MARÍA Y LOS DOCE DE SANTA CRUZ

MARÍA Y LOS DOCE DE SANTA CRUZ

por - Críticas
24 Jul, 2023 08:39 | 1 comentario
El último trabajo de Carmen Guarini —María y los doce de la Santa Cruz— es un cortometraje de 5,19’, filmado con tecnología 360°.

Una virgen embarazada, les desaparecides y la memoria inmersiva

“… el cine trabaja con las carencias de lo visible…”

Jean-Louis Comolli

Desde el punto de vista de la ontología de la imagen cinematográfica, el dispositivo implica la pregunta por ¿qué es el cine?, en la medida que el encuadre es necesariamente uno, mientras que la experiencia de visionado se acerca a la inmersión en el entorno filmado. Al final del texto que acompaña el video (ambos disponibles en la plataforma pública TEC) Guarini afirma sobre este aspecto: “Desde una perspectiva antropológica cabe la pregunta por la eficacia de las imágenes y por el rol que ellas cumplen en determinadas circunstancias, “las imágenes son objetos “agentes” tanto en relación con el conocimiento como en relación a los afectos” por lo que, como afirma Cabello (Gabriel, 2013. “Figura. Para acercar la historia del arte a la antropología”. Revista Sans Soleil n°1), una reflexión sobre las imágenes implica también una reflexión sobre las prácticas en la que estas se insertan”.

Entonces, desde el punto de vista de lo que pueden proporcionar las imágenes documentales a los procesos de Memoria, Verdad y Justicia, María y los doce de la Santa Cruz abre la experiencia de mirar y escuchar a la simultaneidad de sucesos que ocurren en el mismo lugar, en el mismo momento. En este sentido, lo que la realizadora y su herramienta ponen en juego es la toma de conciencia del/de les espectadores. Poco importa, si esa categoría (la de espectador/a) resulta, en este caso, inadecuada al tipo de tecnología utilizada. 

La película de Carmen Guarini, documenta una celebración anual en la Iglesia de la Santa Cruz, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que integra el calendario de Memoria, Verdad y Justicia en ese distrito. La Iglesia de la Santa Cruz fue fundada en 1896 por sacerdotes irlandeses, vinculados a la “Doctrina Social de la Iglesia” y a los que se conoce como “pasionistas”. En 1976, durante la última dictadura cívico-eclesiástico-militar, el cura Mateo Perdía albergó en la iglesia a madres y familiares para que realizaran allí sus reuniones. Sin embargo, durante 1977, Alfredo Astiz infiltró los encuentros y el 8 de diciembre de ese año, entregó a casi todes les asistentes en una redada que se diversificó en domicilios particulares. 

Les secuestrades fueron: Angela Auad, Raquel Bulit y su marido Gabriel Horane, Patricia Oviedo, Esther Careaga y Mary Ponce (ambas Madres de Plaza de Mayo), la monja francesa Alice Domon, Remo Berardo, José Luis Fondevilla y Horacio Elbert, sor Leonie Duquet (a quien levantaron de su capilla en Ramos Mejía), y Azucena Villaflor (detenida en su barrio, algunos días más tarde). 

Es gracias a la tecnología elegida por Guarini, aunque sin dudas también consecuencia de la sensibilidad ideológica de su cámara, que María y las doce de la Santa Cruz consuma la síntesis que exhibe una versión singular del ritual católico. Ante el/la espectador/a suceden la puesta en acto de la memoria social, la resimbolización/reterritorialización de los pañuelos blancos en el mismo lugar donde fueron traicionados, la mudanza de lo privado en lo político, al cabo, la renovación de una bandera y una promesa: “Ahora y siempre. Venceremos”.

En su informe, Carmen Guarini explica que, en 2007 “se construyó en el jardín de la iglesia el “Solar de la Memoria” donde están enterrados los restos recuperados de una monja y de tres madres”. La conmemoración del 8 de diciembre culmina en ese jardín, en esa secuencia de memoria ritualizada, en ese cementerio de facto. 

Inadvertidamente, entre la novedad del 360° y el impacto que aún produce el recuerdo de los hechos aberrantes perpetrados por los genocidas, se cuelan algunas cuestiones que merecerían un estudio particular. Las formularé como interrogantes. Memoria, Verdad y Justicia, ¿es un enunciado, histórica e institucionalmente vinculable, con la iglesia católica? En reversa, mientras ocurrían los crímenes de la dictadura, ¿la iglesia católica no fue colaboracionista necesaria del genocidio? 

Sigo preguntándome: que la conmemoración del 8 de diciembre en la Iglesia de la Santa Cruz, clave en términos históricos, rompa el rito hegemónico descentralizando el altar, exhiba una virgen pobre y embarazada con un pañuelo blanco en la cabeza, ¿no supone la apropiación para la política de un espacio consagrado a la fe ciega del fundamentalismo religioso?

Por último: estas derivas, ¿se desprenden de la tecnología 360° o, a pesar de sus protocolos restrictivos, sigue prevaleciendo el punto de vista de una directora que ha hecho de la memoria audiovisual, la razón de ser de sus cámaras?

***

María y los doce de Santa Cruz, Argentina, 2023.

Escrita y dirigida por Carmen Guarini.

*Se puede ver acá.

***

María Iribarren / Copyleft 2023