ESPECTROS DE MARX: RADLMAIER Y LAS TRADICIONES

ESPECTROS DE MARX: RADLMAIER Y LAS TRADICIONES

por - Entrevistas
18 Abr, 2026 01:10 | Sin comentarios
En el BAFICI se verá la última película de Julian Radlmaier. Como siempre, se trata de una comedia, pero Fantasmas de julio (Sehnsucht in Sangerhausen) presenta algunas innovaciones respecto de sus películas precedentes.

Las comedias de Julian Radlmaier tenían títulos inequívocos si se buscaba expresar una filiación y una sensibilidad: Un espectro recorre Europa fue el primero. Después vino Un cuento proletario de invierno y, más tarde, Autocrítica de un perro burgués. La penúltima fue una comedia de vampiros y en alemán se titulaba Blutsauger, cuya traducción literal es “chupasangre”. En el título original —y asimismo en inglés— se estrenó con un añadido: “Una comedia marxista de vampiros”. No fue la primera ocasión en que, en una película, se equiparó el capitalismo con una forma de vampirismo. ¿No es acaso la noción de enajenación una expresión que presupone la extracción de la vitalidad del alma del trabajador?

En Sehnsucht in Sangerhausen, o en Phantoms of July, Radlmaier prueba un tono algo diferente del de sus películas anteriores. Hay algo que invoca una tradición cinematográfica de otra índole, que puede apreciarse en una puesta en cámara menos geométrica. La herencia crítica del marxismo, tanto de Karl como de Groucho y sus hermanos, persiste, pero hay también un cierto espíritu ligero que remite a un cineasta asociado con otro punto de vista político: Éric Rohmer. ¿Una comedia rohmeriana de izquierda?

Sehnsucht in Sangerhausen

El magnífico poeta Novalis es ubicuo en los cuatro episodios que tienen por escenario excluyente la pequeña ciudad de Sangerhausen; excepto en el primero, que transcurre durante la juventud del poeta, el tiempo elegido es el presente. Los protagonistas: una sirvienta, una empleada de limpieza, una cineasta iraní que tal vez fue alumna de Kiarostami y un hombre que ofrece tours turísticos heterodoxos. 

No hay grandes clímax, pero sí hallazgos permanentes en los detalles vistos por la cámara y las alusiones que se desprenden de las tramas y las anécdotas. Dos amantes roban dos caballos para ir a participar de la Revolución francesa; una mujer roba un auto por amor; un cineasta filma un fantasma; una excursión turística culmina en una cueva del tiempo donde es posible hablar con espectros. Los personajes se cruzan por azar, y al hacerlo sienten una afinidad inesperada. La solidaridad de los trabajadores del mundo invocada en un inicio se labra pudorosamente, porque no es el idealismo mágico del poeta el que sobrevuela la trama, sino la tradición marxista que obsesiona a Radlmaier, lo que no impide que filme las flores y las cerezas como si fueran signos de una poesía escrita con la luz del mundo.

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Julian Radlmaier

Roger Koza: Hay algo diferente en esta nueva comedia. La conexión histórica y política es la Revolución francesa. También está Novalis, el infortunado autor de Himnos a la noche, acaso el representante máximo del romanticismo alemán. ¿A qué se deben estos nuevos caminos?

A medida que avanza el relato, lo de Novalis se combina con otros signos de la Historia. Hay segmentos de la película que transcurren en el tiempo del poeta y la Revolución francesa; también se invoca un evento que sucedió en 1921, y el tiempo del relato es el nuestro. Hay algo que es común a todos los tiempos elegidos: el punto de vista de los trabajadores. ¿A qué se debe ese interés, que sí es central en todas sus películas?

Sehnsucht in Sangerhausen 

¿Por qué elegiste a la moza de un bar como la protagonista central?

Sehnsucht in Sangerhausen 

También está el hombre que trabaja en turismo y ofrece viajes no turísticos a los visitantes, como si estuviera en contra del consumo de lugares y a favor del conocimiento de la geografía y su historia.

Otro personaje increíble es la joven iraní que filma y dice haber estudiado con Abbas Kiarostami. Es un momento genial porque introduce una escena onírica y el sonido de otra lengua.

Hay algo en la ligereza de la película que remite a algunas películas de Éric Rohmer, un cineasta extraordinario, cuyos personajes no solían ser justamente miembros de la clase obrera.

Sehnsucht in Sangerhausen 

En Sehnsucht in Sangerhausen también hay algunos cambios en los modos de encuadrar, algo más lúdico y menos geométrico. Solía preferir planos fijos, pero no es el caso en esta comedia.

No se puede omitir la existencia de varios primeros planos hermosos de flores y frutas. El plano detalle es parte de la gramática de la película.

*Publicado en Revista Ñ en el mes de abril.

Roger Koza / Copyleft 2026