300 PALABRAS SOBRE EL SECRETO DE TUS OJOS

300 PALABRAS SOBRE EL SECRETO DE TUS OJOS

por - Críticas, Varios
23 Ago, 2009 06:19 | comentarios

Por Roger Alan Koza

En un reciente artículo, el cineasta Nicolás Prividera defiende convincentemente El secreto de sus ojos, filme que a su entender ocupa “un lugar excepcional dentro del cine argentino reciente (reacio a los géneros y a la exploración de la Historia, y mucho más a ambas cosas juntas…)”. En efecto, este complejo policial con toques de costumbrismo y melodrama materializa atmosféricamente la oscuridad de los setenta: la notable secuencia que transcurre en un ascensor lo patentiza muy bien. No hay duda de que la película ofrece momentos notables (el trucado plano secuencia sobre la cancha de Huracán, la persecución posterior en el estadio, la primera indagatoria a Pablo Rago), interpretaciones sobresalientes (Darín, Villamil, Francella y Gioia) y un sólido estilo narrativo que remite al cine de Hollywood. Campanella filma en inglés historias argentinas. Los contenidos son nacionales; su lenguaje cinematográfico es norteamericano. Éste es un problema entre otros como el exceso de musicalización, el apresuramiento narrativo de los últimos 40 minutos y el injusto destino del inolvidable personaje de Francella. Pero hay una escena que condensa la debilidad del cine de Campanella. Se trata de la interrogación canchera y patotera (y secretamente machista) en la que Darín y Villamil aprietan al sospechoso, un sujeto que evidencia una pertenencia de clase distinta al resto de los personajes, al público que verá la película y al talentoso director. Ya en Luna de Avellaneda el personaje de Darín no cruzaba el río que lo separaba de una niña villera interesada en danzas clásicas. No la buscaba, la llamaba, y se mantenía a distancia de ese territorio impensable, inconmensurable con el mundo del club. Que en este caso el violador sea un oscuro provinciano responde a una falencia característica de una clase que desconoce a otra y proyecta sobre ella el estigma de la barbarie.

Nota: el diario La Voz del Interior suele publicar una columna todos los domingos denominada Miradas opuestas. En esta ocasión me tocó escribir (por pedido personal) en contra del film de Campanella, el que recibió el  97%  de los votos a favor, juego democrático comunicacional que acompaña a la columna. Es decir que mi texto devino, previsiblemente, en minoritario, lejos del consenso. Lo que escribi no fue pensando como una respuesta a Nicolás P, cuyo ensayo me parece excelente y me permitió pensar un conjunto de cosas, lo que no impide que en esta ocasión sí tenga una mirada diferente sobre Campanella, en especial sobre el lugar que ocupa la clase media en sus películas y el efecto sobre el público y la crítica.