CINEFILIA ONLINE (07): MÁRGENES (Y EL VERANO DE LOS RAROS)

CINEFILIA ONLINE (07): MÁRGENES (Y EL VERANO DE LOS RAROS)

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23 Dic, 2014 02:55 | comentarios
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Lacrau

Por Roger Koza

Las plataformas para ver cine a la demanda en Internet y la aparición de algunos festivales virtuales son signos de una época. Cada vez son más las ofertas virtuales, más allá de la proliferación de sitios para bajar películas, en la mayoría de los casos de naturaleza ilegal. El cine vive en la web; es una evidencia propia de la evolución de la imagen como tal.

Márgenes (www.margenes.org), el festival español que dirige artísticamente el crítico de cine Gonzalo de Pedro Amatria, combina un espacio concreto con su globalización virtual. Una selección de algunos títulos que pasaron por algunas salas de España está disponible para su exhibición virtual hasta el 31 de este mes. No es cualquier oferta, pues el criterio de programación de Márgenes es ostensible y consciente: el margen aquí significa todo cine que se escabulla de las poéticas de cine dominantes, aquellas que han normalizado las formas del relato y su representación.

Entre los títulos disponibles se encuentra la película portuguesa Lacrau, de João Vladimiro, probablemente la opción más exigente y extraña entre las 13 películas que se pueden ver de forma gratuita. Más una pieza visual y sonora “atonal” que una historia lógica y articulada en actos, Lacrau empieza con un adolescente que parece dubitativo a la hora de arrojarse al agua desde una piedra no muy alta. Un poco antes, hay una inscripción en la que se puede leer un enunciado en primera persona en la que se habla del miedo frente a una montaña. Habrá otros elementos discursivos ocasionales, pero nada de lo que se dice está intrínsecamente unido a lo que se ve.

Si el joven logró zambullirse o no, es lo de menos. Lo que sigue está liberado de esa primera secuencia, aunque el protagonista quizás sea el mismo. En un río, nadando de noche, una caja vendrá flotando hacia él y se convertirá en un bote. Toda esa secuencia nocturna remite al glorioso momento en el que los chicos de La noche del cazador escapan de la persecución del delirante pastor interpretado por Robert Mitchum. Más tarde, la cotidianidad de la vida rural de Covas do Monte ganará terreno, seguida por un conjunto de planos inolvidables de montañas y un final casi místico poblado por gaviotas en la noche. Es una película de impresiones, en la que su registro puntilloso y su montaje asociativo empujan el cine a un dominio poético, libre del imperativo narrativo.

No menos radical es El rostro, de Gustavo Fontán, una de las películas argentinas que están disponibles en el sitio. A diferencia de Vladimiro, Fontán sí articula un relato mínimo; al menos hay aquí un hombre que llega a un paraje costero del Litoral, tal vez para reunirse con los suyos, quizás para despedirse de los vivos. La indeterminación del relato es programática, pues el tono fantasmal deliberado de El rostro posibilita tanto una opción interpretativa como la recién sugerida como también una aproximación a la película como si se tratara de un conjunto de escenas oníricas en el que se repiten lugares y rostros. Parte de la genialidad de la película reside en el trabajo sonoro, siempre fuera de sincronía con lo que se ve, como si la materia sonora de la película trastocara los tiempos del relato, algo que sucede en algunas secuencias debido a la introducción de material de archivo que se funde con el registro del propio Fontán. El rostro es una película hipnótica y fascinante, y fue la ganadora, por cierto, de la competencia de Márgenes en esta IV edición.

Propaganda es una película firmada por el MAFI (Mapa fílmico de un país). La sigla denota un colectivo, pero detrás de él está Christopher Murray, un interesante cineasta chileno, el autor de la misteriosa Manuel de Ribera. En 60 minutos, Murray y 16 jóvenes realizadores se proponen mostrar, con procedimientos propios del documental observacional, la campaña presidencial de la última elección chilena a fines de noviembre de 2013. Los encuadres fijos, en ocasiones ampulosos, a veces virtuosos y casi siempre precisos, se limitan a observar situaciones diversas de las campañas de los candidatos presidenciales Michelle Bachelet, Franco Parisi Fernández, Roxana Miranda Meneses y Evelyn Matthei, entre otros. Propaganda revela rápidamente un problema general del sistema democrático, en donde los representantes del pueblo no solamente parecen alejados de sus representantes en el parlamento, sino que también parecen exigidos por un sistema de representación propio del espectáculo: el político, más que un funcionario, se ha convertido en intérprete de una propaganda no desprovista de dramatismo y secuencias humorísticas. La posición de cámara, casi siempre a distancia y semiescondida, refuerza una lectura de lo político como simulacro permanente, un veredicto poco feliz, pero un buen punto de partida para problematizar la democracia representativa.

Este texto fue publicado en el diario La voz del interior en el  mes de diciembre 2014

Roger Koza / Copyleft 2014