ANTES DEL FIN: A PROPÓSITO DE PIN DE PARTIE

ANTES DEL FIN: A PROPÓSITO DE PIN DE PARTIE

por - Entrevistas
26 Mar, 2026 06:38 | Sin comentarios
El cineasta Alejo Moguillansky se refiere a su última película Pin de Fartie, en la que vuelve al universo de Samuel Beckett.

En Del matiz y el escrúpulo, George Steiner escribe: “Beckett usa las palabras como si cada una hubiese de ser extraída de una caja fuerte y sacada a escondidas a la luz tomándolas de unas reservas peligrosamente escasas. Si hay bastante con la misma palabra, úsala muchas veces, hasta que se quede fina y anónima de tan restregada”. La constricción semántica de Fin de partida rige de principio a fin; es una pieza teatral abstracta, una mónada cerrada poblada por palabras que rehúsan hallar una imagen y su representación. Los conceptos se despliegan sin atributos, se bastan a sí mismos. ¿Cómo apropiarse de una obra semejante?

Moguillansky  es temerario y apasionado; conoce el texto, ha leído el corpus beckettiano, sabe que con él puede hacer otra cosa. Como cualquier cineasta del sur, conoce bien el arte de tomar sin pedir permiso y reanudar luego lo dicho para decir otras cosas: una adolescente y un ciego están en una casa solitaria al lado de un lago suizo y su convivencia elude cualquier clasificación. Una actriz y un actor se encuentran en un departamento situado en Avenida de Mayo y leen Fin de partida. Ensayan, pero quizás lo hacen para cerciorarse de que se aman. Una pianista nonagenaria y su hijo leen a Beckett y a través de él persiste el deseo de vivir de la primera, lo que tranquiliza al segundo. Dos personajes, como en la obra, viven en el interior de un tacho de basura, situado a metros del Congreso de la Nación, un peculiar contrapunto simbólico. Cada tanto, una mujer oficia de relatora y une los fragmentos que ordenan el relato acompañada por un guitarrista. También los que trabajan en los efectos sonoros y otras proezas visuales se introducen en el collage y se los puede apreciar inventando. 

Pin de fartie, además, incluye un número musical filmado en un plano secuencia, un homenaje a Silvia Prieto y una injuria merecida a una secta política vernácula. Es una película singularísima y audaz. No es una adaptación cinematográfica de Fin de partida, sino el uso inteligente de su materia prima al servicio de una película que repone nuestro mundo simulando abstracción, direccionando paradójicamente el ojo hacia donde no se mira y enunciando lo que se calla. Hay que estar atentos, eso sí: un cambio de foco en un plano revela por unos segundos la miseria en las calles porteñas.

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Alejo Moguillansky

Roger Koza El interés por la obra de Beckett no es una novedad a lo largo de su trayectoria cinematográfica. En La Edad Media, su película precedente, ya estaba anunciada esta evocación y apropiación de Fin de partida. ¿Qué encuentra en el universo de Beckett?

Se trata de un uso muy peculiar de la obra teatral. No es una adaptación. ¿Cómo llamaría usted lo que ha hecho con la obra? En primer lugar, hay distintos espacios y, al mismo tiempo, nuevos personajes, algunos ajenos enteramente a la obra original. También existe una narradora ocasional, acompañada por un guitarrista. En algunas escenas se puede observar cómo se ha compuesto el sonido. ¿Puede explicar un poco este procedimiento caleidoscópico en el cual el texto adquiere matices impensados?

Pin de Fartie

Hay una escena notable en la que usted introduce la realidad política argentina. ¿Cómo entrevió esa posibilidad y, asimismo, qué lo llevó a pronunciarse sin ambages sobre el presente?

Habría que decir que lo político no solo se remite a ese pasaje. Hay algunos travellings en los que se ve la indigencia en Argentina. El tacho de basura en el que viven dos personajes secundarios de la pieza teatral tiene una ubicación específica. ¿Este tipo de decisiones de puesta en escena las descubrió en el registro o en el montaje?

Pin de Fartie

Otra escena que no puede ser omitida: el momento musical. Esto tampoco pertenece a la esfera del libro. ¿Qué lo llevó a incluir esa escena magnífica?

Su hija tiene un papel clave. Es la tercera vez que participa en una película suya. ¿Cómo resulta dirigir a la propia hija, o cómo se combinan los roles de padre y director?

*La entrevista fue publicada por Revista Ñ en el mes de marzo en otra versión.

Roger Koza / Copyleft 2026