AY, SÍ SÍ SÍ (03): UN PARÉNTESIS CON FLORENCIA PERCIA

AY, SÍ SÍ SÍ (03): UN PARÉNTESIS CON FLORENCIA PERCIA

por - Entrevistas
05 Feb, 2020 11:51 | Sin comentarios
Una charla sobre el deseo, las expectativas, los viajes y las ganas, o no, de estar juntos.

Una pareja sale de un emblemático cine porteño que tuvo su última sede a pocos metros del Teatro Colón. Mientras atraviesan la galería, conversan sobre la película que acaban de ver. “¿Te gustó?”, dice ella. Él se explaya hablando de sus impresiones negativas. “A mí me gustó”, le contesta. Pero a él eso no parece importarle. Su perorata no impide, sin embargo, que ella quiera buscar otros caminos, nuevas coordenadas sensibles. Así, con un humor en el que resuena la crítica de Martín Rejtman al poder de las mercancías y la agudeza de Ana Katz para trabajar (con) los estereotipos, Florencia Percia desanda lugares comunes e imagina comunidades insospechadas.

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Julia Kratje: Desde el primer cortometraje, Minimercado Champion (2010), en tu filmografía hay ciertos rasgos recurrentes que resultan originales, además de interesantes: tus películas están centradas en protagonistas mujeres que forman parte de un ambiente intelectual y que se mueven con naturalidad en un entorno habitado por libros y bibliotecas. Todas las historias están situadas en el presente urbano y cosmopolita, donde ellas intentan encontrar un tiempo y un espacio para poder escribir, leer o viajar.

Florencia Percia: El azar, lo inesperado, lo no planeado irrumpe en la vida de cada una de las protagonistas, para ofrecerles otros escenarios posibles y sacarlas de sus pequeñas estructuras cotidianas. En Minimercado Champion, la protagonista(interpretada por Ana Scannapieco) recibe la notificación de que ganó un viaje para dos personas a un pueblo de la Costa. Ella decide ir sola, compartir esos días con desconocidos, adaptándose a la idiosincrasia de ese tour que le es ajena y que nada tiene que ver con las lógicas de su vida cotidiana. La actriz de este corto es la misma que la de El poblado (2014) y, en efecto, son personajes que se parecen un poco. Observaste esas bibliotecas como un elemento común y creo que tiene que ver con contar algo de esos personajes y darles un contexto.

¿Acaso la biblioteca proviene de algún interés personal o de tus grupos de pertenencia?

La biblioteca cuenta algo sobre estos personajes. En el caso de Minimercado Champion, no sabemos nada de ella, solo que gana un viaje y que decide ir. Ella recibe la noticia en su casa, así que saber cómo vive nos permite conocerla un poco más, intuimos que tiene un trabajo, que tiene una amiga y una historia amorosa en suspenso. Me interesaba remarcar que ella decide ir sola a ese viaje porque quiere y no porque no tiene otra opción. Se gana ese premio y “elige” entregarse solaal azar. Si bien no me gustan las referencialidades, puede ser que la biblioteca y el mundo académico tengan algo que ver con mi vida, ya que mi familia viene de ese mundo, yo empecé a estudiar Filosofía, dejé la carrera por la mitad y me puse a estudiar Cine.

Los libros son parte del paisaje, entonces.

Sí, son una forma de anclar al personaje y describirlo. Como decía antes, esos libros nos dan un poco de información sobre ellas, nos permiten intuir cómo son sus vidas. En el caso particular de Minimercado Champion,es un personaje que decide poner entre paréntesis su vida. Quizá esas “vacaciones en la costa” son también una forma de poner entre paréntesis esa biblioteca y todo lo que esa biblioteca puede llegar a significar.

Justamente, esos paréntesis están, en algunos casos, ligados al viaje, al desplazamiento de lo cotidiano, para buscar adaptarse a un funcionamiento grupal que es totalmente distinto al que los personajes están acostumbrados.

Sí, son personajes que asisten y se dejan absorber por universos nuevos, no como observadores, sino adaptándose, siendo parte. No hay una mirada superior con respecto a esas situaciones nuevas; a la protagonista de Minimercado Champion esos turistas no le parecen ridículos o consumistas. Ella participa de ese tour y “esos otros” se transforman en sus pares, en sus compañeros de viaje. Lo mismo sucede con el personaje de Clara (Elisa Carricajo) en Cetáceos (2017), ella va a ese retiro de Tai Chi: asiste, participa de todas las actividades y hasta se deja conmover por esa experiencia.

Deciden ser parte de esos nuevos universos que se le presentan en el camino, aprendiendo de otras cotidianeidades posibles.

De hecho, esos vínculos maleables se podrían también pensar en relación con el tratamiento que recibe el sentido del humor, que no está construido desde la ridiculización, desde la ironía o desde la mirada burlona, sino a partir de una cierta cercanía. Es un humor envuelto de ternura, como en la escena en la que Ana, la protagonista de Minimercado Champion, canta en el karaoke (que, cinematográficamente hablando, es tan atractivo, cuando en la vida real se torna más bien patético).

Sí, es verdad. En la vida real el karaoke es una puesta en escena, una exageración, pero como en el cine todoes una construcción, el escenario del karaoke se resignifica de otra manera.

