
EL SEMINARIO DE LOS VIERNES 2026: 20 AÑOS
INICIA: 9 Y 10 DE ABRIL.
FINALIZA: 28 DE NOVIEMBRE
PRESENCIAL: VIERNES DE 17.30 a 20h
VIRTUAL: JUEVES: 18.30 A 21H
ORGANIZA: CINECLUB MUNICIPAL HUGO DEL CARRIL (CÓRDOBA)
Fundamentación
El espíritu de indagación
Nadie elige nacer, en dónde empezar a vivir. Apenas se conquista, después de un tiempo y con un poco de suerte, la respuesta a la pregunta sobre cómo seguir adelante. ¿Qué hacer? Esta no es solamente una recordada pregunta política; es también un interrogante vital. O tan política es también la pregunta sobre cómo se vive y sobrevive, y de qué modo; ante la propia conciencia de cada cual, la pregunta va hacia adelante y hacia atrás. ¿Qué hice? ¿Qué hago? ¿Qué haré? Por eso, no se puede prescindir de revisar la formación del criterio con el que se pueden formular dichas inquietudes. Detrás de las máscaras, siempre el terror: ser menos que nada.
En Plastic Semiotic, Radu Jude divide en capítulos una breve historia de la vida humana escenificada con juguetes, donde el arco del tiempo va de la infancia a la vejez. Los juguetes, artefactos ligados a la materia concreta, inscriben los primeros signos de nuestro mundo: lo lindo, lo feo, lo extraño, lo propio, lo bajo, lo alto se introducen con estos. Es el orden simbólico de la infancia, el inicio.
Antes de las imágenes, están los objetos minúsculos que aquellas presentan y ordenan. Tal vez hoy, en la infancia del siglo XXI, la distancia entre los objetos y las imágenes resulte mínima, aun yuxtapuesta, pero el objeto facilita un símbolo: el fusil, el automóvil, el utensilio de cocina llegan primero a la mano como remedo de lo real con el permiso del juego que anuncia un cese de las reglas ordinarias y sus consecuencias. Un niño ruso puede jugar con una versión microscópica de una AK-47 y con su boca introducir el sonido en repetición de los disparos. Matar es por ahora un juego. Una arquitecta potencial, una niña kazaja de 7 años, puede construir a escala menor un hospital, un centro comercial y una escuela en el jardín de su casa y proyectar un recorte específico del espacio público en su imaginación. La escena lúdica de la infancia no es la misma según cada geografía, algo que Jude también percibe en su cortometraje. En todos lados, tiene lugar una preparación temprana para el uso íntegro de signos que inscriben lo que es. En estos menesteres, el cine ha sido en el siglo XX tan decisivo como excluyente. El cine moduló las almas de los vivos.
En un texto inédito, Jacques Rivette dice: “El cine es, fundamentalmente, un arte descriptivo y didáctico: ambos aspectos están ligados. Solo por el azar histórico la forma narrativa se ha vuelto consustancial. Su verdadera vocación es el ensayo: es decir, la ordenación descriptiva de la realidad, la revelación de las relaciones, conexiones y concordancias de los diversos fenómenos. En suma, el arte de la concordancia de tiempos y de espacios. Todas las grandes películas tienden a ser pura mirada, pero una mirada lúcida que ordena la confusión por su propia intromisión, por el hecho de mirar las cosas”. Esto escribió hace más de sesenta años el cineasta misterioso de la Nouvelle Vague.
Las palabras de Rivette mantienen su vigencia, pero su mundo ya no es el nuestro. El cine como él lo entendió ya es casi un arte menor, una práctica arrinconada, acaso destinada a apenas persistir, como tantas, asediada, además, por manifestaciones audiovisuales ubicuas que se parecen en algo al cine pero que nada tienen que ver con él. La tradición cinematográfica, la que va de Chaplin a Reis-Cordeiro, que pasa por Ivens y Walsh, que alcanza a Kaurismäki, Martel, Agüero y Fontán, es inconmensurable a los programas de generación de signos que hacen posibles un reel de Instagram, un video de TikTok y otros futuros vehículos y contenidos de publicación audiovisual que pronto llegarán y pasarán.
A lo que dice Rivette puede añadirse otra concordancia: están las conexiones del tiempo con el espacio, pero también las de ambas categorías con la conciencia. Es que el cine y la conciencia también pueden concordar con fines insospechados. Con el cine se puede desandar una historia no elegida de la percepción, como también del almacenamiento de signos vistos como propios, pero en verdad bastardos. Es cierto que no hay signos esencialmente propios, pero sí los hay de los que se incorporan como tales tras una laboriosa y sostenida práctica de indagación. Un plano de Kiarostami, uno de Omirbayev, otro de Del Carril y asimismo los planos de Dulac, Lupino, Muratova o Schanelec pueden revelar conexiones, anudar algo nuevo con lo viejo y abrir un espacio, un camino. Hay películas, o momentos en las películas, que delinean configuraciones del mundo no determinadas por un sistema de signos que tiende a convencernos de que toda voluntad esté reducida a la satisfacción de la acumulación y al placer del consumo, cuando no al ejercicio de una estúpida crueldad como modo de autoafirmación.
