EL BAFICI ANTES DEL BAFICI 2016 (05): EL HOMBRE DE LOS AROS: 10 PELÍCULAS, UNA MIRADA, UN FESTIVAL

EL BAFICI ANTES DEL BAFICI 2016 (05): EL HOMBRE DE LOS AROS: 10 PELÍCULAS, UNA MIRADA, UN FESTIVAL

por - Festivales
06 Abr, 2016 06:37 | comentarios
themoulin_taiwan41

Le moulin

Por Roge Koza

Cuatro años atrás conocí en Lima a Fran Gayo. Hasta entonces apenas había cruzado algunas palabras con él en ediciones del Bafici. Para mí era el español del Bafici, o como solemos decir en Argentina, el “gallego” del equipo de programación. Era inconfundible por su look: solía tener puestos unos aros de pirata y a veces usaba sombrero. Yo me había dado cuenta de que le gustaba reírse.

Nuestros días en Lima estaban determinados por nuestras tareas de jurado. El joven John Campos Gómez, el impetuoso director artístico de Transcinema, nos había elegido para esa función en el puntapié de un festival que desde entonces viene consolidándose como pocos. Era la primera edición del festival, cuyos organizadores y equipo de trabajo en promedio no tenían más de 24 años. Una experiencia insólita.

Había un tercer miembro del jurado. Decidió retirarse de sus funciones al otro día de haber llegado. Nunca supe la razón, pero sí pude entender de inmediato que esa ausencia impredecible operó como un facilitador perfecto en mi relación con Fran. Estábamos obligados a compartir más tiempo y a consultarnos momento a momento. En esos días vimos películas, discutimos de cine, fuimos a la famosa “cineteca” de Polvos Azules y hasta dimos una conferencia conjunta, en la que participaba también nuestro querido amigo Raúl Camargo, actual director artístico del Festival Internacional de Cine de Valdivia. El otro invitado internacional en esa edición de Transcinema era el maestro Ignacio Agüero, a quien se le dedicaba una retrospectiva. Confieso que nos divertimos muchísimo. Fueron días muy amables que todavía recuerdo con gran cariño y que dejó como resultado una nueva amistad. A mi edad se conoce mucha gente, pero no se suman amigos.

De inmediato reconocí en Fran a un meticuloso laburante; le encantaba su trabajo, todavía lo emocionaba y cuando amaba una película lo expresaba con precisión, determinación y un apasionamiento que no me era indiferente. Todavía puedo recordar sus palabras apologéticas y entusiastas por The Joycean Society. Le había fascinado la luz de la película.

Era evidente que el asturiano tenía oficio y un gran amor por lo que hacía. Contaba con una larga experiencia en España trabajando en el mejor momento del Festival de Gijón, cuando este prometía ser un hermano fiel del Bafici. Allí había aprendido todo lo que se necesita entender de este trabajo, un oficio un poco extraño que puede ejercitarse con gran pasión y una desmedida dedicación, o con un cierto cinismo automático propio de los funcionarios públicos sin sueldos importantes que los motive y comprometa más allá de la propia voluntad. Curioso descubrimiento de años: en los festivales de cine hay incluso personajes desencantados y displicentes que desprecian en su indiferencia una labor que requiere pasión y deseo. Pero Fran era uno de los buenos; un tipo aguerrido y un cinéfilo deseante. Por razones que no logro todavía comprender muy bien, el asturiano suele molestarse cuando se le describe como cinéfilo. Tal vez prefiere identificarse con la literatura. No lo sé.

En esta nota Fran responde algunas preguntas que le hice sobre el festival y recomienda algunas películas menos conocidas que se verán en el Bafici.

***

TheBrickandtheMirror_cropped

The Brick and the Mirror

Roger Koza: Ya van varios años en el que trabajás en el Bafici. Tu experiencia previa, en tu caso en España, fue como programador y durante la época dorada del Festival de Cine de Gijón. Contame un poco cómo veías en aquel entonces al Bafici y cómo lo ves ahora, después de haber sido parte de este festival porteño en el que has trabajo por varios años en el departamento de programación y bajo tres direcciones diferentes?

