EL TIEMPO DEL CONSUMIDOR

EL TIEMPO DEL CONSUMIDOR

por - Ensayos
16 Mar, 2021 10:05 | comentarios
Una hipótesis sobre el espectador contemporáneo.

Hubo un pequeño escándalo que no llegó a mayores en la recién culminada primera parte de la última Berlinale. El festival decidió dividir en dos tramos su septuagésimo primera edición. Los primeros cinco días de marzo estuvieron destinados a la prensa y a la industria. En cinco días se pasaron más de 100 películas, unas 20 por día. En junio, todas podrán verse en salas de cine. Así resolvieron tres problemas: respetar la fecha habitual del festival, no dejar afuera al público y proteger la tradición de ver películas en sala. ¿Cuál fue la controversia? 

En el servicio de streaming había una opción para acelerar la velocidad de visionado. Una película de dos horas podía reducirse a una o incluso menos. Llegaron a oírse algunas voces de protesta, pero la oferta incluía esta controversial opción técnica, propia del sistema y característica de las plataformas de exhibición online.

El viento nos llevará

Si esto es posible es porque el espectador ha mutado en otra figura, la del consumidor, cuya relación con las imágenes consiste en saciar el deseo de entretenimiento mediante estímulos audiovisuales. Que el término “menú” defina el entorno de una plataforma es semánticamente justo. El usuario elige lo que le gusta y se prepara para devorar imágenes con sonido. 

El cinéfilo del siglo pasado era una criatura que iba al cine a perderse en una aventura de la otredad. Estaba dispuesto a explorar lo desconocido y no le importaba mucho elegir. Se entregaba a todo y le dedicaba al cine su propio tiempo porque este le retribuía placeres y saberes inesperados. Cuando Henri Langlois vio al cine como la universidad del pueblo expresó una experiencia reconocible.

El consumidor tiene otro tiempo y el acto de mirar coexiste con otros. Ejerce tiránicamente su señorío: puede acelerar lo que ve para tener tiempo para otra cosa, poner pausa a la película para publicar algo en alguna red social, responder un email o mirar un poco las noticias. La naturaleza de su atención ha sido esculpida por la velocidad de la técnica y esta lo ha transformado en un consumidor impaciente y disperso por la infinidad de estímulos. Es muy posible que el cine le resulte más cercano a un museo que al parque de diversiones cognitivo al que asiste diariamente. Es difícil imaginarlo sentado en un cine y deslumbrado por un plano secuencia de El caballo de Turín, la profundidad de campo de Playtime o el empleo del fuera de campo y las elipsis en El viento nos llevará

*Fotograma de encabezado: Playtime

*Este texto fue publicado por Revista Número Cero en el mes de marzo 2021

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