ESTRENOS Y CLÁSICOS EN LA CINETECA NACIONAL DE MEXICO

ESTRENOS Y CLÁSICOS EN LA CINETECA NACIONAL DE MEXICO

por - Críticas
28 May, 2026 01:38 | Sin comentarios
Breves reseñas sobre películas de Martel, Guerín, Simon, Hu, Moll y muchos otros cineastas

México aparece hoy, en el desolador panorama político social de Latinoamérica, como una suerte de oasis. Un país con absoluta libertad para manifestarse sin que exista represión, gente a la que, en su mayoría, se la ve contenta, buena relación entre sus habitantes y con esa dosis de humor tan particular que tiene el mexicano. La Ciudad de México cuenta con una gran cantidad de cosas para ver y disfrutar, y no se puede omitir el sabor especial de la comida mexicana, solo comparable con la española e italiana. También es imprescindible no dejar de lado una cifra oficial escalofriante, la de 130.000 personas desaparecidas, que muestra que el país también tiene su lado oscuro.

Entre las cosas que caracterizan a México y su capital, y lo diferencian de nuestro país, es que existe una formidable Cineteca Nacional en Coyoacán, en uno de los más lindos barrios (o colonias) de la ciudad, un enorme predio que es un microcosmos polifacético y en el que se pueden encontrar diez salas de cine, aparte de una gran playa de estacionamiento, restaurantes, cafeterías, heladería, churrería, tienda de discos, DVDs de películas y libros, una gran librería y amplios espacios abiertos. En síntesis, un lugar de reunión que alcanza su apogeo en los fines de semana, cuando se juntan entre siete mil y ocho mil personas. Además, ahora se ha inaugurado una nueva sede en los bosques de Chapultepec, a la que se puede acceder en teleférico, un espacio que da la impresión de estar todavía en construcción. Puede cuestionarse un costado shopping del predio, cuyo mayor inconveniente es el permiso para vender enormes baldes de pochoclo, con el consiguiente perjuicio para quienes no adherimos a esa adicción y debemos soportar ruidos y masticaciones en las salas.

Crimen y castigo

En ese espacio, la Cineteca de Coyoacán, se proyectó durante el mes de marzo, junto a muchas otras cosas, un completo ciclo de la filmografía del gran director finlandés Aki Kaurismäki, seguramente una de las figuras más importantes del cine mundial de los últimos cuarenta años. Realizador muy personal que, como el francés Robert Guédiguian, trabaja —algo particularmente notorio en la primera parte de su filmografía— con una troupe permanente de actores y técnicos. En sus películas, ya sea en historias originales como en sus muy personales traslaciones de clásicos, hay siempre una mirada dura y crítica sobre aspectos de la vida de su país, aunque acompañada de un tono compasivo y muchas veces afectuoso sobre sus personajes. Es así que puede hacer una adaptación de Crimen y castigo en el ambiente de los carniceros, una versión de Hamlet que transcurre en el ámbito de las finanzas o una traslación de La Bohème al mundo de los apaches franceses. El tono lacónico y conciso de los diálogos y un humor asordinado, aún presente en sus títulos más dramáticos y desolados, a lo que debe agregarse, en varios casos, unos finales «felices» que en realidad son abiertos, aparecen como otros rasgos distintivos de sus films. Pero el objetivo de esta nota no es hablar de las películas de Kaurismäki sino de algunos otros títulos que tuvimos ocasión de ver en la Cineteca.

El Festival de Cine Ambulante es un clásico en México dentro de los eventos de ese tipo. Dedicado al cine documental, se extiende a lo largo de dos meses, no solo en el Distrito Federal, sino también en el interior de México. Varias de las películas de ese evento se proyectaron en la Cineteca, incluidas dos a las que reseñé brevemente en mi nota del festival de San Sebastián, pero de las que diré algunas palabras más.

De la notable documentalista francesa Claire Simon pude ver dos películas. Gare du Nord es la estación de trenes más grande de Francia y de Europa, y por ella desfilan una innumerable cantidad de personas que viajan a distintos puntos del país y del exterior. En Geografía humana, Claire Simon, junto a un colaborador, entrevistó a un auténtico caleidoscopio humano, franceses y extranjeros, multirracial, que desgranan diferentes vivencias, ofreciendo una variada muestra de sentimientos y conflictos. La lucidez de la directora para efectuar incisivas preguntas enriquece una propuesta que ofrece diferentes matices de conductas en los entrevistados. En un inesperado final, Simon termina interrogando a su colaborador, en una sorprendente vuelta de tuerca, pero coherente con los propósitos de la realizadora.

