DUMBO

DUMBO

por - Críticas
03 Abr, 2019 08:40 | Sin comentarios
Vuelve Burton a un mundo que no es el suyo y del que se apropia con respeto y sin prepotencia.

EL CIRCO  

Un joven tiene tijeras en sus manos, otro ama vestirse de mujer para dirigir sus películas, un jinete estrella tiene un solo brazo y un elefante bebé tiene orejas impropias de su especie. En todas las películas de Tim Burton, no importa el origen, los protagonistas no sintonizan con las demandas del mundo: se apartan de la norma, huyen y sufren el arduo destino de no ser aceptados, pero a veces, cuando persisten, los inadaptados se encuentran, forman una discreta comunidad y se apoyan. El hermoso epílogo de Dumboes quizás una fantasía utópica que solo existe en el cine; el solo hecho de imaginarla no conjura la vileza del mundo, pero la atenúa.

Dumbo, EE.UU., 2019.

Dirigida por Tim Burton. Escrita por Ehren Kruger.

La historia de Dumbo es conocida. Un elefante recién nacido puede volar; una pluma y un estornudo encienden los motores físicos que desoyen la gravedad del animal. En 1919, cuando el paquidermo llega al mundo, el deseo de volar signaba las dos últimas décadas de ese joven siglo. Burton así lo entiende y al escenificar el universo imaginario de una época elige saturar de signos propios de los inicios del siglo XX, que era una promesa todavía no desmentida por un futuro no muy lejano.

Pero a los niños no hay que mentirles: el mundo no es un lugar amable; en muy pocos minutos el filme lo evidencia: un niño y una niña van corriendo a la estación de trenes para recibir a su padre, que viene de la guerra. Ya han perdido a su madre, y su padre ha perdido un brazo en el campo de batalla. No mucho después, a Dumbo lo separarán de su madre y a todos los miembros del circo de los hermanos Medici los absorberá un parque de diversiones liderado por un prototípico empresario del espectáculo. Se trata de un exponente fiel de lo que puede ser un hombre bien adaptado, alguien para quien el dinero es un fin en sí porque expresa fielmente el orden de todas las cosas.

Frente a este mundo está el circo. Ahí pueden existir los forzudos de buen corazón, la bella trapecista capaz de poner en riesgo su vida, el encantador de serpientes indio que admira las tradiciones milenarias, la mujer que quiere ser una sirena y tantas otras singularidades. También está Milly, la hija del soldado viudo, niña que venera a Marie Curie porque intuye que el asombro frente a la realidad circundante que todavía la emociona de niña puede continuar por otros medios si de grande se alinea con el espíritu libre de las ciencias.

Hermosa película la de Burton, deliberadamente anacrónica, como si se refrendara una cultura que ya no existe y una niñez que solo pertenece a los padres de los niños a los que se dirige. Una película que tiene dos o tres secuencias gloriosas, como la de los elefantes de burbujas, y que no renuncia a componer sus planos o a imaginar y así patentizar la forma cómo ven los elefantes, a veces enfatizando un concepto de espacio ajeno a la escala humana. Este es el mejor Burton y en este circo solidario una vasta comunidad silenciosa de seres sensibles se sentirá en casa.

Esta crítica fue publicada por el diario La voz del interior en el mes de marzo de 2019.

Roger Koza / Copyleft 2019