
UNA PELÍCULA SIN EPISODIOS NI PAISAJES (02)
De entre los muchos tipos de fracaso, cada cual elige el que menos compromete su respeto por sí mismo: el que lo defrauda menos. Los míos tenían que ver con el arte, la religión y las personas. En el arte había fracasado (se me ocurrió de repente en ese momento) porque no tenía confianza en la entrecortada personalidad humana. («Las personas», escribe Pursewarden, «¿son continuamente ellas mismas, o simplemente lo son una y otra vez de nuevo con tal velocidad que dan la ilusión de atributos continuos, como el parpadeo fugaz de las viejas películas mudas?»). Me faltaba la creencia en la verdadera autenticidad de las personas como para poder retratarlas con éxito.
Lawrence Durrell, Justine (1957)
Entrega anterior:
01: Norah Lange, Personas en la sala (1950)
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