LOS OLVIDADOS: MITCHELL LEISEN

LOS OLVIDADOS: MITCHELL LEISEN

por - Columnas
30 Dic, 2021 12:08 | Sin comentarios
La elegancia, refinamiento y buen gusto de Mitchell Leisen y el haber realizado varios films notables no han sido suficientes para rescatarlo del olvido.

Nacido en 1898 en Michigan, hijo del dueño de una cervecería, estudió arquitectura en Washington. Su contacto con el cine comenzó realizando trabajos de decorador de interiores, de diseñador de vestuario y de producción en películas de Cecil B. de Mille, Raoul Walsh y otros realizadores, llegando  a ganar un Oscar a la dirección artística en un film de De Mille. Su debut  en la dirección se produjo en 1933 con una de las varias versiones que se hicieron de Canción de cuna. A partir de allí desarrolló una carrera bastante prolífica, principalmente en los años 30 y 40, declinando su trabajo en los años 50 y retirándose de la pantalla en 1957. De allí en adelante se dedicó a la televisión con varias exitosas series y un breve interregno cinematográfico en 1967, con el documental Spree, y hay que señalar que Leisen fue también un competente escultor. Falleció en 1972 de un ataque al corazón.

Aun cuando generalmente se lo caracteriza como un director de comedias ligeras y sofisticadas, Leisen también hizo destacados aportes en otros géneros como el melodrama y el film noir y no hay duda que varias de sus mejores películas se podrían caracterizar sin dificultades como obras maestras. Hay que señalar que la ligereza y la sofisticación apuntadas casi nunca dieron lugar a la superficialidad y que Leisen supo ensamblar como pocos en un mismo film la comedia con el melodrama. 

A pesar de que nunca firmaba los guiones de sus films, sus intervenciones en los mismos eran decisivas, provocando incluso el enojo de los autores, como fue el caso de Billy Wilder en Medianoche, a pesar de que los cambios introducidos por el director hayan incluso mejorado al film. 

Se podría decir que si con algún otro director se puede emparentar a Leisen sería nada menos que con Ernest Lubitsch. Se debe destacar en sus films la precisión de su puesta en escena, la fluidez de los movimientos de cámara y la capacidad para expresarse en términos visuales. Otro rubro en el que se destacó Leisen fue el de la dirección de actores, sobre todo de actrices, construyendo personajes femeninos de fuerte personalidad a los que le dieron cuerpo figuras del tamaño de Barbara Stanwyck, Carole Lombard, Jean Arthur, Olivia de Havilland, Marlene Dietrich y Claudette Colbert. Y no menos destacable es la función que cumplen los decorados y las escenografías, que muchas veces ayudan a delinear los personajes. Si bien Leisen se caracterizó por la ausencia de mensajes explícitos en sus películas no dejan de haber en ellas, aun de manera oblicua, referencias a la Depresión y el nazismo. Vayan entonces las recomendaciones de algunas películas de Mitchell Leisen.

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Y QUERÍA A UN MILLONARIO (Hands Across the Table, 1935). Estilizada comedia en la que una manicura, para mejorar su situación económica, se relaciona con un millonario paralítico, pero todo cambia cuando conoce a un pobre muchacho. Excelente film con toques dramáticos y una buena carga de erotismo y ternura; fue el primer trabajo importante de Carole Lombard y con un Fred Mac Murray inesperadamente eficaz.

LA SUERTE LA PERSEGUIA (Easy Living, 1937) es una brillante incursión del director en el terreno de la comedia slapstick, con guion de Preston Sturges en la que una muchacha (sublime Jean Arthur), luego de la casual caída de una piel de visón sobre su cabeza, se ve envuelta en una serie de vicisitudes con un magnate de Wall Street y su hijo. Lograda sátira al mundo financiero, con gran uso de las escenografías y situaciones muy hilarantes. (Fotograma de encabezado).

MEDIANOCHE (Midnight, 1939). Gran comedia, tal vez la obra maestra del director, en la que una corista americana que no tiene donde alojarse se relaciona con un taxista y llega inesperadamente a una fiesta de clase alta. Varias vueltas de tuerca, secuencias brillantes y un John Barrymore que se luce en un estrafalario personaje que para salvar su matrimonio urde las más insólitas peripecias para la protagonista.

Arise, my Love

LEVANTATE, MI AMOR (Arise, my Love, 1940). Tras una primera parte de tono dramático en la que un aviador norteamericano que lucha por la República en España es condenado a muerte, logra escapar y se encuentra con una fotógrafa que busca a su marido prisionero, el film se va deslizando progresivamente hacia la comedia sofisticada, mostrando la ductilidad del director para fusionar géneros.

RECUERDO DE UNA NOCHE (Remember the Night, 1940), otra vez con guion de Preston Sturgesla película está centrada en una mujer cleptómana que, una vez descubierta, es condenada y debe viajar con el fiscal que la acusó por unos días a otro estado. La relación de rechazo y desconfianza mutua va evolucionando hasta llegar a una excelente secuencia final que deja el film abierto.

SI NO AMANECIERA (Hold Back the Downs, 1941). Un hombre llega a un set de filmación donde le propone al director de un film (interpretado por Leisen) contarle una historia a cambio de 500 dólares para poder emigrar a los Estados Unidos, que incluye la relación que entabla con dos mujeres, una bonachona y cándida y otra inescrupulosa. Notable melodrama asordinado y otro gran trabajo del director en el modo de trabajar los climas.

LÁGRIMAS DE UNA MADRE (To Each His Own, 1946) es un melodrama con todas las de la ley (bah, un soaper) en el que una mujer madura y amargada se entera que su hijo, al que no ve desde hace veinte años, regresa de la guerra. A través de un extenso flashback se van conociendo las distintas situaciones que la llevan a la pérdida del muchacho, en su momento adoptado. Gran actuación de Olivia de Havilland como la atribulada madre.

LOS ARETES DE LA GITANA (Golden Earrings, 1948). En la película, la historia de espionaje es un pretexto para desarrollar la relación entre un circunspecto militar que debe cumplir una misión y una gitana (brillante Marlene Dietrich). Otro film narrado a través de un flashback en el que incluso hay danzas y canciones gitanas; es la película del director de más explicito antinazismo. 

DESPUES DE LA MEDIANOCHE (Captain Carey, USA1950) es injustamente considerada por parte de la crítica como la peor película del director. En ella, un militar americano, luego de haber estado internado tres años, vuelve al lugar de la explosión que lo hirió (un pueblito italiano) para averiguar quién traicionó al pelotón que comandaba y provocó la muerte de la muchacha que era su novia, en un film con inesperadas vueltas de tuerca.

LA MENTIRA CANDENTE (No Man of Her Own, 1950) es la última gran película de Leisen, adaptando un relato de William Irish, una notable incursión en el film noir en la que se luce Barbara Stanwyck en el papel de una mujer que, tras un accidente de tren, asume la identidad de otra, una rica heredera que viajaba con ella y muere. Una película de oscuro y ominoso clima, en un relato plagado de aristas ambiguas y grandes secuencias.

Jorge García / Copyleft 2021