DOC BUENOS AIRES 2026 (02): DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

DOC BUENOS AIRES 2026 (02): DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

por - Festivales
18 Ago, 2026 04:28 | Sin comentarios

An Incomplete Calendar / Un calendario incompleto, Sanaz Sohrabi 2026 Canadá-Irán-Turquía- Venezuela, 2026

Todo empezó en 1951, cuando Mohammed Mossadegh visitó el Cairo y confirmó que su predica acerca de la nacionalización del petróleo en su país no solamente era el primer paso para la conquista de la autonomía de Irán, sino la de todos aquellos países que habían sido colonia de alguna nación europea. Ese esplendor potencial de libertad económica y política, que alcanzó a institucionalizarse en la Organización de Países Exportadores de Petróleo al inicio de la década siguiente, fue mucho más que una alianza económica. Se trataba de una vibración conjunta entre países diversos (Yemen, Libia, Irán, Irak, Egipto, Venezuela, Irán, entre otros), un ejemplo de solidaridad transnacional. Eso sintió Eduardo Prato Moros cuando le propuso a Teresa Jaén trabajar sobre un repertorio de temas musicales de los países de la OPEC, interpretados con instrumentos diversos y, por supuesto, en el idioma original. De pronto, el Coro de Conciertos de la Universidad Central de Venezuela podía cantar en yoruba, farsi o español. Lo que se desprende de este cruce entre petróleo y notas musicales es un mundo que pudo haber sido, un desvío momentáneo de la modernidad europea y sus trampas, en dirección hacia otra noción de lo moderno; no sucedió, y las razones son varias y se adivinan en el trasfondo de la guerra entre Irán e Irak, cara visible de la derrota. La memoria utópica de ese episodio poco representado en el cine es resucitada por Sohrabi con la elegancia y el rigor requeridos. Basta detenerse en el empleo de las estampillas de la época como glosa de un imaginario para darse cuenta de la audacia estética y conceptual de este prodigio en microhistoria. ¿Y qué decir del esbozo de Sohrabi acerca de una teoría de la traducción que concibe una zona de intersección de todas las lenguas?  De esta conjetura establece una relación entre una lengua y otra, y extiende ese peculiar modo de vínculo entre sonido e imagen, que en ambos casos cimentan la memoria común.

The Revolution Against Death / La revolución contra la muerte, Joshua Oppenheimer, Dinamarca-Estados Unidos-Suecia, 2026.

Hay dos fantasías recientes y recurrentes entre los más ricos de nuestro tiempo: dejar la Tierra, después de haberla destruido, y vivir en otros territorios de la galaxia; vencer el envejecimiento e incluso la propia muerte. En cierta forma, The End, el musical de Oppenheimer estrenado dos años atrás, se ocupaba de lo primero; en este breve ensayo se concentra en personas que intentan doblegar el paso del tiempo en sus cuerpos en el contexto del festival anual denominado Revolution Against Aging and Death, de cuyo nombre el cineasta toma el título dejando afuera aging (“envejecimiento”): un matrimonio ingiere pastillas para todo lo imaginable que les garantice longevidad; un hombre mayor se esfuerza como si tuviera 30 años en el gimnasio; otro hombre que padece de párkinson busca auxilio en dudosas terapias y muchos otros hombres y mujeres escuchan atentamente a los expertos que cuentan sobre los presuntos avances en epigenética, medicina molecular, salud ósea y otros tópicos de la misma índole. El retrato es el de una cultura general del autoengaño, inscripta en una matriz de consumo y matizada por una difusa inclinación teológica enraizada en una ideología delirante que calamitosamente ordena el mundo contemporáneo, y no solamente en Estados Unidos. En este sentido, más allá de la diferencia ostensible entre esta película y las anteriores de Oppenheimer, el eje de análisis prioritario pasa por observar la capacidad cognitiva colectiva de sostenerse subjetivamente en una ilusión documentando el ejercicio cotidiano por certificar una fantasía sin reírse de los implicados, incluso si la puesta en escena los detalla como sujetos cautivos en supersticiones variopintas. El contraste retórico elegido por el cineasta no consiste en desdecir a sus personajes. Prefiere otra táctica, más poética que dialéctica, porque al intercalar secuencias extraídas de materiales de archivo del cineasta holandés Jan van IJken dedicados a la indagación cinematográfica de la vida microscópica –secuencias intervenidas por la voz y la música del georgiano Hamlet Gonashvili–, la frágil vida de los diminutos seres vivos vistos en el microscopio no es tan diferente a la de los protagonistas que luchan, en vano, contra la muerte.

Roger Koza / Copyleft 2026