LOS OLVIDADOS: ROBERT WISE

LOS OLVIDADOS: ROBERT WISE

por - Columnas
28 Sep, 2021 10:05 | comentarios
Robert Wise, a partir del suceso descomunal de La novicia rebelde, se convirtió en un director exitoso, a pesar de que todo lo que rodó después, producciones de gran presupuesto, estén entre los títulos menos relevantes de su carrera.

Nacido en Indiana en 1914, Robert Wise (1944-1963) se interesó en el cine desde adolescente, abandonando sus estudios en los años de la Depresión para entrar como asistente de montaje en la RKO en 1933, impulsado por su hermano mayor que trabajaba allí. Lentamente se fue haciendo espacio como editor de algunos filmes con Fred Astaire y su trabajo se hizo más prominente cuando realizó el montaje de dos obras notables de Orson Welles, El ciudadano Soberbia, debutando como director en 1944 cuando el austríaco Gunther von Fritsch fue despedido por su lentitud en el rodaje de La maldición de la pantera y Wise completó el film en diez días, ganándose la confianza del estudio. A partir de allí desarrolló una larga carrera, que en las siguientes dos décadas, aun con altibajos, dio lugar a una buena cantidad de títulos valiosos en los más diversos géneros, como El luchador, que ganó el premio de la crítica en el festival de Cannes. Su carrera fue de indudable interés hasta 1963, siendo su título más reconocido Amor sin barreras (1961), que codirigió con el corógrafo Jerome Robbins, el principal responsable del film. Como se señaló en la presentación, La novicia rebelde (1965) significó un quiebre en su carrera ya que tras su notable éxito Wise trabajó en producciones cuyo éxito comercial fue inversamente proporcional a su inspiración. Su último trabajo para la pantalla fue en 1989 y después de eso solo rodó un film para la TV en el año 2000. Robert Wise falleció en Los Angeles en el año 2005.

Si se hace un recorrido por el período más interesante de la carrera de Wise  es probable que solo se hable de su utilización del tiempo real para narrar la historia en El luchador, su alegato contra la pena de muerte en La que no quería morir y los bailes y canciones de Amor sin barreras, dejando de lado varios de sus títulos más valiosos. Wise, como varios de los directores que aparecen en estas notas, se destacó en diversos géneros (film noir, western, melodrama, ciencia ficción) en los que se pudieron apreciar varios de las características salientes de su obra. 

Lo primero que hay que señalar es su notable destreza técnica, apreciable en la fluidez de los movimientos de cámara y la precisión del montaje, rasgos a los que no son ajenos sus años de aprendizaje en la RKO. Pero a esto hay que sumar otros elementos como su talento para utilizar las locaciones (ya sean estas espacios abiertos o cerrados) y la ambigüedad de las conductas de varios de sus personajes (a veces decididamente contradictorias). Otro rasgo distintivo reside en su capacidad para la creación de los climas que requería cada relato, lo que es probable que sé deba al aprendizaje de sus primeros films con la producción de Val Lewton y el tono sombrío que impregna varias de sus películas, que en varias ocasional elude el tradicional happy end. Vaya como ejemplo el caso de Reto al destino, en la que Wise cambió los guionistas –incluyendo al black listed Abraham Polonski- porque no estaba de acuerdo con la propuesta original optimista del film que impulsaba el estudio. 

Hombre de ideas liberales, en algunas películas de Wise se puede percibir una mirada crítica sobre aspectos de la vida sociocultural de su país. Y, como suele ocurrir con gran parte de los directores de Hollywood de ese período, hay que señalar su capacidad para la dirección de actores que le permitió conseguir actuaciones memorables de intérpretes tan disímiles como James Cagney, Paul Newman o Susan Hayward (en el papel de su vida). Vayan entonces, como siempre, las recomendaciones de varias películas de Robert Wise.

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LA MALDICION DE LA PANTERA (The Curse of the Cat People, 1944). Si bien Wise no rodó la totalidad del film, es muy posible que sus méritos se le deban a él y no al ignoto Gunther von Fritsch. Presentado como secuela de La mujer pantera, la obra maestra de Jacques Tourneur, el film salvo por la presencia de algún personaje, poco tiene que ver con aquel y es un relato centrado en las vivencias, fantasías y temores de la infancia.

LADRONES DE CADAVERES (The Body Snatchers, 1945) es una clásica producción de Val Lewton, basada en un relato de Robert Louis Stevenson, en el que un obsesivo médico consigue cadáveres para sus experimentos con la ayuda de un siniestro cochero que lo chantajea (notable Boris Karloff). Con Bela Lugosi desaprovechado, el film hace un notable uso de las locaciones y consigue varios pasajes de un clima ominoso y macabro.

