
CRÍTICAS BREVES (238): BIOGRAFÍA DE JORGE LUIS BORGES
Biografía de Jorge Luis Borges, Mariano Llinás, Argentina, 2026
La tradición de Borges es la que ha elegido el cineasta para definir su camino: el cine de Llinás es un desprendimiento pudoroso de una lectura inacababa. Esto se muestra, no se dice, y así empieza el film. Se comienza con la infancia hasta llegar a la mitad de la vida de Borges, cuando está por publicar Ficciones, inicialmente un secreto instante de gloria en la historia universal de las letras. El método de Llinas consiste en hallar cifras encriptadas en los textos que serían las marcas biográficas, casi como si el propio Borges hubiera dejado los signos dispersos de un guion para una película. Llinas filma calles, edificios, paisajes; viaja a Suiza, también a Uruguay; en Nueva York visita, junto a un estudioso de Borges (Ernesto Montequín, que podría ser un personaje borgiano y es el gran protagonista del film), una colección de objetos (manuscritos, dibujos, diarios postales, fotos). Son materiales nobles para ir delineando la vida de Borges. La voz en off del cineasta guía el relato con su entonación característica; al hacerlo parece estar siempre preparado para contar algo grandioso, como si todo fuera susceptible de mutar en episodios de una historia extraordinaria.
II
El segundo movimiento no se demora en los períodos de mayor esplendor literario antes de la ceguera del escritor, sino en datos biográficos marginales que tienen giros inesperados. Un manuscrito dictado a la madre, por ejemplo, podría ser una novela centrada en cuatro amigos, proyecto presuntamente abandonado, pero Llinás conjetura que en ese esbozo anida Invasión, de Hugo Santiago, de la cual Borges fue guionista. La tesis de que Borges ha dejado pistas de su vida imaginando a un biógrafo detectivesco se vuelve casi una certeza para el cineasta, quien sigue escrutando textos y fotos con una lupa, ademán que sintetiza el método y el espíritu de construcción de la película. Hay nuevos viajes (Austin, Cambridge), asimismo nuevos personajes clave relacionados con escenas de la vida conyugal de Borges. De este “Aleph de lo banal”, Llinás saca provecho conjurando el chisme y dando a conocer qué incidencia pudieron tener esos datos ordinarios en la sensibilidad artística de Borges, no tan lejanos a los que sacara a la luz el extraordinario Borges de Bioy Casares, otra fuente de anécdotas y opiniones en la que el film abreva.
III
No será la primera ni la última vez que la lucidez de un gran hombre pueda opacarse por motivos indecorosos. ¿Cómo contar el almuerzo con el dictador Videla, la visita a Pinochet, el desdén por algunas aristas de la vida popular y algunas declaraciones vergonzosas en reportajes de la época? Nada se omite: la infamia fue un tema decisivo para el escritor, mácula que tocó su propia vida sin transferirle a su obra abyección alguna. Que Llinás elija a la actriz Laura Paredes para leer e imitar tenuemente al escritor durante las entrevistas aludidas atenúa lo vergonzoso. Tampoco queda sin mencionarse la aversión de Borges por la sevicia de los verdugos; la dictadura fue infame y Borges lo tuvo claro. Después, llega un montaje retrospectivo de las fotografías; más tarde, se visita el lugar en que los padres concibieron al escritor. En el adiós, también se despide a Edgardo Cozarinsky, cineasta y escritor para quien, como para Llinás, Hugo Santiago y tantos otros, la existencia de Borges fue decisiva. El epílogo plasma la intuición temprana que tiño la obra del escritor: la ficción es el anverso secreto de la realidad, acaso su arenoso cimiento. Un descubrimiento insólito signa el destino del cineasta.
Roger Koza / Copyleft 2026

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