El seminario cumple veinte años. Han pasado hombres y mujeres de edades e intereses diversos. En nuestro espacio se han formado cineastas y críticos; tuvimos operarios de fábricas, también profesionales de toda índole, muchos curiosos y no faltaron los escépticos y los desilusionados que, tras dos semanas de intentos, no volvieron más. A dos décadas de su nacimiento, El seminario de los viernes ha querido honrar esto que denominamos “espíritu de indagación”. Acá tomo mi responsabilidad y me confieso: yo no enseño nada, apenas sé algo y, porque así es, sigo esmerándome en tratar de saber. Por eso puedo compartir todo aquello que me estimula a pensar sobre, desde y con el cine, todos los materiales profesionales y personales con los que trabajo en el presente o que me han resultado oportunos en algún momento. Y siento gratitud: porque la disciplina estética que elegí a mis 11 años, sin saberlo, como principal modo de indagar sobre lo que nos rodea y el lugar que tenemos en este universo inabarcable nunca me ha fallado.
Roger Koza
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2. Temas de exposición y análisis
El acaso incognoscible presente del cine
Las cifras son apabullantes: se estrenan entre 7000 y 10 000 películas por año. Un año como el presente, que no es bisiesto, cuenta con 8760 horas. No hay tiempo para todo el cine que existe. En efecto, es imposible conocer la totalidad del cine contemporáneo porque es inabarcable; es como mirar al cielo y perderse en innumerables estrellas. De esas 10 000 películas, un cinéfilo de dedicación supercompleta acaso llegue a ver una cifra de por sí impresionante: entre 600 y 1000 por año, o sea, a lo sumo un 10 % de la totalidad. ¿Qué elegir? ¿Hay que ver tanto? De lo que se trata es de seleccionar un conjunto de películas de entre 2023 y 2026 que represente la mayor variedad posible de estéticas y cuya relación —en tensión o no— con lo mejor de la tradición resulte beneficiosa para nuestro entendimiento. La pregunta no será otra que la de siempre: ¿qué es el cine? O, para ser más precisos: ¿qué es el cine hoy, en esta época de sobreabundancia de imágenes, en una era donde lo audiovisual, que no equivale a lo cinematográfico, se impone?
Los partisanos
Durante los primeros días de enero fuimos testigos de actos inaceptables. Una brigada en búsqueda de inmigrantes ilegales podía quitarle la vida a un civil, sin mediación alguna y sin ninguna consecuencia ulterior. Era, a su vez, la escala microscópica de otros modos de aniquilación a mayor escala, cuya presunta justificación se inscribe en luchas contra regímenes políticos, caracterizados con o sin razón como peligrosos para el país en el que ejercen su gobierno y para el mundo. Nuestro mundo es hostil y opaco, su lógica e imaginario se asemejan a períodos violentos del siglo precedente, pero traen acaso algo nuevo por definir. Neofascistas o no, la pregunta es otra: ¿qué pueden hacer aquellos que repudian un sistema de castigo e impunidad, un orden sin reglas que pretende desanudar los vínculos fraternos y naturalizar la desigualdad como un punto de verdad de todo hecho social? Frente a esta realidad, la figura del partisano aludía a una forma de combate, permanente o intermitente, ante un orden injusto que parecía invencible. No se trata aquí de tomar las armas, pero sí de aprender de los partisanos el coraje de decir lo que hay que decir, e investigar en qué consistía la fuerza de voluntad que se elevaba por encima de la dimisión y la obediencia. ¿Qué se puede aprender de las distintas películas en las que los partisanos fueron protagonistas?
Biografías
Lugar común, frecuentado incluso por quienes se sitúan en las antípodas de toda metafísica: se dice, o se cree secretamente, que un nombre es un destino. La certeza es otra: ciertos hombres cumplen un destino. Si hay algo hermoso en las biografías, es reconocer que la única forma de creer en la predestinación radica en reconstruir el trayecto vital de un hombre o una mujer. En ese recorrido se observan las consecuencias de una idea, de un encuentro, de una decisión; también de un evento colectivo ajeno a la voluntad o de una catástrofe inesperada que trastoca los planes iniciales. ¿La relación de necesidad entre actos y decisiones solamente puede leerse retroactivamente? En las biografías filmadas (y en las escritas) suele haber una petición de principio que esquiva el azar para demostrar que había un destino esperando allí. La metafísica del destino es añeja, pero puede evitarse. Se trata, más bien, de volver a pensar la relación entre la voluntad, las decisiones y las derivas bajo otras coordenadas de interpretación.
