es siempre edificante, didáctico y existencialmente estimulante. Una película de aprendizaje, y también una reivindicación precisa y emotiva del cine clásico de Hollywood. (RK)

20.10hs: Horizontes contemporáneos

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El tiempo que queda, de Elia Suleiman, Palestina-Reino Unido-Francia-Bélgica-Italia, 2009

109’ / +13

Cortometraje: Del origen del siglo XXI (16’), de Jean-Luc Godard, 2000

Inspirándose en algunos diarios de su padre, que tuvo que exiliarse en la década del ’60, Suleiman establece una ligazón entre la historia política y su historia personal. Así, su intimidad es atravesada por el establecimiento del Estado de Israel. La película va del pasado de la vida del director al presente. Es la historia de un hombre, una familia, un pueblo y una nación. Conceptualmente cómica y formalmente libre, El tiempo que queda carece de un centro narrativo específico; más bien, acumula situaciones que van constituyendo tanto un difuso relato como una poderosa impugnación sobre la injusticia sistemática en la que vive el pueblo palestino. La extraña comicidad de Suleiman funciona como una herramienta eficiente contra el absurdo de una cotidianidad éticamente insostenible. Hay pasajes memorables y humorísticos, como aquel que ridiculiza el muro que separa palestinos de judíos. Una secuencia magistral que incluye un tiroteo, una madre y su bebé es un ejemplo de las posibilidades del sonido en el cine y su función narrativa, y de ese pasaje se predica la naturalización de la opresión en la vida cotidiana. El tiempo que queda, a través del humor, disloca y avergüenza la supuesta racionalidad política de un estado opresor, y no por esto, como si se tratara de un contrabando nocturno, facilita una mirada antisemita. El misterioso rostro de Suleiman es el rostro del otro, uno que pide reconocimiento y derechos, uno que exige en su mirada una ética incompatible con una retórica oficialista perfeccionada en el desprecio. (RK)

22.25hs: Horizontes contemporáneos

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Una habitación y media, de Andrei Khrzhanovsky, Rusia, 2009

130’ / +13

Este biopic monumental y kitsch sobre el premio Nobel de literatura Joseph Brodsky es el debut tardío en la ficción del maestro de animación y documentalista Andrei Khrzhanovsky. Más un bosquejo lúdico que un retrato riguroso de la vida del poeta judío (y un disidente pasivo pero molesto para el régimen estalinista), Una habitación y media es una película sobre un fantasma y sus memorias espectrales: la vida con sus padres, la adolescencia, la juventud rebelde, el exilio, aunque el ente fantasmal y protagónico por excelencia es aquí la ciudad de San Petersburgo. Un viaje imaginario de regreso a su ciudad natal en un transatlántico (que jamás ocurrió en la vida real de Brodsky) pone en funcionamiento los recuerdos del poeta. Khrzhanovsky no siempre renuncia a su maestría como animador, y en varias ocasiones incluye secuencias animadas, no siempre homogéneas entre sí, para ilustrar capítulos de la vida de su personaje, una decisión estética jamás excluyente, pues además de un relato casi lineal y clásico, Khrzhanovsky incluye material de archivo tanto de Brodsky como de la historia rusa del siglo XX. En un pasaje filosóficamente central, un amigo de un joven Brodsky, ya asumido como un intelectual, afirma: “Nuestra generación es la última que vela por los valores culturales. Somos la última generación que entiende qué significa la civilización”. Si el experimento socialista no estuvo a la altura de sus pretensiones, Khrzhanovsky dejará muy en claro que el advenimiento posterior de la sociedad de consumo no posee otra pretensión que hacer del mundo una gran mercancía. Pero Una habitación y media no es un film esencialmente político sino un viaje nostálgico al pasado familiar, a esa habitación que supo ser un nido y permaneció como una guarida secreta en el inconsciente de un escritor. (RK)

00.40: La trilogía del proletariado

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La chica de la fábrica de fósforos, de Aki Kaurismäki, Finlandia, 1990

