CRÓNICA DE UN DESCENTRAMIENTO

CRÓNICA DE UN DESCENTRAMIENTO

por - Entrevistas
13 Jun, 2026 06:47 | Sin comentarios
Los días chinos es la última película de Santiago Loza. Se trata de una viaje a China, y como cualquier viaje en serio, el tema es otro: la percepción de lo desconocido y los efectos sobre la propia conciencia.

Los viajeros, no los turistas, son aquellos que prescinden del tour y la guía y prefieren perderse en la geografía que desconocen. Pueden o no hablar el idioma de ese paraje lejano, pero en vez de traducir lo extraño a lo propio están dispuestos a dejarse llevar por lo otro, por el sonido de una ciudad, las miradas de sus habitantes, las formas y los ritmos de costumbres diversas. Los viajeros saben que existe un precio inicial: para hacer una experiencia en el mundo de los otros se debe aceptar la incomodidad inicial del descentramiento. Viajar en serio es descentrarse, aceptar el debilitamiento de las referencias y disponerse a que los signos del lugar nuevo escriban los días del visitante.

Santiago Loza llegó a Shanghái sin otro plan que ser y estar en esa ciudad inmensa. Escribir y filmar eran las únicas acciones que estaban asumidas antes de pisar la ciudad de luz permanente atravesada por el río Huangpu. Por un período de tiempo, el cineasta y escritor observa, siente, piensa y dice. Los días chinos es una película de viaje en que la curiosidad del cineasta determina los encuadres y la narración. Ante los ojos de Loza se despliega un mundo milenario e hipermoderno. Hay dragones, pandas, monjes budistas; también museos, parques, paseos, templos. El siglo XXI contiene otros milenios; es un todo inabarcable.

Un pasaje a China es muy costoso. Viajar con Loza es casi gratis; como introducción al país que todos llaman del futuro, es amablemente satisfactorio. Porque los ojos de Loza están bien abiertos a la otredad, garantía de que será un viaje de placer y conocimiento.

Los días chinos

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Roger Koza: ¿Qué fue a hacer exactamente a China?

¿Cuándo decidió realizar una película a partir de ese viaje?

¿Tenía alguna referencia cinematográfica?

Los días chinos

¿Qué diferencias ha podido entrever entre el diario escrito a mano y aquel que reemplaza el lápiz por la cámara?

La voz en off, al comienzo descentrada —aunque es su propia voz—, tarda en asumir la primera persona. ¿A qué se debe esa decisión y ese desplazamiento?

Los días chinos

Hay una afirmación notable de Gilles Deleuze según la cual el plano constituye la conciencia del cineasta. En esta película, ese axioma parece cumplirse. Usted mira y filma; encuadra, decide la duración. ¿Qué significó para usted encuadrar constantemente y en total soledad?

¿Cómo elegía los lugares y las situaciones: se dejaba llevar o planificaba también las visitas?

En la película se plantea una dialéctica interna entre lo que usted siente en relación con el país que dejó —Argentina, que quizás ya no sea la misma— y el que visita, que no termina de comprender del todo, pero al que luego extraña (China). ¿Cómo se siente hoy, con el paso del tiempo, respecto de Shanghái y Buenos Aires?

En la película usted reitera la idea de que esta podría ser la última. ¿Lo es?

*Publicada en otra versión por el diario La Voz del Interior en el mes de junio.

Roger Koza / Copyleft 2026