NACIDO PARA MATAR (Born to Kill, 1946) es un destacable exponente del film noir con varios personajes recordables, un asesino psicópata, una femme fatal ambiciosa e inescrupulosa, un par de millonarios y una mujer alcohólica. Con esos ingredientes, Wise construye un relato que -más allá de alguna implausibilidad del guion-  ofrece personajes memorables, como el detective corrupto y el de Claire Trevor que asegura “estar podrida por dentro”.

EL LUCHADOR  (The Set-Up, 1948) presenta el intento de un boxeador en decadencia de tener una última oportunidad, en su profesión y con su pareja. Con una notable concisión narrativa –el film transcurre en tiempo real y dura apenas 73 minutos- Wise ofrece una aguda mirada sobre el mundo del box, con sus arreglos y trapisondas y, en un gran trabajo de montaje, lo contrapone con el comportamiento del público. Por si eso fuera poco, también el film es una gran historia de amor.

TRAGICA SOSPECHA (The House on Telegraph Hill, 1951): una mujer, prisionera de un campo concentración, al salir asume el papel de una amiga muerta que esperaba poder ver a su pequeño hijo, casándose con el tutor del pequeño. Tortuoso melodrama en el que la ambigüedad de las conductas de los personajes se manifiesta en forma permanente en el film más “hitchcockiano” del director.

EL DIA QUE PARALIZARON LA TIERRA (The Day the Earth Stood Still, 1951) es una incursión de Wise en el terreno de la ciencia ficción. Una nave aterriza en Washington y su tripulante, adoptando forma humana, intenta que las diversas naciones abandonen sus aprestos bélicos. A contrapelo de los films del género de esa época, en plena Guerra Fría, el film enfrenta la paranoia imperante con un mensaje pacifista con escasas posibilidades de triunfo. (Fotograma de encabezado)

CUANDO LLAMA EL DESEO (Executive Suite, 1954). Aquí el director ofrece una interesante mirada sobre el mundo de los ejecutivos de finanzas. Ante la muerte del presidente de la corporación se desata una lucha sin cuartel por la sucesión del mismo. Con un reparto multiestelar, en el que brilla Fredric March y con un excelente montaje, el film transcurre casi en su totalidad dentro del edificio y es atrayente y entretenido, aunque sin la crudeza que, con un tema similar, consiguió Fielder Cook en Patterns.

EL ESTIGMA DEL ARROYO (Somebody Up There Likes Me, 1956) está basado en la autobiografía de Rocky Graziano, quien fuera campeón del mundo del los medianos, pero más que un film sobre boxeo es un retrato de la búsqueda personal de redención de un muchacho que desde una infancia, adolescencia y juventud en el mundo del delito (todo ese tramo es lo mejor de la película) llega a la consagración y el estrellato. Gran trabajo de Paul Newman en el protagónico.

SER MALO FUE SU DESTINO (Tribute to a Bad Man, 1956) es un muy interesante western en el que James Cagney está en su salsa como un ranchero omnipotente y cruel que vive con una mujer griega secretamente enamorada de él. Cuando entra a trabajar un joven vaquero, las cosas se complican en un film con excelente utilización de los espacios abiertos y con algunas escenas que bordean el sadismo.

LA QUE NO QUERIA MORIR (I Want To Live1959) está basada en el caso real de Barbara Graham, una mujer injustamente acusada de un asesinato y condenada a la silla eléctrica. Potente alegato contra la pena de muerte, con un gran crescendo, que en el último tramo, de estilo casi documental, se hace agobiante y opresivo; el filme cuenta con una actuación inolvidable de Susan Hayward en el dramático protagónico. Gran banda de sonido de jazz de Johnny Mandel.

RETO AL DESTINO (Odds Against Tomorrow, 1959): un aire “hustoniano” recorre este film en el que tres perdedores (un ex convicto, un policía echado del servicio y un músico negro cargado de deudas) se proponen hacer un robo que sea un golpe salvador para sus atribuladas vidas. Con un excelente uso de unos barrios de New York alejados de los grandes brillos urbanos, el film ofrece una formidable secuencia final en que estalla el racismo incipiente y culmina en un final de tono apocalíptico.

DOS BUSCANDO UN DESTINO (Two for the Seesaw, 1962) está basado en una obra teatral de William Gibson y narra el fortuito encuentro en Nueva York entre un abogado de Nebraska al borde del divorcio y una muchacha, bailarina de un cabaret, que no encuentra el rumbo de su vida. El film por momentos denuncia su origen pero Wise consigue un relato maduro, carente de sentimentalismo y sin un final facilista, ayudado por las notable interpretaciones de Robert Mitchum y Shirley MacLaine.

LA CASA EMBRUJADA (The Haunting, 1963) narra el intento de un parapsicólogo de estudiar los presuntos hechos sobrenaturales ocurridos en una vieja mansión para lo que convoca a algunos personajes interesados en el tema. Con un excelente uso del sonido, el director convierte a la casa en la auténtica protagonista de la película, con sus laberínticos pasillos, ruidos misteriosos y puertas que se abren y cierran sorpresivamente.

Jorge García / Copyleft 2021