LOS ECLIPSES DE SOL EN EL CINE

LOS ECLIPSES DE SOL EN EL CINE

por - Ensayos
15 Sep, 2026 11:06 | Sin comentarios
¿Cómo se filman los eclipses? De muchos modos. Una pequeña lista de películas sobre el tema.

“La luz ha desaparecido del cielo”. En una taberna en la antigüedad la gente levanta la cabeza con preocupación. Una mujer (la formidable Katy Jurado) se acerca a la puerta y mira al exterior; “nunca lo había visto tan oscuro en pleno día”, afirma. En otro piso de la casa, Barrabás (Anthony Quinn) despierta asustado. No ve nada y cree que tiene algo en los ojos. Baja las escaleras y pregunta qué está sucediendo. Detrás de él, Raquel (Silvana Mangano), declama la respuesta definitiva. “Sabes bien lo que pasa”, dice. “Hasta la luz nos abandonó ahora que lo hemos matado”. La crucifixión de Jesucristo tiene eco en el firmamento: se apagó la luz del Sol. Y en la pantalla, ese apagón tiene forma de eclipse. De un eclipse real.

Barrabás

La producción de Dino de Laurentiis Barrabás, dirigida por Richard Fleischer, es un caso excepcional de película en la que se aprovechó la ocultación total del Sol por la Luna del 15 de febrero de 1961 como recurso para ilustrar el oscurecimiento del cielo del que hablan, asociados al relato de la muerte de Jesús, tres de los evangelios. Tomaron la decisión no lejos de la fecha del eclipse y eso le rompió la cabeza al director de fotografía Aldo Tonti, quien tuvo poco tiempo para pensar como resolver el desafío de rodar el fenómeno con la cámara de cine. Para pensar qué tipo de película sería la idónea, cuáles las ópticas, cómo manejar las lentes. Empleó tres cámaras; una con un teleobjetivo sirvió para captar el disco solar y con las otras dos compuso planos con elementos de decoración, incluido uno general con las tres cruces y el elenco de figurantes vestidos para la ocasión. Tonti describió luego su preocupación ante los problemillas de ultimísima hora, a pocos minutos de la totalidad, a causa de las refracciones y los efectos ópticos que traían las variaciones de luz. Hizo ajustes guiado por su conocimiento y su intuición, consciente de que no había plan B. Salió espectacularmente bien. Nunca antes en la historia del cine se habían visto imágenes así. Nunca hasta entonces un hecho astronómico real quedó tan bien integrado en una ficción.

Es infrecuente (y en general improbable) que las dinámicas del cine industrial y sus necesidades de producción permitan la utilización de fenómenos naturales por definición poco o nada controlables. Practica más el atrevimiento la producción independiente y experimental, siempre más ligera y adaptable. En las últimas décadas son varios los eclipses registrados por cineastas esenciales por más que sus nombres no visiten, ni falta que hace, las carteleras de los multiplex: hay mucho mundo por ahí fuera. La artista visual británica Tacita Den (1965), una de las más entusiastas defensoras de la película de 16 mm, filmó en una granja de Cornualles el eclipse total del 11 de agosto de 1999. A pesar de las nubes, su cámara guardó para siempre en Banewl la caída de luz y su impacto sobre el paisaje y la fauna, con las vacas que se acuestan, una tras otra, en el campo. Ese mismo día el legendario Chris Marker (1921-2012) recogió el ambiente popular en París y la gente mirando el Sol con los filtros pertinentes en el cortometraje e-clip-se. El maestro James Benning (1942) grabó el eclipse norteamericano de 2017 en el mediometraje L. Cohen, que de paso rinde tributo al entonces ya fallecido poeta, músico y cantante canadiense por medio de su canción Love Itself. Benning escogió un paisaje extremadamente austero en Oregón y lo filmó en plano estático durante 45 minutos. Durante buena parte del metraje no parece moverse ni una hierba, pero justo hacia la mitad experimentamos la rápida caída de luz característica; sobre el horizonte no tan oscuro (en algún sitio, allá lejos, hay lugares en los que el eclipse no es total y por lo tanto luce el Sol) se alza el perfil del Monte Jefferson, antes inadvertido y ahora con una presencia destacada, en particular cuando la luz regresa y brilla su cumbre nevada.

Just Ancient Loops

Nacido en Mansfield, Ohio en 1965, Kevin Jerome Everson estrenó en los últimos años hasta cuatro cortos alrededor de los eclipses, Polly One, Polly Two, Cóndor y When the Sun is Eaten [Chi’bal K’iin]. Su compatriota J. P. Sniadecki (1979) tiene gran interés en la lengua y cultura de China, donde vivió algún tiempo (habla fluidamente mandarín) y realizó varios documentales. En Shanghai vio el eclipse del 25 de julio de 2009, un día de meteorología tempestuosa del que dejó recuerdo en el corto The Yellow Bank. Y como es habitual en él, Bill Morrison (1965) se valió de material preexistente para su corto más astronómico, Just Ancient Loops, que emplea animaciones por ordenador de las órbitas de los satélites de Júpiter y nitratos antiguos, entre ellos filmaciones de eclipses reales de principios del siglo XX.

*Publicado en Nós Diario en gallego.

Martin Pawley / Copyleft 2026