LOS OTROS OPPENHEIMER

LOS OTROS OPPENHEIMER

por - Ensayos
08 Mar, 2024 04:27 | Sin comentarios
Es probable que la película más nominada de la inminente celebración del Óscar, Oppenheimer, se lleve los premios principales. Pero no fue la única película dedicada al físico que concibió la bomba atómica.

Más de 800 millones de dólares lleva recaudado en todo el mundo Oppenheimer de Christopher Nolan, el otro gran triunfo global del verano junto al fenómeno Barbie. Diáfano en el relato de los hechos y dotado de cierta contención dramática, o, para ser preciso, toda la contención que cabe imaginar en una obra de Nolan, siempre tendente al exceso de ruido y furia, Oppenheimer alcanza su mayor brillo, a pesar de algunas obviedades y gestos de dudoso gusto, en lo que tiene de “película hablada”, confinada en espacios interiores y con confianza en las capacidades de un actor sensacional, Cillian Murphy, y no tanto en la pesada grandilocuencia inherente al cineasta. Es una película sobre J. Robert Oppenheimer, sobre el ascenso, la caída y la tibia redención pública final de un personaje fascinante y complejo, y no solo sobre el diseño y preparación de las bombas que arrasaron Hiroshima y Nagasaki, el “Proyecto Manhattan”, por naturaleza cargado de elementos siniestros que no se tratan en este largometraje.

Fat Man and Little Boy

Merece la pena pena echar la mirada atrás en el tiempo para recordar otras visiones cinematográficas del padre de la bomba atómica y comprobar, de paso, como la mayoría de los elementos principales de su vida y destino ya fueron contados antes en las pantallas, desde la relación extramatrimonial con Jean Tatlock a la conversación a priori inofensiva con Haakon Chevalier que acabó por ser clave en su condena social y política. La más conocida es Creadores de sombra (Fat Man and Little Boy), que dirigió en 1989 Roland Joffe y formó parte de la competición de la Berlinale. Un film en todos los sentidos desafortunado, con la calamitosa elección del actor Dwight Schultz (el “loco Murdoch” de la serie El Equipo A) para hacer del físico teórico y singularmente torpe en las subtramas románticas, incluida la pareja que encarnan Laura Dern y John Cusack, este en el rol de un científico del proyecto que fallece víctima de una exposición accidental a la radiación, personaje ficticio inspirado en las muertes reales de Harry Daghlian y Louis Slotin. Del mismo año es mucho más interesante la película para televisión Day One, realizada con pulcritud y sobriedad por Joseph Sargent y con un eficaz elenco encabezado por Brian Dennehy como el general Leslie Groves y sobre todo un eminente David Strathairn como Oppenheimer. 

Strathairn repitió en el papel en un solvente documental, The Trials of J. Robert Oppenheimer (David Grubin, 2008), que tomaba la atrevida decisión de dramatizar el proceso en el que le retiraron las credenciales de seguridad en unas escenas que parecen una inspiración clara para las de Nolan. Candidato al Oscar en 1981, The Day After Trinity (Jon H. Else) es otro apasionante documental que suma a su sólida documentación y valioso material de archivo las entrevistas con figuras muy próximas a Oppenheimer, como su hermano Frank (fundador del Exploratorium de San Francisco y por lo tanto referente de la moderna museología científica), el Nobel Hans Bethe o el ya citado traductor y profesor Haakon Chevalier.

Sin embargo, el film más curioso de todos los que trataron el Proyecto Manhattan es uno realizado poco después de la guerra, The Beginning or the End (Norman Taurog, 1947). El inicio toma la forma de un noticiario que muestra a un grupo de científicos y militares a punto de enterrar al pie de milenarias secuoyas una cápsula del tiempo con información sobre el desarrollo de la energía atómica que no será abierta hasta 2446. Uno de los contenidos de esa cápsula sería, supuestamente, la película que se verá a continuación, en un inesperado ejercicio de falso documental que formula una duda: que 500 años después haya personas en la Tierra para recibir ese mensaje del pasado dependerá del uso que se haga de la energía nuclear. Lo expresa literalmente el “Oppie” que encarna Hume Cronyn, “nosotros conocemos el principio; sólo vosotros, la gente del futuro, si es que hay futuro, puede conocer el final”. El film introduce muchos tópicos de la “tradición Manhattan” (los caminos embarrados de Los Álamos, la lluvia intensa horas antes del lanzamiento de Trinity, la protección para la piel y los ojos durante la prueba) y se permite ciertas licencias -hay, aquí también, un científico víctima de la radiación-, algunas obligadas por estar los hechos en esa época aún bajo alto secreto. Lo más perverso, una falsedad histórica deliberada, la de decir que la población de Hiroshima fue avisada del ataque con diez días de antelación. Algún sentimiento de culpa debió quedar, parece.

Martín Pawley / Copyright 2024