¿Y AHORA? RECUÉRDAME / É AGORA? LEMBRAME

¿Y AHORA? RECUÉRDAME / É AGORA? LEMBRAME

por - Críticas
22 Nov, 2014 03:02 | Sin comentarios

**** Obra maestra  ***Hay que verla  **Válida de ver  * Tiene un rasgo redimible ° Sin valor

Por Roger Koza

DIARIO DE UN ORGANISMO CINEMATOGRÁFICO

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¿Y ahora? Recuérdame / É Agora? Lembrame, Portugal, 2013

Escrita y dirigida por Joquim Pinto. 

**** Obra maestra

En la tradición de Jonas Mekas, el gran regreso de Pinto al cine es una obra tan personal como universal, en la que confluyen cinefilia, biología, política y teología para contextualizar el asombro de un hombre frente a la finitud de todo lo que existe. 

Todavía es “demasiado” temprano para internalizar –como se decía unas décadas atrás– una inobjetable evidencia científica: somos una especie entre especies, no la especie elegida del universo. Desde los perros de los protagonistas, pasando por la interacción con los virus, hasta la contemplación mutua entre una libélula y un hombre, este filme hermoso y provocador expresa poéticamente la discreta democracia entre los seres vivos, concepción que constituye el gran legado de Darwin.

¿Una película sobre la teoría de la evolución? De ningún modo. El magistral diario cinematográfico de Joaquim Pinto, cineasta y reconocido sonidista portugués, que vuelve al cine en la dirección después de 10 años, gira en principio sobre su tratamiento contra el HIV y la hepatitis C con una droga que puede conseguir en España y no en Portugal. Cada aterrizaje en el aeropuerto de Barajas funciona como un separador, un nuevo capítulo del filme que, así descripto, podría sugerir que ¿Y Ahora? Recuérdame es simplemente la épica orgánica de un hombre en lucha contra enfermedades horribles.

Si bien tal descripción no es inadecuada y puede espantar a una gran mayoría, lo cierto es que el filme de Pinto es esencialmente una meditación “musical” y libre sobre biología, arte, política, teología y cinefilia, además de un retrato amoroso de la vida doméstica, la de la familia heterodoxa compuesta por Nuno y Joaquim y sus cuatro perros, entre ellos, el inolvidable Rufus. El relato es siempre confesional. De los recuerdos de ciertos hitos de su carrera (que incluye sus trabajos con Raúl Ruiz, Werner Schroeter y Rita Azevedo Gomes) y de tópicos culturales libertarios que signaron las últimas tres décadas del siglo pasado, su propia condición física lo mueve a pensar el mundo con una peculiar lucidez, siempre amable aunque también implacable. Pinto puede citar a San Agustín, discutir con Freud, contextualizar a Marx y despotricar contra el orden económico mundial y la crisis europea (que tiene efectos precisos sobre su tratamiento), y de ahí proponer una pausa en donde la dinámica cotidiana con su esposo y las mascotas es preponderante.

Hay un pasaje de felicidad pura en el que Pinto lee el diario, Nuno descansa en el pasto y los perros acompañan. La captura de instantes fugaces memorables se desprende de la lógica de la puesta en escena: filmar un diario exige una conciencia despierta para incorporar lo extraordinario que anida en lo ordinario. El plano inicial de un caracol en el centro de la escena y el misterioso plano final en el que cientos de pavos son trasladados en un camión responden a esa lógica de descubrimiento, planos que están en un pie de igualdad estética respecto de una visita a una cueva prehistórica, una cita cinéfila o un acto sexual.

A medida que avanza el relato, Nuno va tomando un discreto pero perceptible protagonismo; con él y sus creencias religiosas, las ilustraciones de Francisco de Holanda que se ven a menudo refuerzan una elegante dialéctica que se establece con las cavilaciones de Pinto. El contrapunto es casi musical, y la síntesis que adviene es elegíacamente paradójica. Pinto afirma: “Somos demasiados recientes. Cuando volvamos al polvo la vida respirará de alivio”. Un poco después agradece abiertamente haber conocido a Nuno, a Rufus y a varios de sus amigos. Se trata casi de una plegaria, acaso un recogimiento religioso, pues Pinto, sin llegar a creer en un Padre celestial, puede incluso sentirse ligado espiritualmente al virus que pone su vida en peligro. Es el epílogo de una película más grande que la vida.

Esta crítica fue publicada en otra versión por el diario La voz del interior en el mes de noviembre 2014

Roger Koza / Copyleft 2014