Carta a mis padres muertos

En Nuestro cuerpo, Simon se adentra en un hospital público de París, donde entrevista a pacientes de diferentes edades y con afecciones y problemas diversos. El comienzo —el relato de una adolescente de su violación, con la protagonista de espaldas frente a la profesional que la atiende— es notable. Luego, por un buen tramo —el film dura casi tres horas— el tono se hace marcadamente didáctico, pero a partir de las entrevistas con enfermos de cáncer la película retoma el costado más humano de los personajes, consiguiendo escenas muy conmovedoras, con la directora aportando su experiencia personal con la enfermedad. El último segmento del film, el más político, se aproxima a distintos casos de mujeres objeto de violencias de género. Dos películas que ratifican a Claire Simon como una notable documentalista.

El chileno Ignacio Agüero es uno de los mejores documentalistas del continente, con propuestas siempre originales y creativas; basta recordar su film El otro día, en el que, encerrado en su casa, decide entrevistar a todas las personas que tocan el timbre de la morada. En Carta a mis padres muertos, Agüero imagina un reencuentro con sus progenitores fallecidos a través de recuerdos y anécdotas, donde recrea distintas situaciones vividas en su niñez y su juventud. Pero el director, además, hace un recorrido por la historia política de los últimos cincuenta años de su país, la esperanza de la experiencia de Salvador Allende y los oscuros años de la dictadura pinochetista. Y, como siempre, impregna el relato con su particular y creativo sentido del humor. Un notable film de Ignacio Agüero.

El universo del alemán Werner Herzog siempre se ha distinguido por retratar personajes insólitos con obsesiones particulares, logrando en ese terreno obras de primer nivel. En Elefantes fantasmas, el protagonista es el doctor Steve Boyes, quien ha estado investigando durante una década a una esquiva manada de elefantes en Angola, para lo cual contrata a un grupo de nativos expertos (y aquí hay que resaltar el respeto con el que Herzog presenta a estos personajes). De todos modos, el film es menos atractivo que otros trabajos suyos, sin el trasfondo trágico que aparece en sus mejores obras. Lo más atractivo del film es el relato en off del director, que con su peculiar voz va describiendo los diversos avatares de la expedición.

Lucrecia Martel es probablemente la cineasta más talentosa del cine argentino actual; así lo atestiguan las películas de ficción que ha realizado hasta ahora. En este caso, Martel decide incursionar en el terreno del documental y en Nuestra Tierra, el juicio por el asesinato en Tucumán de un líder indígena que luchaba contra el desalojo de sus tierras, le permite a la directora trazar un lúcido y agudo cuadro sobre la represión y la violencia ejercida contra los pueblos originarios. Martel, en diversas entrevistas, ha señalado una suerte de papel cósmico de la tierra, pero el film, más allá de sus declaraciones, es su película más política. El juicio y condena de los asesinos y su posterior liberación es una muestra de la impunidad de los poderosos en nuestro país. Por otra parte, el film es otra muestra del gran talento de la directora, en el que confirma que también el cine documental, para ser realmente valioso, necesita de una puesta en escena y no limitarse a mostrar cabezas parlantes.

Historias del buen valle

José Luis Guerín es una rara avis dentro del cine español, un free lance intransigente, autor de una obra a contrapelo de los géneros y estilos hegemónicos en su país. En Historias del buen valle, Guerín estuvo a lo largo de dos años filmando en Vallbona, un suburbio de Barcelona que, a pesar de la resistencia de sus habitantes, va perdiendo progresivamente su identidad a partir de los avances urbanísticos y tecnológicos. Con una gran fluidez narrativa y enorme calidez, el director presenta personajes y situaciones que muestran la vida cotidiana de ese poblado en el que, junto a los nacidos en el lugar, aparecen inmigrantes del sur de España y de otros países. El director logra escenas de gran emotividad, como las del hombre que va perdiendo la memoria, en un marco en el que, a pesar de los bailes y canciones y la alegría de varios momentos, el tono predominante del relato es el de una profunda melancolía.

Pero también vimos algunas otras películas en la Cineteca Nacional, tal el caso del documental La Gran Palestina, del mexicano Rafael Rangel. En este film, Rangel cumple el rol de recopilador y ordenador de una serie de materiales enviados por fotógrafos, cineastas y periodistas que estuvieron en Gaza, y que ofrecen una imagen estremecedora de la situación que se vive en esa región. Imágenes de una crudeza brutal que muestran el auténtico genocidio al que son sometidos los pobladores. He visto varios films sobre lo que ocurre en esa zona, pero ninguno resultó tan demoledor como este, que no necesita recurrir a golpes bajos, ya que las imágenes por sí mismas son suficientemente elocuentes para mostrar el martirio de ese pueblo. Lo que causa asombro es la indiferencia de los organismos internacionales que se limitan a condenar la conducta de los gobernantes de Israel, pero sin tomar ninguna medida al respecto.