72’ / +13

Excepto por Juha, realizada nueve años más tarde, esta película de 1990 es lo mejor que he visto del director finlandés Aki Kaurismäki. El desenlace de su “trilogía del proletariado”, que comenzara con Sombras en el paraíso y Ariel, se centra en una operaria (Kati Outinen), quien ha sido brutalizada por su madre y su padrastro y casi siempre ignorada por la mayoría de su semejantes. Después de ser recogida y embarazada por un bienintencionado arquitecto que la explota sutilmente, la heroína planea y lleva adelante una venganza extravagante. Si bien el film parece retomar en clave posmoderna el cine de Robert Bresson y Rainer Werner Fassbinder, jamás está a la altura de la obra de ambos, pero en sus propios términos, la película posee una incuestionable elegancia minimalista. (Jonathan Rosenbaum)

JUEVES 20

15.40hs: Medievales y radicales

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Perceval el galo, de Eric Rohmer, Francia, 1978

134’ / ATP

La película menos característica y menos popular de Eric Rohmer también resulta ser su mejor trabajo cinematográfico: una extraordinaria versión del poema épico de Chrétien de Troyes, del siglo XII, adaptación musical sobre las aventuras de un ingenuo caballero. Deliberadamente artificial en su estilo y ambientación –las perspectivas son tan planas como en los tapices medievales, los colores son vívidos y brillantes, el musical resulta extraño y con frecuencia cómico–, la película es tan fiel a sus fuentes como le es posible, dado el escaso material disponible sobre ese período. La fidelidad de Rohmer a los textos le exige la inclusión de descripciones narrativas y diálogos en los pasajes cantados. Película absolutamente única, experiencia obligada para los medievalistas y cinéfilos con deseos de algo diferente. Cuenta, además, con el debut actoral de la muy talentosa Pascale Ogier. (JR)

18.00hs: Eduardo Coutinho en foco

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Juego de escena, de Eduardo Coutinho, 2006

107’ / ATP

Cortometraje: Charlotte y su filete (10’), de Eric Rohmer, Francia, 1958

Juego de escena, del brasileño Eduardo Coutinho, es un ejemplo de cómo concebir el cine desde recursos mínimos pero guiado por un relevante proyecto cinematográfico en el que la conversación es el método de indagación del funcionamiento estructural de diversos agentes sociales, lo que está conjugado, a su vez, con una concepción precisa y económica de la puesta en escena. Juego de escena es fundamentalmente una película de entrevistas. A veces se ve la espalda de Coutinho, que por lo general está fuera de campo, aunque siempre se lo escucha. Su delicado modo de preguntar es inconfundible, a pesar de que su voz siempre se encuentra en menos decibeles que las voces de los entrevistados. A través de un aviso publicitario, Coutinho recluta a más de ochenta mujeres. Ellas hablarán sobre distintas temáticas de su vida; el espectro es muy amplio pero revela un patrón discursivo, síntoma de un orden simbólico determinado. Algunas de las historias son retomadas por actrices conocidas y desconocidas, que rehacen y versionan las historias originales. El dilema es que, si uno no conoce a las actrices, la distinción entre ficción y no ficción, entre quien interpreta y quien “confiesa”, entre quien recuerda y quien memoriza, permanece eclipsada por el procedimiento estético elegido, pero no por esto se diluye la veracidad y autenticidad de quienes hablan. Estas mujeres cuentan sucesos traumáticos de sus vidas: embarazos, anhelos personales y excentricidades varias. Pocas veces se articula un discurso social en el libre fluir del habla de las entrevistadas. Las clases sociales están expuestas en el modo de enunciación, y Coutinho, socráticamente, consigue que por ellas hable algo que está más allá de sus personajes: la ideología. En un momento hilarante, una mujer expone y explica oblicuamente su dolor como madre (e hija) respecto de su propia vida a través de Buscando a Nemo, lo que revela cuán profundamente cala Hollywood y sus productos en la constitución de la subjetividad e intimidad, e insinúa una tesis osada pero posible: los rostros que se ven no son los protagonistas ni hacedores de sus discursos. Es el habla el protagonista, y si bien todas las historias que se escuchan son interesantes, lo que se impone es la repetición del orden del discurso y no aquel que cree ser dueño de lo que dice. (RK)

