ELOGIO DE LA REBELIÓN

ELOGIO DE LA REBELIÓN

por - Libros
06 Mar, 2024 08:14 | Sin comentarios
A poco más de veinte años de la crisis del 2001 (en el umbral de un trance social más catastrófico) DOCA Documentalistas de Argentina y la Universidad Nacional de Luján coeditaron Elogio de la rebelión. Cine y contrainformación en las luchas populares (1992-2002) un libro que reúne artículos, debates y materiales históricos, escritos por un grupo de aquellos protagonistas y compilados por Juan Mascaró.

Cine y contrainformación en las luchas populares (1992-2002)

En Argentina, durante la década de 1990, el cine nacional recuperó su carácter de acontecimiento. Tanto el documental como la ficción renovaron sus cartas de identidad, sus razones de ser. Fue necesaria la confluencia de una serie de factores: institucionales (la promulgación de la Ley del Cine que reglamentó el fomento a la producción), económicos (el abaratamiento de los equipos), generacionales (jóvenes cineastas para audiencias jóvenes), culturales (la creación de escuelas y carreras universitarias públicas y privadas). 

En el caso del cine documental, los 90 vieron nacer al “cine piquetero” a través de colectivos de realizadorxs como Boedo Films (1992), Wayruro (1992, de Jujuy), Alavío (1996), Contraimagen (1997), Primero de mayo (1998), Cine Insurgente (1999) y Ojo Izquierdo (1999, de Neuquén). Todos ellos militaron sus cámaras para registrar el surgimiento, los debates y las luchas de nuevas organizaciones sociales y movimientos de desocupadxs.

Durante la crisis terminal del gobierno de De La Rúa se sumaron Ojo obrero, Venteveo Video y Argentina Arde (2001). En 2002, Mascaró Cine Americano y Kino Nuestra Lucha. En 2003, Documenta (de Santa Fe). Los registros obtenidos por esos colectivos dan testimonio de la verdad histórica que los medios corporativos negaron o distorsionaron o mostraron desde la espalda de los cordones policiales. Fue por esas películas urgentes que hubo (que hay) imágenes de la represión desatada por el gobierno en agonía.  

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En el libro se asumen en la doble tradición documental que fundaron Fernando Birri y Raymundo Gleyzer. También mencionan a Pino Solanas y Octavio Getino. ¿Cómo conciben esa tradición: en tanto pasado consagrado que los confirma como renovadores, o como materia viva que valía la pena refundar? 

Tanto Birri como Gleyzer, Solanas y Getino, desde luego Walsh, construyeron una obra a partir de una utopía sólida y extendida: hacer la revolución. ¿Cómo se construye una narrativa documental desde aquellas tradiciones, en una época que descree de esas utopías?

Gleyzer
Las AAA son las tres armas

El cine, en general, y el documental, en particular, produce memoria histórica. Paradójicamente, en esta momento de la cultura, proliferan las imágenes, los registros personales, la circulación multiplicada en las redes y el desvanecimiento inmediato. ¿Cómo se disputan, ya no los espacios institucionales, sino los sentidos que se ofrecen a un espectador cautivado con los pies del presidente, las liquidaciones del black friday o el bebé bailando zumba? En el libro, Juan define el cine de DOCA como un “cine del malestar”, mientras que el que surgió previamente era el “cine de la rebelión”. ¿Cómo califican el cine documental de hoy?

Diablo, Familia y Propiedad

Durante la pandemia, estuvimos conectadxs las veinticuatro horas a más de una pantalla simultáneamente. Ese suceso alteró la percepción del tiempo, del espacio y de las imágenes. A la alienación que ya promovían el mercado, las redes sociales, etcétera, se sumó esa circunstancia. Tomando en cuenta estos nuevos escenarios sociales y políticos, ¿cómo se resitúa DOCA? 

En las universidades del conurbano bonaerense vimos que en lxs estudiantes de producción audiovisual lo aspiracional es muy potente y la mirada está puesta en el cine y la televisión estadounidenses, no en la producción nacional. 

Papá Iván 

¿Cómo se posicionan frente al documental en primera persona? 

¿Algo que quieran agregar?

María IribaRren / Copyleft 2024