Fran Gayo: Yo trabajé en Xixón entre 1997 y 2009, y creo que ese margen de años es lo suficientemente amplio como para atravesar en él algunas etapas; lo que recuerdo con más cariño de los primeros años era que dábamos un poco palos de ciego. En 1997 tanteábamos con más intuición que otra cosa el tipo de festival que queríamos hacer, porque el planteamiento era romper con todo lo que se había hecho antes ( y ten en cuenta que el festival de Xixón se había fundado a mediados de los 60).

En ese intentar darle una personalidad definida había dos eventos en los que nos fijábamos especialmente: Rotterdam y el BAFICI. Es imposible no fascinarse con un festival que tiene como invitados a Maggie Cheung, Assayas y Jarmusch, un festival que sale adelante en pleno 2001, de donde sale Los rubios o Mundo grúa, supongo que lo veíamos con un romanticismo que es importante no perder en este oficio nuestro. Preguntarme por mi visión ahora mismo, a pocos días de la edición de este año, es casi como pedirme que salte de un auto que va a 200 kms/h por la autopista, que caiga de pie y sonría a la cámara. Creo que mi visión actual es obviamente distinta, tengo 46 años, vivo en Buenos Aires, trabajé tres años como Coordinador de Programación, lo que te lleva a conocer la parte más ingrata del festival, las tripas, el país es otro, la ciudad es otra… aún así debo decir que a veces soy capaz de mirarlo desde afuera, aunque sea por unos instantes, y estoy convencido de que conserva algo de esa vieja mística; a veces me pregunto si no seremos nosotros, quienes hacemos y vamos a festivales desde hace unos cuantos años, quienes nos hemos vuelto más impermeables a esa sensación de urgencia, de misión común que hace 10 o 15 años teníamos; me gustaría pensar que voy a volver a enamorarme con el mismo arrebato con el que me enamoré en 2004 de Tropical Malady o Juventude em marcha, pero creo que estos tiempos, de vimeos circulando por mail, de Festivalscope y torrents, de discos rígidos conteniendo 300 películas en 1080, no son muy buenos para la lírica.

RK: ¿Cómo se trabaja la programación en el Bafici? ¿Todos ven todo? ¿Se elige por consenso y se discute absolutamente todo? ¿Cómo piensan la cantidad de secciones?

FG: Se ve todo, pero no todos vemos todo, es decir, este año se inscribieron unos 1000 largos internacionales y unos 250 de cine argentino, más unos 450 cortos; es imposible que todos veamos ese volumen de películas y las discutamos una a una. Nos repartimos entre todo el equipo lo que hay inscripto y en cuanto existe la mínima duda sobre un título en concreto sigue circulando hasta que se toma una decisión. Hay de todo. Desde películas que entran por consenso hasta películas que todavía a fecha de hoy , a 10 días del festival, seguimos discutiendo, independientemente de que hayan entrado en la programación o no. El consenso absoluto no existe, pero me parece sano aprender como programador que en un momento dado está bien ceder en tus posturas y confiar en el criterio del resto del equipo.

RK: ¿Qué ha cambiado de la última edición dirigida por Marcelo Panozzo y esta nueva edición en la que debuta un programador ya “veterano” del festival como Javier Porta Fouz en su dirección? Hay una evidencia innegable: una nueva competencia.