Una quinta portuguesa, segunda película de la realizadora valenciana Avelina Prats, comienza con la sorpresa de un profesor de geografía ante la inesperada desaparición de su esposa serbia. Tras el desconcierto inicial, el fortuito encuentro con un jardinero que va a trabajar en Portugal. La súbita muerte de este le permite un cambio de identidad y el trabajo en la quinta del título, regenteada por una enigmática mujer con la que entabla una curiosa relación. Sin embargo, al ser descubierta su impostura, decide volver a su casa y en un bar cercano conoce a una muchacha serbia que tiene el nombre de su esposa. Film de marcada ambigüedad, con superposición de identidades y una mirada comprensiva hacia los personajes, a lo que debe agregarse la ausencia de protagonistas «malos». Una película en la que abundan las actitudes generosas y en la que, a pesar de ocurrir dos muertes inesperadas, se impone una persistente vocación por avizorar un cambio de vida y un futuro mejor.

Vivir la tierra

El cine chino moderno se ha convertido en una verdadera caja de agradables sorpresas. Vivir la tierra, de Hua Meng, es un auténtico film coral, ambientado en la China rural de provincia, en el cual el punto de vista es el de un niño de diez años (¿el propio director?) que, ante la partida de sus padres en la búsqueda de un mejor futuro, se queda con el resto de su familia. El film está ambientado en 1991, una época de transición en China que enfrenta una serie de cambios que todavía no se han concretado. El film recorre la trayectoria vital de un grupo humano que se encuentra en una encrucijada y ante la posibilidad de desarraigo. Con una excelente utilización del espacio y una mirada de gran sensibilidad, el director presenta un film en el que se pueden encontrar algunos ecos del cine del ruso Aleksandr Dovzhenko.

Un hogar tras las rejas es una película coreana de Jeong-yoon Cha, que transcurre en un motel que ha sido convertido en una cárcel de mujeres y está centrada en la relación que se entabla entre la hija de una reclusa y una estricta guardiacárcel luego de que la abuela de la muchacha, con quien vivía, muere. Quien espere un film del subgénero «de cárcel» con los clichés habituales (enfrentamientos entre facciones, un líder autoritario, escenas de violencia, etc.) deberá buscar otros rumbos, ya que estamos ante un relato austero y (por momentos demasiado) contenido que, en algunos pasajes, puede rozar la languidez. Aquí no hay referencias al pasado de los personajes y el relato está estructurado sobre la mencionada relación. Una especie de anti-film de cárcel.

El francés Dominik Moll tiene una interesante filmografía, y en Dossier 137 parte de un suceso real ocurrido en una manifestación en la que un joven desarmado fue baleado por la espalda y luego pateado por la policía. Lo primero que hay que aclarar es que un personaje como la oficial de Asuntos Internos que se hace cargo del caso (una excelente Léa Drucker) es inimaginable en estos pagos sudamericanos, ya que aquí la mujer va a fondo en la investigación del proceder de sus compañeros, lo que la lleva a diversos enfrentamientos con los responsables del caso y sus superiores. Y también debe actuar frente a la presión de la madre de la víctima, la dificultad para encontrar testigos y la hostilidad de su marido, de quien está separada. La película, gracias al excelente trabajo de cámara, logra momentos de creciente tensión, y los resultados de la investigación son los finalmente esperables. Otro muy buen film del director.

Tenía mucho interés, después de muchos años, en rever Memorias del subdesarrollo, el clásico del cine cubano de Tomás Gutiérrez Alea, basado en la novela de Edmundo Desnoes, y las expectativas no fueron defraudadas. El film toca un tema bastante urticante: la dificultad del pequeño burgués ilustrado que está de acuerdo conceptualmente con la Revolución, pero que no logra insertarse en ella. El protagonista deambula permanentemente con sus contradicciones a cuestas y se ve envuelto en un embrollo sexual con una especie de Lolita cubana (una jovencísima Daisy Granados). La película ofrece una mirada crítica sobre el personaje, pero sin ensañarse, como admitiendo que su situación puede ser la de muchos compatriotas. Hay una gran escena en la que, en una mesa redonda de intelectuales en la que están Desnoes y David Viñas, un espectador norteamericano cuestiona la utilidad de ese tipo de eventos, planteando la necesidad de conectarse con la gente. Una película que sigue siendo un valioso hito del cine del continente.

Jorge García / Copyleft 2026