MES FICUNAM 2016 (06) / CRÍTICAS BREVES (121): LOS CORTOS DE MIGUEL GOMES

MES FICUNAM 2016 (06) / CRÍTICAS BREVES (121): LOS CORTOS DE MIGUEL GOMES

por - Críticas breves, Festivales
09 Feb, 2016 10:12 | comentarios
Cántico-das-criaturas-e1432143501209

Cántico das criaturas

Por Roger Koza

Nada más placentero que revisar los cortometrajes de un cineasta al que se admira. Es un momento propicio para identificar obsesiones temáticas y formales en su obra, un ejercicio curioso y crítico destinado a poner en marcha una genealogía pormenorizada en la que se divise la evolución de un estilo y una búsqueda.

En el cine de Miguel Gomes es notorio una visión del cine y por consiguiente del mundo. En sus cortometrajes se puede encontrar modalidades reiteradas de registro, un tono lúdico omnipresente en la construcción del relato, un amor democrático por todos sus personajes, una interacción creativa entre el orden documental y el de la ficción. Hay planos que podrían pertenecer a sus largometrajes y viceversa. Hay personajes que podrían incorporarse a películas posteriores o pensar que algunos de estos ya estaban en títulos precedentes, pero con otros nombres y contextos.

Alguien muy sabio y lúcido dijo alguna vez que un gran cineasta es aquel que tiene una o dos ideas y persiste en estas a lo largo de todas sus películas. En Gomes esto es así y tiene que ver con una forma de concebir la ficción, la que implica en cierta medida una relación particular con la infancia. Sus cortos perdigan esa yuxtaposición entre dos acciones interiores: desear la ficción y habitar la infancia, incluso una vez que esta ha sido absolutamente superada.

***

19146832_FM4orEntretanto, Portugal, 1999

El travelling lateral inicial de la película (y primer plano en la carrera de Miguel Gomes) y el plano a continuación que resuelve la broma de esta comedia musical es absolutamente genial y el aviso de que aquí hay un director grandioso. ¿Cómo se habrá visto en su momento? El amoroso trío adolescente constituido por Rita, Nuno y Rui, que simplemente comparten tiempo y besos (en un partido de rugby, una fiesta y una estadía en la playa), ya anticipa una particular forma de asociación afectiva entre sus personajes y un interés por el deseo en una variante heterodoxa y cercana a un tabú, aunque distinto al film que luego llevará como nombre ese sustantivo que enuncia prohibición y también al film precedente (Aquel querido mes de agosto), que también aludía a otro tipo de interdicción. Asimismo, en Entretanto, se anuncia un distinguido uso libre de la música popular como elemento de la puesta en escena y una obsesión por el rigor en el encuadre, como se puede observar en el instante en que los jóvenes salen corriendo hacia el mar y Rita permanece acostada sobre la arena. La profundidad de campo funciona a la perfección.

inventario-de-natalInventário de natal, Portugal, 2000

Segunda película de Gomes en la que aparece por primera vez en (su) escena elementos del cristianismo a propósito de la festividad más popular de la religión que rara vez no está presente en el cine portugués. La palabra inventario del título hay que tomarla al pie de la letra, pues la cantidad de objetos (figuras y miniaturas navideñas y cientos de juguetes) en primer plano que atraviesan el relato son ostensibles como también una forma de expresar la relación entre éstos y la memoria. La celebración, que tiene lugar a mediados de la década de 1980, reúne a la familia, y el punto de vista de Gomes es el de la mirada infantil: los minutos previos a la cena, el inicio de la misma, el fin del día y la mañana siguiente son los instantes elegidos para mirar ese evento teológico familiar desde la perspectiva de la niñez, lo que no impide que en el desenlace un disruptivo mensaje político destinado al pueblo portugués irrumpa el espacio sonoro en una flagrante contradicción con el orden visual del film. El pesebre es demasiado tentador para no filmarlo como si se tratara de un microcosmos en el que palpita una vida suplementaria de la ficción, una representación atemporal que puede ser interrumpida en su muda certidumbre por la aparición de El Hombre Araña golpeando a un burro inmutable.

kalkitosKalkitos, Portugal, 2004

 La admiración de Miguel Gomes por el cine de Wes Anderson es conocida, y en Kalkitos la filiación es más explícita que nunca. Por un lado, los personajes claves son adolescentes que prefieren ser niños o decir que lo son, una forma de ser que no es la propia de esa edad biológica y que expone un tema andersoniano por antonomasia: la condición excéntrica como experiencia de los personajes, siempre desencajados respecto de lo circundante. A su vez, mientras el protagonista busca con quién jugar al fútbol y da con los pocos coetáneos que lo entienden, Gomes trabaja todas las escenas con la irrupción de varios fragmentos musicales que sustituyen el sonido y desplazan la palabra como medio de expresión. Los personajes solamente mueven la boca como si de ella pudieran pronunciar exclusivamente interjecciones, aunque la palabra sí aparece remitiendo al cine silente, debido al uso esporádico de un par de intertítulos, en una disyunción entre palabra y sonido que en Tabú resultaba decisiva para su sistema poético.

pre-evolution-soccers-one-minute-dance-after-a-golden-goal-in-the-master-leaguePre Evolution Soccer’s One-Minute Dance After a Golden Goal in the Master League, Portugal, 2004

Intervención lúdica y estética sobre un juego de fútbol de la consola Playstation en el que el software pierde su lógica algorítmica y así los jugadores dejan de obedecer la imposición de las reglas de un juego establecido para sintonizar con un ritmo que nace de la repetición, una táctica de trabajo que todo cineasta conoce o aprende en su evolución. En un minuto y en cinco planos consecutivos el juego deviene otro y la voluntad de musicalizar el universo de los vivos, aquí rítmicamente y sin una melodía alguna, se aplica al videojuego. Por consiguiente, la absoluta virtualidad de la representación de un deporte que Gomes idolatra, el fútbol, se desliga de su operatividad computacional para invocar al cine como gesto en la propia naturaleza de unas imágenes que nada tienen que ver en principio con el cine.

cantico-das-criaturasCánticos das criaturas, Portugal, 2006

La visión teológica de Francisco de Asís representa una de las pocas lecturas cristianas sensuales y antiplatónicas, ya que no erige una imagen del mundo como una naturaleza degradada e imperfecta. Los animales, los bosques y los hombres son criaturas a imagen y semejanza de su artífice, y esto significa: bellos, alegres, vigorosos, fuertes. En un principio, este film inclasificable arranca como un “video” musical apologético en el que un trovador pasea por las calles de Asís interpretando en una versión pop el Cántico del hermano Sol mientras se propone un paseo visual por el pueblo de Francisco. Irrupción impredecible: a través de un cuadro se indica un cambio de tiempo: es el año 1212. Francisco ha perdido la memoria y Clara le recuerda quién es él y qué profesa. El diálogo deriva en cierto momento hacia la elucidación del color rojo de los ojos de algunas aves y la propia película adquiere paulatinamente ese color. Segunda intervención inesperada: los animales de Francisco empiezan a hablar, pero parecen más en sintonía con la retórica darwinista que con la del santo, y con la voz animal el film pone en marcha una reconstrucción visual y salvaje de la noble ingenuidad del monje y su visión encantada de la naturaleza. Una genialidad.

Roger Koza / Copyleft 2016