FG: Creo que para hacer un análisis como el que pides se necesita más tiempo; podemos ir a hechos puntuales, como la creación de esta nueva competencia de cine LatAm “no canónico”, pero nos estaríamos quedando en la superficie. Creo que en Panozzo había una intención de cuestionar, de problematizar el modelo de festival que estábamos haciendo: recuerdo que su primer año la palabra que más se escuchaba en las reuniones era “Diversión”, lograr un festival divertido, menos agresivo con el espectador que no tuviese una formación cinéfila “avanzada” (por decirlo de algún modo); un festival al que pudiese sumarse gente no habitual del BAFICI y que no acabase siendo un reducto nostálgico de la cinefilia convencida de que cualquier momento pasado fue mejor. Obviamente esta es una empresa complicada de sacar adelante, pararse frente a un evento de 400 películas y decir “¿seguro que tenemos que seguir este modelo? ¿No podemos inventar otro?, no estamos un poco cansados de ver la matanza de un cerdo en un plano fijo de 20 minutos?”. Me parece que cuestionar ya es un paso adelante, aunque eso a veces te lleve a un callejón sin salida. Creo que Porta Fouz responde también a esa intención de repensar el modelo de festival, de hacer mucho hincapié en los géneros y tratar de ampliar público y no limitarnos a la cosa del happy few. Obviamente los dos tienen personalidades muy opuestas y eso tiene que notarse a la fuerza en la propuesta final.

RK: ¿Cuáles son las 10 películas que no se deben perder antes de morir en mayo?

islandfuneral

The Island Funeral

Ahí van:

Le moulin (Huang Ya-Li)

Communication and Lies (Lee Seung-won)

In The Last Days of the City (Tamer El Said)

Malgre la nuit (Philippe Grandrieux)

The Island Funeral (Pimpaka Towira)

Flores silvestres (Pablo Pérez Lombardini)
/ Imagine Waking up Tomorrow and All Music Has Disappeared (Stefan Schwietert)

The Brick and the Mirror / A Dragon Arrives (Ebrahim Golestan / Mani Haghighi)

A Magical Substance Flow into Me (Jumana Manna)

Las letras (Pablo Chavarría)

RK: ¿Hubo alguna película que deseabas y por alguna razón quedó afuera?

FG: Hubo una película en concreto (no diré el título) que no tuvimos porque el distribuidor consideró que ir a un festival no encajaba en los planes que tenían para ella; es conveniente que nos vayamos preparando para el impacto que pueda tener (que ya está teniendo, de hecho) la “panacea” del VOD en los festivales de cine, como fuerza que los tiempos se adelanten y las prioridades se transformen; antes existía un modelo que pasaba por comenzar en un clase A, luego circular por festivales más pequeños, a veces la película se vendía, tenía su estreno comercial. Todo eso parecería ir a cambiar en un plazo no muy largo. No estoy diciendo que Cthulhu se esconda detrás de Netflix. Pero casi.

RK: ¿Cómo ves el cine argentino contemporáneo?

FG: No sé; me deja perplejo escuchar voces críticas con el cine argentino actual, hablar de una crisis de talento; yo no estoy de acuerdo, no es que tenga muchos argumentos, pero si piensas que en 2015 pasaron por las salas Mi amiga del parque, Placer y martirio, La calle de los pianistas, Cuerpo de Letra, Eva no Duerme, La patota, La princesa de Francia, Réimon, El incendio, La salada, La mujer de los perros, veo algo que tiene poco o nada que ver con una crisis creativa; a veces pienso en una equivalencia, en cómo sería el trabajo de programar una competencia exclusiva de 20 películas españolas más otras seis para competencias paralelas, y honestamente me entran sudores fríos.

RK ¿Cómo ves el cine español contemporáneo?

FG: Creo que ha pasado ya su “verano del amor”; para mí hubo un momento muy lindo en el BAFICI de 2013, el primero de Panozzo, cuando coincidieron en Buenos Aires Lois Patiño, Jonás Trueba, Ramiro Ledo, Eloy Enciso, Neus Ballús. Me pareció que algo podía suceder, una renovación, pero han pasado tres años desde entonces. El sistema de subsidios en España es cada vez más duro con este tipo de directores y no sé cuánto tiempo podrán permanecer en esa precariedad, en un estado de resistencia permanente sin caer en la desazón y optar por preparar unas oposiciones.

Roger Koza / Copyleft 2016