LOS ÚLTIMOS DÍAS

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por - Entrevistas
16 Sep, 2026 08:27 | Sin comentarios
Siete días faltan para el estreno porteño de Hospital Británico. Peirano y Fontán filman los versos finales de un maestro de la concisión: Héctor Viel Temperley. El resultado es magnífico.

Es un libro de poesía, sí, y se lo conoce como Hospital Británico. Es un libro de pocas páginas, de versos lacónicos y contundentes. Fue el último de Héctor Viel Temperley, un hombre que sabía que llegaba su hora final. “Me han sacado del mundo”, dice una vez y luego repite la clarividencia física, que no miente: “Me han sacado del mundo”.  Añade, de inmediato: “Me cubre una armadura de mariposa y estoy en la camisa de mariposas que es el Señor -adentro de mí”. 

No es la primera vez que el cineasta Gustavo Fontán decide hacer una película sobre un poeta. La orilla que se abismahabía sido un acercamiento feliz al vitalismo poético de Juan L. Ortiz. Antes había hecho una película poco conocida sobre Jorge Calvetti titulada El paisaje invisible. Fue la escritora Gloria Peirano quien sugirió al cineasta que leyera a Viel Temperley. Fontán obedeció. Unos años después, Peirano y Fontán han tomado Hospital Británico como motivo de una película.

Hospital Británico

En Hospital Británico se leen fragmentos del libro, algunas personas que también escriben dicen algo sobre la obra del poeta en fuera de campo y muchos motivos ligados a la iconografía de sus versos constituyen el fondo visual y sonoro en el que la palabra de Viel Temperley se pronuncia y se invoca. Hay girasoles inolvidables, nubes solitarias, caballos blancos, médanos, árboles y mares vistosos. La naturaleza de las imágenes no se casa con la nitidez. Difuminar el paso de la luz por el mundo para que lo real sea tenue y fugaz es la decisión formal a fin de plasmar materialmente ese orbe poético que no se despega de lo inmanente, incluso si la figura de Cristo merodea de verso en verso.

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Roger Koza: A pesar de que Hospital Británico no tiene muchas páginas, en la película no se escucha la totalidad del libro. La última oración del libro cierra el film, cuando se ven numerosas margaritas sobre un fondo en sombras y, lentamente, la oscuridad conquista el plano. ¿Cómo fue la selección de los poemas y de las breves oraciones?

El prejuicio llevaría a pensar que Gloria se encargó de los textos y Gustavo, de las imágenes y los sonidos. Sin embargo, me consta que hay una idea de puesta en escena que pertenece a la escritora y no al cineasta. ¿Cómo fue el trabajo en conjunto?

Hospital Británico

Para usted no es una novedad filmar la palabra poética: ya lo hizo con Ortiz, Calvetti, entre otros. ¿Qué cambió en esta ocasión? ¿Fue Gloria quien lo introdujo en la obra de Viel Temperley? 

Cada tanto aparecen testimonios sobre los efectos que provoca la lectura de Viel Temperley. Los vemos: no hablan a cámara, pero sí los escuchamos. ¿Por qué en los créditos son denominados «peregrinos»?

Hospital Británico

Es la poeta Alicia Genovese quien describe el último libro de Viel Temperley como una «crónica de la disolución». Esto me lleva a preguntarle por la decisión de rodar gran parte del metraje con una cámara estenopeica. La textura de la imagen parece dialogar con la apreciación de Genovese.

Hospital Británico

¿Cómo entienden la relación entre poesía y religión? La figura de Cristo y la potencia mística de algunos versos encuentran un correlato en ciertos cantos gregorianos que aparecen de manera intermitente. También hay algunas breves secuencias en un monasterio. La poesía tardía de Viel Temperley está teñida por la retórica del cristianismo, pero no invoca la ascensión a un trasmundo. La inmanencia sigue predominando en esa última hora. ¿Cómo creen haber resuelto esa paradoja?

El hospital en sí es un fuera de campo absoluto. En lugar de filmar el edificio, ustedes eligieron caballos, burros, flores, senderos, médanos, el mar y personas. ¿Por qué?

 Usted viene trabajando junto a Gustavo como guionista desde hace tiempo, pero su firma recién apareció en El piso del viento y ahora también en Hospital Británico. Parece tratarse de algo más que de un simple gesto de modestia y cortesía. Como poeta, ¿qué considera que es lo específicamente cinematográfico, aquello que solamente el cine es capaz de reponer o aquella forma que solamente el cine logra prohijar, sobre todo cuando el desafío consiste en partir no del mundo en sí, sino de la escritura sobre una experiencia del mundo, para concebir planos cinematográficos?

*Publicado en otra versión por Revista Ñ en el mes de septiembre.

Roger Koza / Copyleft 2026