EL ACUARELISTA DE TBILISI

EL ACUARELISTA DE TBILISI

por - Entrevistas
08 Jul, 2026 10:19 | Sin comentarios
Tercer largometraje del cineasta georgiano. Otra notable película de su filmografía. Un diálogo con Alexandre Koberidze.

En agosto del año pasado, se estrenó en Locarno la singular y encantada tercera película de Alexandre Koberidze. Hojas secas es tan desafiante como afable. ¿A quién se le ocurre hacer una película con un celular Sony Ericsson vetusto? El cineasta georgiano prefirió que sus imágenes no fueran copias hiperrealistas del entorno, sino figuras evanescentes del mundo circundante, como si el teléfono empleado fuera un salvoconducto estético hacia una expresión en la que el cine está a poca distancia de la pintura. ¿Son planos acuarelas?

Hojas secas

En efecto, el pixelado tiende a confundirse con el trazo de un pincel; las huellas de lo real se difuminan a favor de una experiencia poética del mundo. En Hojas secas hay planos indelebles del viento, otros misteriosos con caballos y vacas, también algunos con perros que cifran el cariño del cineasta por las criaturas del dominio animal; la limpieza automática de un automóvil, vista desde el interior, transforma el parabrisas en una tela y sobre ella se entreven figuras que evocan algún cuadro de Mark Rothko. La dimensión poética es ubicua, y es sobre ese tono general donde se desarrolla un relato simple: un padre sale en busca de su hija, quien ha dejado con aviso su casa, pero sin explicaciones sobre en dónde estará. Hay indicios, alguna pista. Después de un tiempo, el padre sale con su auto, junto con un amigo, y así recorren distintas geografías rurales de un país ignoto entre nosotros tratando de atacar cabos.

Hojas secas está en las antípodas de Sîrat, otra película reciente en la que un padre sale a buscar a su hija por el desierto marroquí; el misticismo siniestro de aquella está felizmente ausente en la película de Koberidze, quien prefiere un mundo susceptible de despertar el asombro, un mundo en el que la amabilidad y la confianza todavía pueden definir las conductas humanas y la experiencia de vivir.

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Koberidze

Roger Koza: Su amor por el fútbol sudamericano lo llevó a elegir un título que evoca una forma de golpear la pelota para señalar una dimensión imprevisible de la realidad. Su película anterior también estaba vinculada al gesto recurrente de Messi después de hacer un gol y mirar al cielo. ¿A qué responde esta intersección entre fútbol y cine? La película también incluye un retrato de Maradona.

La película comienza con un padre que busca a su hija, que se fue sin decir adónde. Esto le permitió a usted viajar por muchas regiones de Georgia. ¿Qué buscaba y qué encontró a medida que avanzaba en la ficción?

Hojas secas

El suspenso emocional sobre si el padre y la hija se reencontrarán se contrapone con una representación bucólica de la vida animal y el mundo natural. Son dos ritmos de la película. ¿Esto tiene algo que ver con algunos de los primeros cortometrajes de Iosseliani?

Hay algo que permanece fuera de campo, pero la impresión es que algo no está bien en Georgia; se puede intuir alguna que otra cosa a través del abandono de las canchas de fútbol y otros edificios públicos. ¿Es una sobreinterpretación?

La música es clave en la película. ¿Qué impacto tuvo en la construcción del relato?

Hojas secas

Es consciente de que vivimos en un régimen audiovisual en el que la nitidez y el brillo son imperativos técnicos y estéticos. Filmó con un teléfono móvil obsoleto. Las imágenes están pixeladas, a veces cuesta inclusos discernir qué hay en la pantalla. ¿Cuál es la razón de esta decisión?

¿Sigue pensando filmar en Rosario una película sobre Gato Barbieri?

*Se publico en otra versión por Revista Ñ en el mes de julio.

Roger Koza / Copyleft 2026