
CRÍTICAS BREVES (233): LA ODISEA / THE ODDISEY
La Odisea / The Oddisey, Christopher Nolan, Estados Unidos-Reino Unido, 2026
En La Odisea, la última película de Christopher Nolan, los dioses son solamente nombres. Odiseo, Penélope, Eumeo, Antínoo hablan de Zeus y otras deidades, pero, a diferencia de la pieza literaria adjudicada a Homero, permanecen en fuera de campo. La omisión del primer canto es una decisión que define una cualidad del relato: los intérpretes están disfrazados de griegos y troyanos (aunque emplean un inglés con las marcas del siglo veintiuno), las criaturas mitológicas distraen por la eficacia de su impronta y evocan un mundo distante, pero como se revela en el tercer acto (el regreso de Odiseo), de lo que se trata es de impugnar la barbarie y conservar la memoria de una civilización que ha sido degradada. Los flashbacks de la matanza de Troya son equiparables a las de Vietnam o Afganistán. El valor político es indiscutible, pero el mundo lejano de Homero se vuelve recóndito e inalcanzable. Hay películas sobre tiempos remotos que parecen haber sido rodadas en el tiempo real para atestiguar una época y la mentalidad que la definía. Andréi Rublev (Tarkovski), Medea (Pasolini), Antígona (Straub-Huillet) son títulos ejemplares. No basta con reconstruir el mobiliario, los artefactos bélicos y la indumentaria; lo más difícil es sintonizar la vida simbólica. ¿Cómo filmar los ritos antiguos? Las referencias de Nolan se alinean con la tradición de Hollywood (y su devoción por el espectáculo). La ambición del cineasta es indesmentible: filmar en 70 mm no es un capricho. La Odisea se desmarca del cromatismo espantoso de las superproducciones del presente y quien pueda ver esta película en fílmico y en IMAX recuperará una experiencia cada vez más infrecuente. Así y todo, tales condiciones técnicas no conjuran el ridículo de ciertas interpretaciones y los subrayados constantes en pasajes clave. Ni mucho menos el terror de Nolan al silencio: la incesante banda sonora es el talón de Aquiles de este film y de todos los suyos.
Roger Koza / Copyleft 2026
Otra lectura más extensa sobre La Odisea (leer acá)

El culto al espectáculo (hay quien dice, tal vez creyendolo con sinceridad, que es el segundo culto más extendido en Hollywood) en esta película parece ser más fuerte que el de Mamón, el esfuerzo de su equipo es valioso, la película falla, como le ha ocurrido a todos los que han han intentado ilustrar la Odisea, pero falla divirtiendo mucho a sus espectadores.
Me pregunto si la contraposición a los planos secuencia de Tarcovsky o Pasolini no funcionan como una declaración estética y política de Nolan. Hay una decisión clara de no hacer durar los planos durante mas de 6 segundos o quizás se le haya escapado ecepcionalmente alguno de 10 en toda la película, sin distinción climática ni rítmica alguna. No es sólo la velocidad estresante a la que somente la atención visual, sinó la homogeneidad rítmica capáz de eliminar toda idea del montaje como recurso expresivo. Eso me expulsó durante toda la primera mitad de la película, hasta que puse mi esfuerzo en pasarlo por alto, ninguna idea parece encontrar un anclaje cuando el montaje sigue el ritmo frenético un spot publicitario de tres horas.
No tengo nada para añadir, excepto que este imperativo cinético lo obliga a llenar los pase de planos con música. Me encantaría entrevistarlo; siempre me interesa lo que elige contar, siempre me parece imposible cómo lo elige hacer. Saludos. R
Es la peor película que he visto en mi vida, muere hasta el apuntador y lo mejor el caballo de Troya 🤦♀️🤦♀️era de madera no de metal. No sé parece para nada al relato de Homero. Menos mal que a mitad de película en el cine palafox se fue la luz y nos devolvieron el dinero así que al devolvernos los 15 euros ninguno de los que fuimos no volvimos para terminar de ver la película. Nos aliviaron al no tener que terminar de ver semejante bodrio