CRÍTICAS BREVES (148): LA LARGA NOCHE DE FRANCISCO SANCTIS

CRÍTICAS BREVES (148): LA LARGA NOCHE DE FRANCISCO SANCTIS

por - Críticas, Críticas breves
22 Ene, 2017 04:39 | Sin comentarios

 **** Obra maestra ***Hay que verla  **Válida de ver  * Tiene un rasgo redimible ° Sin valor

Por Roger Koza

La larga noche de Francisco Sanctis, Andrea Testa y Francisco, Argentina, 2016 (***)

La conciencia es infilmable, no así los actos que la presuponen. Esta es la premisa (consciente o no) que evoluciona en la ejecución microscópica de un relato que no es otra cosa que el seguimiento minucioso de los movimientos de la conciencia de su protagonista mientras toma una decisión. No se trata de una decisión cualquiera. Dos vidas dependen de ello, y en el contexto histórico en que todo este drama íntimo y político tiene lugar, una decisión tiene siempre consecuencias gravitantes. El relato es clásico. Lo primero es la presentación de los personajes: Francisco, su mujer y los dos hijos de la pareja. Él espera un ascenso en la compañía en la que trabaja, que nunca llega; ella es ama de casa. Un inesperado llamado a la oficina dinamiza el conflicto por resolver. Lo que parece ser una invitación a publicar un viejo poema de naturaleza utópica (y quizás peronista) es en verdad una excusa de una vieja compañera de estudios para asignarle una misión que Francisco desconoce. Ella sabe que dos militantes serán secuestrados a la brevedad. Francisco tiene la noche a la que alude el título para evitarlo. La resolución del conflicto irá en ascenso. ¿Qué hará Francisco? Basada en una novela homónima de Humberto Constantini, el mérito de Andrea Testa y Francisco Márquez es pronunciar una dimensión sensorial que es inconmensurable a la representación literaria. El camino más perezoso para explicitar la conciencia en el cine suele apoyarse en las palabras. Aquí, los sonidos de las calles de la ciudad de Buenos Aires (transformadas astutamente en un símil de cualquier escenario de un policial negro) y los colores nocturnos son los vehículos de una experiencia interior. El miedo de varios personajes se dispara por todo lo que no se ve, como también por cómo se ve lo que se ve. Varios encuadres transmiten un punto de observación sospechoso, como si existiera un estado de vigilancia secreto en cualquier esquina de Buenos Aires. Cuando creíamos que la ficción sobre la fatigada existencia en la última dictadura militar estaba agotada para el cine, Testa y Márquez, con mínimos recursos, prueban que no es así. Por otra parte, el drama de un hombre frente a su propia conciencia tiene vigencia en cualquier tiempo y lugar.

Esta crítica fue publicada en el diario La voz del interior en el mes de noviembre de 2016

Roger Koza / Copyleft 2017