LA LIBERTAD DOBLE

LA LIBERTAD DOBLE

por - Críticas
05 Nov, 2026 01:23 | Sin comentarios
La mayor sorpresa del retorno de Lisandro Alonso a los orígenes de su cine es la ostensible dimensión política que adquiere su película.

LOS SAAVEDRA

Algo viene pasando en los últimos tres años y aún no se había filmado casi nada sobre ese derrumbe fácil de reconocer pero difícil de dilucidar. ¿Hace falta aclararlo? El cine no ha demostrado mucha voluntad de indagar. Como la distracción avanza, la palabra “libertad” pudo devaluarse completamente hasta significar su autodestrucción, y se logró imponer la idea de que un viejo sintagma, “justicia social”, no es más que un subterfugio lingüístico para encubrir la envidia a los pudientes. (¿Habrá un Klemperer por ahí tomando nota de la lengua del mileísmo?). En este escenario, ¿qué podía hacer un cineasta cuya primera película llevaba como título La libertad? Si quisiera desandar su camino porque necesitaba otro comienzo, ¿cómo volver al inicio y no repetirse? 

Las novedades son muchas en La libertad doble: 25 años después, el hachero Misael ya no es joven. El tiempo está inscripto en su cuerpo. Hay cicatrices nuevas, la piel luce gastada, la columna, encorvada. Todo empieza igual: antes del amanecer, el fuego, el alimento. Luego, el trabajo. El hacha siempre, a veces la motosierra (herramienta que ya no puede desligarse de una perversión). La duración de los planos remite también a La libertad, como el modo peculiar de encuadre: a veces, la cámara parece estar suspendida. Hay un perro, pero no es el de antes. Misael sigue solo. 

Pero algo sucede tras el primer acto: la abyección de los recortes que provienen de las oficinas de un puñado de autómatas soeces alcanza a un pueblito recóndito de La Pampa. En efecto, la hermana de Misael ya no podrá estar en el hospital donde la cuidan. ¿Libertad? La libertad de Misael no es más la de aquel tiempo, sino la de este: cuidar a alguien, ocuparse del otro, salvar lo que importa.

Bastan las escenas del hospital, que remiten pictóricamente a los indelebles pasajes del puesto de comunicación de Liverpool, para mirar de frente la degradación ubicua que aqueja al país. Hay un hombre semidesnudo que respira aún, pero parece un muerto vivo. Representa a una multitud de desconocidos. Cifra la nación. El mejor retrato del presente se titula La libertad doble. Es de Lisandro Alonso.

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La libertad doble, Argentina-Chile-Reino Unido-Holanda, 2026.

Escrita y dirigida por Lisandro Alonso.

Intérpretes: Misael Saavedra, Catalina Saavedra, Adrián Fondari, Alcides Fink, Laura López Moyano, Alberto Villarroel, Hugo Fabián Sánchez, Iván Carra y Ariel Ali Quiroz.

*Texto comisionado por Fuera de Campo.

Roger Koza / Copyleft 2026