CRÍTICAS BREVES (83) / MES FICUNAM 2015 (12): DOS WESTERNS ROJOS

CRÍTICAS BREVES (83) / MES FICUNAM 2015 (12): DOS WESTERNS ROJOS

por - Críticas breves, Festivales
25 Feb, 2015 11:57 | comentarios

f703_2Por Roger Koza

La séptima bala, Ali Khamraev, Unión Soviética, 1972
Un clásico del Este y exponente paradigmático del western rojo, además de tratarse del mayor éxito comercial en la carrera de Khamraev. Una vez más, el escenario histórico es el del período posterior a la revolución, momento en el cual Uzbekistán se convierte tanto por la fuerza como por convicción a una nueva fe secular, que inevitablemente entra en colisión con la religión histórica de esa región, el Islam. Una gran virtud de estos westerns rojos de Khamraev es que, en ellos, ninguno de los dos bandos enfrentados son satanizados ni idealizados. Pueden percibirse ambigüedades en los personajes y existen siempre instancias en las que cada personaje es obligado a deliberar moralmente. Tanto los partisanos del Islam como los camaradas de Lenin experimentan momentos en los que la dignidad y la generosidad se imponen frente a las preferencias ideológicas. En este sentido, la persecución final y su resolución sugieren que en esta contienda civil todos pierden. Hay una escena magnífica en la que Maksumov, el líder del batallón rojo, que lleva en su nombre la séptima bala del título, ofrece un discurso sobre las diferencias entre el nuevo gobierno y el precedente régimen zarista, buscando que sus soldados vuelvan a pelear junto a él, ya que se han pasado a las huestes del líder basmachi Khairulla, eje narrativo del film. Es en este título en donde Khamraev está más cerca de los films de Sergio Leone, pero la liviandad del uzbeko es diferente a la del gran Leone, pues no desestima el problema ideológico de fondo, ni mucho menos propone una suspensión lúdica de la moral.

bodyguardBodyguard, Ali Khamraev, Unión Soviética, 1979
En plena Revuelta de los Basmachi, una suerte de conjunción de musulmanes tradicionalistas y bandidos que luchaban contra la supremacía soviética, el líder de una tropa soviética en una zona de disputa ubicada en una región perdida de Asia Central decide trasladar a un importante prisionero bajo la guardia de un cazador. La hija y el sirviente del cautivo lo acompañarán en la travesía, no exenta de peligros debido a que un guerrero basmachi (y su mujer, que tiene poderes predictivos) está al acecho de la expedición. No es difícil encontrar similitudes con algunos clásicos del western americano de la década del ‘50, y a menudo se ha insistido en asociar este filme de Khamraev con la magistral El precio de un hombre de Anthony Mann. Lógicamente, ni James Stewart ni Robert Ryan están presentes aquí, pero Aleksandr Kaydanovskiy y Anatoliy Solonitsyn, dos actores notables del cine ruso (es habitual verlos en films de Tarkovski), son quienes interpretan a los dos hombres que se enfrentan y cuidan al mismo tiempo. El gran atractivo indirecto de este western rojo, en el que los soviéticos sustituyen al hombre blanco y los musulmanes a los indios, estriba en la incorporación de las locaciones montañosas y en la peculiar forma de filmar las montañas. Los violentos zooms hacia atrás para señalar una perspectiva de la figura humana en el entorno son propios de la época y el género, pero la singularidad estilística y la elegancia de Khamraev se pueden verificar en varias secuencias en las que los protagonistas visuales son los caballos y la nieve.

Roger Koza / Copyleft 2015