CINECLUBES DE CÓRDOBA (66): LA ALIANZA FRANCESA

CINECLUBES DE CÓRDOBA (66): LA ALIANZA FRANCESA

por - Cineclubes de Córdoba, Críticas breves
27 Abr, 2015 01:08 | comentarios
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El dinero

Por Roger Koza

El cine de Francia no es uno entre otros. Allí nació este medio de exploración y expresión visual (y sonoro), allí también se inventó la cinefilia y en cierto sentido la crítica de cine se consolidó como tal en ese país. Es una nación cinematográfica que cuenta con maestros que han dejado su sello por siempre. El cine como lo conocemos no sería el mismo sin el cine de Jean Renoir, Jacques Tati, Jean Rouch, Robert Bresson y Alain Resnais, todos inventores de formas; y se podrían agregar más apellidos ilustres para dar pruebas interminables de que el cine francés es una cinematografía insustituible.

Como sucede todos los años, del jueves 30 de abril al domingo 3 de mayo, vuelve el ciclo Tour de France –cine francés inédito– a la cartelera del Cineclub Municipal Hugo del Carril. (Bv. San Juan 49), con el auspicio del Institut Français de Argentina, la Alianza Francesa de Córdoba y la Embajada de Francia en nuestro país. La selección es objetivamente sólida; entre las seis películas elegidas, hay varias que tienen peso específico; la más evidente, Celos, de Philippe Garrel, uno de los realizadores fundamentales del cine francés moderno y un ícono del cine posterior al Mayo francés. Este es el penúltimo filme de Garrel, que estrenará en menos de 20 días L’Ombre des femmes en la prestigiosa sección de la Quincena de los Realizadores en Cannes.

En Celos, como el título lo indica, Garrel pone en el centro del filme las desavenencias en el deseo que tienen lugar en cualquier proyecto afectivo entre dos sujetos. La película empieza con una separación: Louis, interpretado por el propio hijo de Garrel (como en la mayoría de sus películas) anuncia que se irá de la casa. Su hija pequeña espía la escena doméstica mientras ve cómo su padre y su madre deciden un destino nuevo para sus vidas y la suya. Con ese preámbulo, Celos avanza en el tiempo de su relato y presenta inmediatamente una nueva etapa en la vida de Louis, ahora en pareja con una mujer con la que comparte su profesión: los dos son actores. Si bien el universo narcisista de los actores es uno de los inconvenientes del vínculo, Garrel pone más atención en la precariedad material de aquellos que quieren vivir de su profesión y no cuentan con la suerte de ser estrellas. Estas serán las coordenadas simbólicas por las que la nueva pareja de Louis también entrará en crisis. Así, la promesa de un futuro económico menos restrictivo involucrará a un tercero.

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Celos

La ligereza no es precisamente el tono de las películas de Garrel, pero Celos, a pesar de que cuenta con intensos momentos dramáticos (un suicidio fallido filmado con suma elegancia y una economía narrativa admirable), tiene algunos pasajes muy placenteros, como cuando Louis, su nueva novia y su hija caminan por las calles de París. Breve, elegante y singular, Celos no está entre los grandes títulos del director, pero cualquier película suya marca siempre una diferencia.

Junto con el filme de Garrel, se podrán ver Respira, El extraño color de las lágrimas de tu cuerpo, Attila Marcel (la nueva película del director de Las trillizas de Belville), La escuela de Babel (de Julie Bertuccelli, discípula del gran Otar Iosseliani) y Primer amor, de Mia Hansen Love. Este último título también merece ser tenido en cuenta como uno de los importantes de esta edición. Una joven de quince años y un joven de 19 que viajará a Latinoamérica poniendo en riesgo ese primer amor, al que alude el título, es probablemente la mejor película de la joven directora, en parte debido a que el trabajo de Lola Créton es extraordinario y la capacidad de la directora para mostrar el traspaso de la vida adolescente al primer período de la adultez es notable.

La última película de un genio

El dinero es la película más lúcida y sombría de Robert Bresson, en la que el realizador católico desata toda su furia contra un mundo en el que un solo Dios rige todos los intercambios de los hombres. Ese dios es material, ese dios es el dinero.

Como en todas las películas de Bresson, el protagonista es un pobre diablo solitario, aquí un trabajador, al que se le acusará de estafar con dinero falso a un negocio, lo que tendrá consecuencias insospechadas. En la cárcel, su mirada del mundo alcanzará un pico de pesimismo insuperable, imposible de conjurar cuando recobre su libertad. El universo de los vivos se verá vaciado de toda trascendencia y la vida de los hombres será concebida como un estorbo para el resto de los entes vivientes de la Tierra. La famosa redención de las primeras películas de Bresson no llegará en el final, aunque un momento de gracia mínimo se puede percibir en una escena que tiene lugar junto a un río entre el protagonista y una mujer mayor, escena que antecede al estallido más violento que se recuerde en un filme del maestro. Un hacha condensará aquí el fracaso de nuestra especie en este mundo envilecido. Obra maestra absoluta del cine de todos los tiempos. (Lunes 27, a las 20 h, en el Auditorio Diego de Torres, sede centro de la UCC, Obispo Trejo 323)

Este texto fue publicado por el diario La voz del interior en el mes de abril de 2015

Roger Koza / Copyleft 2015