20.00hs: Horizontes contemporáneos

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Zona libre, de Amos Gitai, Israel, 2005

90’ / ATP

Cortometraje: Paseo turístico (13’), de Benjamin Freiberg, Israel, 2009

Amos Gitai es probablemente uno de los directores israelíes más reconocidos en Occidente. Su obra es despareja aunque siempre interesante, y cuenta con algunas películas importantes (Kippur (1999), Kadosh (2000)). Zona libre empieza con un plano secuencia de 10 minutos en el que Natalie Portman (actriz israelí, a pesar de ser reconocida como la niña del film de Besson El profesional, y también hollywoodizada como la reina de la República de la segunda trilogía de Star Wars) mira por la ventana mientras llora, se calma y no deja por esto de sentir una tristeza infinita. Mientras tanto se escucha un tema musical que contextualiza el dolor de su pérdida amorosa en un espacio sociopolítico destinado a un interminable conflicto entre dos pueblos: el palestino y el judío. La escena es sencillamente magistral y, como en muchas otras películas de Gitai, deja constancia de que el realizador posee un indiscutible dominio del medio (véanse aquí los elegantes fundidos encadenados, por ejemplo). Lo que viene después es una meditación sobre la tensión política que define la vida de estos pueblos y su sospechoso interlocutor global, aquí representados por tres mujeres (palestina, judía y estadounidense) que emprenden un viaje no exento de riesgos y misterios. (RK)

22.20hs: Película de clausura

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Bienvenido, de Philippe Lioret, Francia, 2009

105’ / ATP

Cortometraje: Preguntar a Nancy (10’), de Claire Denis, Francia, 2002

Un joven iraquí de Kurdistán intenta emigrar ilegalmente a Inglaterra, en donde lo espera su prometida. Una vez en Calais, Francia, tras varios meses de experimentar las típicas humillaciones de los viajeros clandestinos, consigue que un ex campeón de natación lo entrene para cruzar el Canal de la Mancha nadando crawl. Dominar el mar parece más fácil que evitar el control policíaco francés, intérprete perfecto de la xenofobia de su actual presidente, situación que remite a un supuesto tiempo pretérito en el que esconder judíos podía tener consecuencias indeseables. Dos panorámicas sobre camiones y un barco le bastan a Lioret para transmitir la desolación de los inmigrantes y las inclemencias que deben enfrentar, y el vínculo entre el joven y su profesor para recordar que la simpatía por el lejano es una virtud y no un delito. Deliberadamente humanista, el film de Lioret, a pesar de su sencillez y su objetivo legítimo de combatir la intolerancia nacionalista, no descuida sus aspectos formales, aunque su poder evidente está en sus intérpretes, en especial el joven que intepreta a Bilal y el gran Vincent Lindon como el profesor de natación. (RK)

00.30hs: Horizontes contemporáneos

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Marca en el cerebro, de Guy Maddin, Canadá, 2006

95’ / +13

Cortometraje: Nadja en París (13’), de Eric Rohmer, Francia, 1964

En la última pieza enloquecida de Guy Maddin, un pintor de casas llamado Guy Maddin regresa a su hogar materno después de 30 años para cumplir con el pedido de su madre difunta: volver a pintar el faro en el que ella solía dirigir un orfanato siniestro en donde todos los chicos tenían misteriosos agujeros en sus cabezas. Otras intrigas del film giran en torno a una detective adolescente. Narrada por Isabella Rossellini y enriquecida por la excepcional banda de sonido de Jason Staczek, se trata de una película intensa y, a diferencia de los modelos característicos del cine mudo de Maddin, está frenéticamente editada. (JR)

JR: Jonathan Rosenbaum

RK: Roger Koza