La curiosidad del señor Haanstra
El cineasta holandés filmó ríos, nubes, monos, grupos, ciudades, sociedades; el mundo le resultó un estímulo inagotable para mirar detrás de cámara e indagar todo lo que era susceptible de un encuadre. No solamente supo encuadrar: también jugó con las combinaciones de tomas obtenidas en sus expediciones al mundo cotidiano, donde halló asombro, saber e incluso comicidad. El cine del señor Haanstra pertenece a la estirpe que confunde conscientemente conocimiento con poesía, ciencia con arte.
El misterio Rivette
Escribió, filmó. Fue protagonista de la historia del cine y, por serlo, se preguntó qué era el cine, como lo hizo antes que él Germaine Dulac y como insistió sobre la materia el referente mayor de su generación —André Bazin—. Sintió, probablemente, que escribiendo no podría saberlo y, paulatinamente, pasó a filmar, dejando sus notas y sesudos análisis sobre las películas de los otros. ¿Qué sabemos de él? ¿Sobre qué escribió? ¿Qué descubrió con el tiempo en sus películas? Misión: ver las películas de Rivette, leer lo que escribió sobre el cine e intentar desentrañar la conjunción entre sus palabras y sus planos para, quizá, tocar algo del misterio de un hombre que sonreía de un modo singular y cuya figura parecía evanescerse en su propia liviandad.
Las películas secretas
Del mismo modo que nadie ha podido ver todas las películas de un año en curso, ¿quién ha podido ver los títulos secretos u olvidados de la historia del cine? Se trata de una selección de películas pretéritas, a veces desconocidas y otras recordadas por pocos, que busca matizar la avidez por las novedades y comprender que el concepto de estreno pertenece al marketing y no al tiempo —ese tiempo sin tiempo— del cine.
3. Metodología
Exposición conceptual del coordinador y discusión colectiva sobre los textos leídos y las películas exhibidas en el curso. Revisión analítica de secuencias de películas seleccionadas.
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ROGER KOZA (1968)
Miembro de FIPRESCI, se desempeña como crítico de cine en el diario La Voz del Interior, de la provincia de Córdoba, y publica regularmente en Revista Ñ y en la página Con los ojos abiertos, de la que es editor. Actualmente conduce el programa de televisión El cinematógrafo (Canal 10 de la Universidad Nacional de Córdoba). Desde 2006 es programador de la sección Vitrina del Festival Internacional de Cine de Hamburgo (Alemania), dedicada al cine iberoamericano. Fue programador, desde 2011 hasta 2018, del FICUNAM, Festival Internacional de Cine de la Universidad Autónoma de México. Desde 2018 es consultor de programación de la Viennale (Austria), al igual que en Muestra de Cine de Lanzarote (España) También dirige artísticamente, desde 2014, el Festival Internacional de Cine de Cosquín (Córdoba) y, desde 2018, el legendario Doc Buenos Aires. Ha sido jurado en distintos festivales internacionales (Locarno, Rotterdam, FICValdivia, IndieLisboa, FIDMarseille, entre otros) y ha participado como interlocutor en clases magistrales de Artavazd Pelechian, Carlos Reygadas, Chantal Akerman, Darezhan Omirbayev, Alain Guiraudie, Gustavo Fontán, Lav Diaz, Mariano Llinás, Pedro Costa, João Pedro Rodrigues, Sergei Loznitsa, Ali Khamraev, Lucrecia Martel, Albert Serra, Sergei Loznitsa, Angela Schanelec, Ignacio Agüero, Radu Jude, César González, Kleber Mendonça Filho, entre otros. Ha publicado Con los ojos abiertos: crítica de cine de algunas películas recientes (colección Vital, Editorial Brujas, Córdoba, 2004). También ha publicado ensayos y reseñas en libros y catálogos colectivos traducidos al japonés, inglés, portugués, alemán y francés. Sus últimas publicaciones internacionales son: An Invisible Wind, en Angela Schanelec(libro editado por la Viennale, 2019); Faith in Fiction: The Cinema of Miguel Gomes, en Reframing Portuguese Cinema in the 21st Century, Daniel Ribas y Paulo Cunha (eds.), Linha de Sombra, Lisboa, Portugal, 2020; The Omirbayev Effect, en Darezhan Omirbayev, editado por James Latimer, Viennale Press, Viena, 2022 y Discours de la méthode, en Ne vois-tu pas que je brûle ? – Foyers critiques et poétiques autour de la trilogie Nuit Obscure de Sylvain George (VVAA), Rab-Rab, Press, París, 2026.
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