DESDE EL INTENSO AYER

DESDE EL INTENSO AYER

por - Entrevistas
30 May, 2026 11:55 | Sin comentarios
Santiago Sein responde sobre diversas inquietudes en torno a su última película, Para hacer una película solo hace falta un arma.

En enero de este año, Santiago Sein estrenó Para hacer una película solo hace falta un arma en una sección no competitiva del prestigioso Festival Internacional de Cine de Rotterdam. Fue un buen comienzo. En abril se estrenó en el Bafici, también fuera de competencia. A pesar de no estar en el centro del festival porteño, la segunda película de Sein cosechó elogios. Se escribieron algunos textos justos sobre lo extraordinario de esta película.

La anterior película del cineasta era un retrato microscópico del gran artista plástico Remo Bianchedi. La escala de aquella película es opuesta a Para hacer una película solo hace falta un arma, pero en cierta medida no deja de ser un retrato de una generación de cineastas y su época. ¿Es solamente eso? La película de Sein trasciende largamente el retrato generacional: la historia argentina, vista desde Córdoba, resplandece y permite apreciar sus contradicciones y disputas.

La película toma un arco narrativo que va desde mediados de la década de 1960 hasta los primeros años de la última dictadura cívico-militar. Ese período se reconstruye a través de materiales filmados —de ficción y de no ficción— por quienes fueron los primeros estudiantes de la Escuela de Cine de la Universidad Nacional de Córdoba. De las latas abandonadas y estropeadas, tras su hallazgo azaroso y su esmerada recuperación, vuelven como espectros quienes fueron jóvenes que creían en el poder de una cámara. ¿Qué mensaje lanzan hacia el presente? La enunciación de la película es inequívoca. Lo que revive no está al servicio de una veneración al pasado, sino que suscita preguntas en torno a visiones del mundo y del cine en relación con nuestro tiempo.

Santiago Sein

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Roger Koza: Sospecho que, en un primer momento, la película que había pensado no fue la que terminó haciendo. No es un documental, tampoco una ficción, y el término híbrido desmerecería la singularidad que transmite Para hacer una película solo hace falta un arma. ¿Cómo concibió inicialmente la película y en qué cambió?

En la primera parte, titulada “Las latas”, el relato en off se refiere a la propia realización de la película y a los problemas de hacerla. Ahí ya se establece un apoyo visual con los fragmentos de las dos docenas de películas filmadas en la Escuela de Cine de Córdoba entre 1964 y un poco antes del cierre de la escuela. ¿Este entramado retórico lo tuvo en cuenta desde el inicio?

Para hacer una película solo hace falta un arma

¿Cuándo se da cuenta de que se puede hacer un proceso inverso, es decir, imaginar una historia y narrarla a partir del material existente filmado, y resignificar lo que fue filmado en el pasado?

Para hacer una película solo hace falta un arma

¿Por qué fue Marcos Rostagno, el camarógrafo y asimismo el director de fotografía, quien asume la voz de uno de los tres personajes clave de la historia? Es notable su interpretación.

¿Tuvo algún reparo ético o vacilación política sobre la legitimidad de disociar las películas de su sentido original al investirlas de ficción?

Lo que escuchamos en el segundo acto, el más largo, titulado “Primavera en otoño”, ¿es producto de su invención o algunas pistas sonoras y fragmentos son los originales y se acomodan entre sí?

El tercer acto, “Tierra arrasada”, bastante breve, se asemeja más a un documental. La entrevista se impone y la relación entre el pasado y el presente se vuelve más nítida. Es también cuando la película ya está examinando la última dictadura cívico-militar y los sobrevivientes de la escuela de cine repasan lo sucedido. ¿Qué lo llevó a tomar ese cambio retórico y narrativo?

Para hacer una película solo hace falta un arma

En el final, usted llega a filmar con una Bolex una marcha reciente del 24 de marzo. En ese gesto de filmar el presente con las cámaras que se utilizaban en el pasado, se establece un vínculo directo entre el hoy y el ayer. ¿Qué dice su película del presente?

Su película es también un señalamiento indirecto a la absoluta estulticia y desidia del Estado argentino, algo que excede al gobierno actual, que jamás logró instituir una cinemateca. ¿Por qué es un imperativo tener una cinemateca nacional?

*Publicada en otra versión en La Voz del Interior en el mes de mayo.

Roger Koza / Copyleft 2026