SEMANA DEL 10 AL 16/05 EN CINECLUBES

SEMANA DEL 10 AL 16/05 EN CINECLUBES

por - Cineclubes
09 May, 2010 05:45 | comentarios

LA CUMBRE: EN EL CINE LUIS BERTI, BELGRANO 470

12 de mayo, a las 20.30hs: Lee en foco

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Secreto rayo de sol, de Lee Chang-dong, Corea del Sur, 2007

142’ / +13

Cortometraje: Respuestas de mujeres (8’), de Agnès Varda, Francia, 1975

La cuarta película del escritor y ex ministro de cultura de Corea, Lee Chang-dong, es un estudio precioso e impío (aunque respetuoso) sobre la creencia y el proselitismo religioso. Una madre y su hijo se mudan de Seúl a Miryang, la ciudad en la que nació su esposo, quien ha muerto. Shin-ae (la excepcional Jeon Do-yeon) intenta reconstruir su vida y darle otro mundo a su hijo. La fortuna no la acompañará, lo que la llevará, dada ciertas circunstancias extremas, a convertirse acríticamente al cristianismo. Lee sugiere y jamás subraya: la sociedad coreana es parsimoniosamente violenta, la institución familiar problemática, la fe una demencia colectiva, y tales señalamientos sin embargo no legitiman una mirada cínica del mundo y los vínculos entre las personas. En ciertos gestos, Lee parece apostar a una forma discreta de consuelo, el que puede ofrecer la vendedora de un local de ropas y el sostenido acompañamiento de un pretendiente sin suerte. En las tres ocasiones en las que Lee decide musicalizar sus escenas los acordes melancólicos del argentino Christian Basso se conjugan perfectamente con los trabajados planos de la película, que a menudo suelen revelar en los detalles aspectos centrales de sus personajes y el mundo en el que viven. Secreto rayo de sol es profundamente materialista: el límite del mundo es lo que vemos. (Roger Koza)

VILLA GIARDINO: EN EL TEATRO ALEJANDRO GIARDINO

16 de mayo, a las 20.00hs:

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La nana, de Sebastián Silva, Chile, 2009

95’ / +13

Cortometraje: La tierra quema (12’), de Raymundo Gleyzer, Argentina, 1964

La segunda película de Sebastián Silva examina la pertenencia de clase en la sociedad chilena contemporánea indagando la interacción cotidiana de una familia de clase media alta y su nana. Silva presenta un universo reconocible, el de los patrones y sus sirvientes, pero sin ser condescendiente, y mucho menos políticamente correcto (o cínico), dibuja personajes queribles y complejos que expresan un orden simbólico. Si bien La nana se sostiene en el enorme trabajo de Catalina Saavedra, que interpreta a Raquel, la nana en cuestión, Silva no desatiende la conformación matriarcal de la familia, en donde el padre, preocupado por sus maquetas y palos de golf, no está muy lejos del hijo adolescente que navega en Internet saciando los dictados de su explosión hormonal. Los privilegios y placeres de clase funcionan como contrastes y correlatos de los deberes y padecimientos de clase. Es así que, tras 20 años de servicios, Raquel es uno de los tantos sujetos que viven como “objetos” respetados mientras cumple sus faenas de limpieza y mantenimiento. Su cansancio, y más precisamente la mala relación con la hija mayor de la casa, llevan a la contratación de una segunda mucama. Silva se vale de esto para sugerir cómo un empleo es un territorio existencial, o también cómo la servidumbre compone un modo de ser, pero también, a partir del ingreso de una joven empleada, el joven director le otorga a su dolido y avergonzado personaje la oportunidad de cambiar y explorar su identidad más allá del deber laboral. Ver la transformación de Raquel en la pantalla es un pequeño milagro. En última instancia, La nana es un film rítmico y fluido que prescinde de música y subrayados, y su trama no es otra cosa que una defensa de la dignidad humana. (RK)