
LO QUE MATA / ÖLDÜRDÜĞÜN ŞEYLER
LA PEREZA DEL TRADUCTOR
Los cineastas turcos tienen suerte: donde sea que se elija ubicar el trípode de la cámara, lo que esté al alcance del registro garantizará un fondo magnético para los ojos. Puede ser en Estambul, Izmir, Antalya o, como en este caso, Ankara, no importa dónde, la geografía añadirá hermosura. Sobre ese paisaje habrá de encastrarse un relato. El de Lo que mata, como puede adivinarse, no será un cuento luminoso. Porque el verbo que define el todo se vuelve acción en la película, aunque mantiene una constante valencia polisémica. Matar no es solamente matar.
El título original de la tercera película de Alireza Kathami es Öldürdügün Seyler. Su traducción precisa al castellano es más interesante que la que se ha propuesto. En turco, el nombre de la película sería más bien: “Las cosas que has matado”. Dicho así, se asemeja un poco más a las variaciones dispersas que se desprenden del guion. El acto de matar concreto es parte del relato, pero el verbo también alude a otras cuestiones; en la película, por ejemplo, los recortes universitarios dañan la vida literaria de una nación. Es un asesinato intelectual. Hay todavía otros sentidos para la palabra.
Detenerse en la traducción es pertinente porque el profesor de literatura que es el protagonista dedica un tiempo en una de sus clases a examinar la noción de traducción. No cita el famoso proverbio, aquel que dice que traducir es traicionar. Dice que traducir puede ser muchas cosas: “ir más allá”, “trasladar”. Pero una alumna distraída suma otra acepción más determinante para el relato; alcanza a decir, a propósito del árabe, que traducir es asimismo “maldecir, desechar, matar”. El aporte de la estudiante es un camino fértil para adentrarse al artificioso rompecabezas de Lo que mata. En efecto, todo lo que sucede con el padre del protagonista es quizás un problema de traducción del mundo de los sentimientos en su ofuscada conciencia. La sorpresa narrativa (que tiene alguna que otra cosa de Carretera perdida de David Lynch), cuando promedia casi una hora de metraje, puede comprenderse como una mala traducción acerca de la responsabilidad moral ante un hecho irreversible. La película habilita esa lectura, pero no es la única.
Los elementos del drama son clásicos y a la vez están teñidos por la cultura turca y la actualidad: un padre maltrata a su mujer y en el pasado a sus hijos. Uno de ellos, el profesor, quiere ser padre, pero tiene un impedimento orgánico, de lo que se predica un conflicto latente con su compañera de 33 años, que no tiene vacilación alguna sobre el deseo de ser madre. Hay un personaje secundario clave, un buscavidas; empieza trabajando en el terreno de una casa de descanso, lejos de la ciudad, donde el profesor suele pasar su tiempo libre. (Que ese hombre y el protagonista se vuelvan intercambiables en la trama es otra formulación del dilema de la traducción: ¿son nombres de un solo hombre?).
Nada se explica en Lo que mata, pero sí se incita deliberadamente y en demasía a interpretar. Lo que no es materia de hermenéutica es la gramática cinematográfica de Kathami: le gustan los travellings lentos hacia delante, los planos generalísimos, las escenas en penumbras abundan y los enigmas en la construcción del argumento. Quien disemina incógnitas parece saber más que aquel que tiene que revelarlas; surge así el riesgo de decepcionar al que intente anudar lo que queda inconcluso o indeterminado. Hay cabos sueltos que son signos de inteligencia, hay otros que son ademanes retóricos de un astuto narrador. Lo que mata es mucho menos de lo que parece, más allá de que administre los secretos de su trama con la eficacia innegable de un hacedor de crucigramas.
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Lo que mata / Öldürdüğün Şeyler, Turquía, Francia, Polonia y Canadá, 2025.
Escrita y dirigida por Alireza Khatami.
Intérpretes: : Ekin Koç, Erkan Kolçak Köstendil, Hazar Ergüçlü y Ercan Kesal.
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Roger Koza / Copyleft 2026

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