DEL OTRO LADO DEL ESPEJO

DEL OTRO LADO DEL ESPEJO

por - Entrevistas
17 Mar, 2026 06:14 | Sin comentarios
Segunda vuelta. Nueva conversación con Lucrecia Martel sobre su notable película Nuestra Tierra.

En las tres últimas semanas, Lucrecia Martel, la gran cineasta argentina, debe haber sido entrevistada en medios de toda índole más que ninguna otra persona del quehacer cultural. Nuestra Tierra suscitó un interés inesperado, algo inusual cuando se trata de un documental. El asesinato de Javier Chocobar merece por sí mismo atención y discusión, porque su muerte condensa un capítulo más de la historia universal de la infamia. Lo que sucedió con el cacique de los chuschagastas el 12 de octubre de 2009 no puede ser inscripto en una noticia de policiales. Con su película, Martel ha vuelto a traer a la luz ese triste acontecimiento y lo ha inscripto en una trama mayor que habla directa y profundamente de todos nosotros.

Desde que Nuestra Tierra se estrenó en el Festival de Venecia a fines del verano europeo, la película de Martel fue exhibida en distintos festivales de todo el mundo. En todos los que Martel visitó, su presencia lúcida hizo la diferencia. Cuando Martel habla, piensa, algo poco frecuente, y no expone ideas precisamente exangües. La vitalidad retórica de la cineasta es contagiosa. Y quienes toman la palabra y filman el mundo tienen que decir y mostrar lo que no se dice ni se quiere ver. 

Nuestra Tierra es notable por múltiples motivos. Quedará en la historia del cine, como Tire diéLa hora de los hornos Juan, como si nada hubiera sucedido. Son las películas que insisten en recordar que no todo está bien en el mundo y nos muestran, con contundencia, por qué.

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Roger Koza: No ha dejado de dar entrevistas en las dos últimas semanas. Debe estar cansada. Más allá de presentar Nuestra Tierra, da la impresión de que todo lo que dice añade algo más. ¿Qué suma la palabra a lo que muestra la película?

Usted conoce seguramente la afirmación de Walter Benjamin de que “todo documento de civilización es un documento de barbarie”. El asesinato de Javier Chocobar es una prueba del sostenido aniquilamiento por parte del Estado argentino de quienes habitaban el territorio antes de su delimitación y legislación actual. La película es contundente, pero ¿qué pasa después, qué efectos tiene una película como Nuestra Tierra?

En el primer acto, Nuestra Tierra permanece en la sala del juicio; luego, la película se encamina en otra dirección y, en el tercer acto, regresa al mismo escenario. En esas escenas, la película devela el entramado del discurso jurídico y sus efectos. Los chuschagastas son sometidos a un conjunto de procedimientos interminables de papeleos y pedidos de documentación. ¿Qué entrevió la directora en esa insidiosa repetición?

En un momento, la defensa señala que no fue informada de que se estaba grabando una película y califica la instancia de circense. ¿Se pudo filmar sin restricciones?

EL OÍDO DE LUCRECIA 

«Lo que está destinado al ojo no debe repetir lo que se destina al oído». Este aforismo de Robert Bresson permite acompañar muy bien lo que pasa cuando usted filma las fotos de los familiares de Javier Chocobar, mientras que la viuda, así como otros personajes, reviven en sus palabras el pasado de sus seres queridos. ¿Cómo pensó todo ese segmento y cómo fue articulando los testimonios?

La película empieza en el cosmos. La Tierra, vista desde el espacio, es la protagonista. ¿Por qué eligió La misa criolla en la voz de Mercedes Sosa para acompañar ese pasaje?

Otra instancia fundamental es aquella en la que se escucha a Jorge Cafrune interpretando una pieza de Atahualpa Yupanqui. ¿Tomó rápidamente la decisión de incluir ese fragmento musical?

NUEVOS CAMINOS

Esta ha sido su primera película documental. ¿Le resultó muy distinta de sus ficciones? Nuestra Tierra no se parece a otros documentales y nunca deja de ser una película accesible, además de la más popular en su filmografía.

El empleo de los drones es toda una novedad. Permite conocer el territorio en disputa, pero también adquiere una función de travelling volador: un instrumento retórico para el cine. ¿Cómo se le ocurrieron los desplazamientos en el espacio?

Usted insiste repetidamente en una concepción del relato centrada en el conflicto. Hay algo que dijo una vez y no siempre retoma, relacionado con ese punto: es difícil concebir el futuro sin el avance del nihilismo, la devastación y la barbarie. ¿Puede pensar en un signo o en una escena de un futuro posible que no esté marcado por ese patrón de pura negatividad? ¿Qué escena filmaría para una película que imagine un porvenir deseable?

*Publicada en otra versión en La Voz del Interior en el mes de marzo de 2026

Roger Koza / Copyleft 2026