CANNES 2015 (01): ANTES DE ABRIR LOS OJOS: CERTEZAS E INCERTEZAS

CANNES 2015 (01): ANTES DE ABRIR LOS OJOS: CERTEZAS E INCERTEZAS

por - Festivales
13 May, 2015 10:48 | comentarios

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Por Roger Koza

La evidencia: en 2011 se estrenó en Argentina una película tailandesa en la que aparecían de la nada espectros peludos que podían hablar con sus parientes encarnados aún en la Tierra. En una sobremesa, después de la cena, una criatura llegada de otro mundo se unía entonces a los comensales. Imagínese el sentido delirante de tal descripción para cualquier distribuidor primero, luego un exhibidor y algún espectador distraído.

Sucede que El hombre que podía recordar vidas pasadas, de Apichatpong Weerasethakul, película bastante lejana al imaginario New Age global de clase media, venía vestida con una rama dorada acompañada de una oración que legitima todo y abre puertas en cualquier lado del mundo: “Palma de Oro en Cannes 2010”. He aquí el poder para corroborar la potencia de un festival. En efecto, si una película ha ganado algo en Cannes, su vida será enteramente otra. Y tenemos una prueba vernácula reciente: Las acacias, después de ganar la Cámara de Oro en 2011, se estrenó en decenas de países y viajó por cientos de festivales.

Viaje a Oriente

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The Assasin

Un repaso veloz de la programación de este año revela una tendencia: los maestros orientales están casi todos presentes en la edición que empieza hoy. El regreso más esperado de todos no necesita de ninguna votación. El cineasta más importante de todos los que están en competencia se llama Hou Hsiao-hsien y estrena aquí The Assasin. Es una vuelta incierta debido a que Hou vuelve con un filme de artes marciales que tiene lugar en el siglo IX y en China. ¿Podrá imponer su mirada a las exigencias de un género proclive literalmente a la liviandad y el manierismo? El genio de Hou puede hacer cualquier cosa, y además cuenta con la hermosa Shu Qi en el protagónico.

En la competencia oficial se verá también la nueva película de Jia Zhangke titulada Mountains May Depart. Otro genio vuelve al ruedo y en este caso con un melodrama que seguramente estará atravesado por las transformaciones sociales que Jia viene retratando a propósito del oxímoron que define las tres últimas décadas de su país: el devenir capitalista del comunismo. Otro oriental estará presente con Hou y Jia, el único que estrena regularmente en Argentina: Hirokazu Koreeda (De tal padre, tal hijo) presenta Our Little Sister, un nuevo retrato familiar del director nipón que ostenta ser el heredero de Yasujiro Ozu, a pesar de la evidente diferencia de calibre.

En Una Cierta Mirada, la segunda sección competitiva de Cannes, volverá Weerasethakul con más espíritus misteriosos que visitan a los enfermos de un hospital no menos extraño: Cemetery of Splendour es el nombre de su nuevo opus. También estará presente en la sección Naomi Kawase con su nuevo filme llamado An.

Decisiones extrañas

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Las mil y una noches

En la competencia oficial, el gran cineasta de Occidente que sobresale del resto es Gus Van Sant. The Sea of Trees transcurre en Japón, en la ladera del monte Fuji. Ahí, el personaje que interpreta Matthew McConaughey estima darse su propia muerte. Hasta que un transeúnte interviene y cambia sus planes. En papel, la película parece estar más cerca de Gerry que de Milk. El otro gran cineasta estadounidense en competencia es Todd Haynes (Safe). La historia de amor lésbica ambientada en la década de 1950 y protagonizada por Cate Blanchett llamada Carol se destaca entre otros títulos menos conocidos o películas sospechosas que parecen estar en competencia por motivos no del todo claros o directamente espurios.

Pero nadie sabe muy bien por qué títulos rutilantes como las tres películas de Miguel Gomes basadas en Las mil y una noches y divididas en capítulos, además de L’ombre des femmes, de Philippe Garrel, Trois souvenirs de ma jeunesse, de Arnaud Desplechin y Peace to Us in Our Dreams, del lituano Sharunas Bartas, están en la Quincena de los Realizadores, la sección paralela más importante del festival. Son películas que prometen estar entre lo mejor del festival y no deja de ser un misterio cómo fue posible que el inescrutable Thierry Frémaux, director artístico de Cannes, haya dejado afuera títulos de un peso evidente. Es un misterio no exento de hipótesis.

Poco cine de Latinoamérica

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El abrazo de la serpiente (Colombia)

En las competencias oficiales hay apenas dos películas mexicanas y una colombiana. Latinoamérica brilla por su ausencia, pues ni siquiera en las muestras paralelas hay mucho cine de estas latitudes.

A diferencia del año pasado, cuando el cine argentino tenía una presencia más fuerte, más allá de los cortometrajes vernáculos que se verán en distintas secciones, La patota, de Santiago Mitre, es el único filme argentino en Cannes, después de que todo indicaba que El clan, de Pablo Trapero, tenía asegurada una plaza en la competencia oficial, lo que finalmente no sucedió.

Es una verdadera lástima que La patota esté en la Semana de la Crítica, pues si hubiera estado en la competencia oficial hubiera sido la consagración internacional de Dolores Fonzi, que brilla como nunca encarnando a Paulina, una joven graduada en Abogacía e hija de un político poderoso que decide dejar todo e irse a Misiones para estar a la altura de sus convicciones.

Esta remake de un viejo filme bastante pobre de Daniel Tinayre es superior a su inspiración y está en la misma línea retórica y estética que El estudiante, la ópera prima de Mitre. Se trata de una película sobre la convicción (política) que se pone a prueba frente a un evento brutal en el propio cuerpo de la protagonista. Mitre confirma su voluntad de hacer un tipo de cine mainstream sin por eso abandonar sus propias convicciones como cineasta. Oscar Martínez como el padre está mejor que nunca; Fonzi, vale la pena repetirlo, tiene el papel de su vida.

Este texto fue publicado por el diario La voz del interior en el mes de mayo 2015

Roger Koza / Copyleft 2015