En el karaoke, Ana canta “Las horas más lindas”, de Luis Silva: una música romántica que aparece en tensión con algo que se deja entrever antes, cuando en el contestador automático se escucha a un hombre diciendo: “te estuve llamando”. Ella corta el mensaje y se va de viaje. De alguna forma, estas dos secuencias se hilvanan, haciendo que el humor surja como una toma de distancia respecto del discurso amoroso entonado en la canción; quiero decir: no hay una burla de ninguna de las actividades puntuales sino, en todo caso, de la situación que las envuelve.

Sí, es así. Y también una crítica a ese tourconsumista, cuando el coordinador los deja en la peatonal, les dice qué cosas pueden comprar y todos aprovechan una promoción de gorros y se compran helados. La protagonista no actúa de manera distinta a los demás, sino que sigue las lógicas del grupo, adaptándose. Cuando mencionaste la escena del karaoke, me acordé de una anécdota delrodaje. Este corto lo filmamos en Super 16 mm, fue un trabajo curricular de la FUC. No teníamos mucho material fílmico y estábamos muy limitados, cada escena estaba muy cronometrada, sólo podíamos hacer una toma por plano. Cuando filmamos el karaoke, Ana (la actriz) tenía unos auriculares escondidos, de modo que durante la toma pudiese escuchar la música y cantar la canción. Cuando dije: “acción”, la película empezó a correr y la música comenzó a sonar en los auriculares de Ana (ella debía cantar a la par de Leo Dan). Lo que ocurrió fue que la introducción musical era larguísima, duraba más de un minuto y no lo habíamos contemplado. Todo el equipo me miraba, como diciéndome: “cortá, estamos desperdiciando el material. Este plano no puede durar dos minutos”. Agradezco haber tomado la decisión de no cortar, porque hay algo de ese tiempo previo, de esa espera en la que ella quiere empezar a cantar y no puede hacerlo, que está en sintonía con el corto y aporta un tiempo, una incomodidad y un desencajar que me parece que es fundamental. El teatro, en cada función, tiene ese aquí y ahora, y para mí ocurrió algo mágico en esa escena, tal vez el aquí y ahora del cine. Esa tensión que vivíamos atrás de cámara también la vivió Ana frente a cámara. Esa espera inesperada, no planeada, la descolocó, la sorprendió, pero ella se adaptó. Lo mismo le pasa al personaje en el corto: ella decide adaptarse a situaciones impensadas, pero disfrutando el momento. Ese tiempo previo a la canción condensa todo lo que le pasa a ese personaje. Por eso, esta experiencia me dejó un aprendizaje en torno al tiempo, a la duración de las escenas, ese tiempo que uno no pensó o que no imaginó, pero que la historia necesita y que aparece como necesario en el rodaje.

También en El mes del amigo (una comedia con atletas) (2016) ese “aprendizaje” se podría pensar como la revelación de un estado de ánimo subjetivo de la protagonista (que interpreta Valeria Correa) en conexión con una gama de consumos ligados al bienestar del cuerpo, al igual que en Cetáceos, donde aparecen nuevos “esoterismos” vinculados a la meditación, a la alimentación orgánica, al boom de las dietéticas y de la cosmética supuestamente naturista: todo esto que hoy por hoy caracteriza buena parte de las prácticas cotidianas…

…de la clase media: es algo así como un consumo más de la clase media. Hay mucha gente que consume vida sana simplemente porque está de moda. En Cetáceos,el personaje de Clara está en crisis, tiene su casa embalada, sus objetos en cajas y las cosas no están donde deberían. Este desorden genera una especie de fisura en su vida, de desconcierto, que la lleva a entregarse al azar poniendo en pausa sus obligaciones. Es ahí cuando ella se encuentra con la premisa de la vida sana, pero este encuentro es casual, ocurre porque ella se distancia de sus objetos, de sus relaciones y se permite ver qué es lo que le ofrece una vecina desconocida o un vendedor de miel. Ella acepta estas nuevas cosas con la necesidad de dejar de lado por un momento sus obligaciones.

La protagonista desenvuelve pequeñas tácticas y mentiras como una suerte de praxis del diferir: ante la exigencia de tener que dar una respuesta a lo que se espera de ella, parece que buscara ensanchar el tiempo.

Abre un paréntesis en su vida para luego tomar una decisión. No sé si Clara, después del retiro, va a seguir o no con la vida académica. No es que ella quiera abandonar su profesión, ella sólo decide unos días de descanso de sus responsabilidades, unas vacaciones de su rutina, tomar distancias de sus relaciones cotidianas, para entender si eso es lo que quiere o no

En ese sentido, me interesa cómo en tus films se muestra el dilema y no su resolución. Y también me gusta muchísimo la sutileza y la agudeza de las conversaciones entre las mujeres y sus parejas (que son todos varones): el registro de la comunicación fática quizá se podría pensar como otra estrategia “femenina” ante el exhibicionismo del “mansplaining”, no sólo en el caso del personaje de Alejandro que interpreta Rafael Spregelburd en Cetáceos–es genial que sea él quien, precisamente, encarne esa figura–, sino también en los otros films,donde los hombres hacenuna gran exposición de lo que a ellos les importa a partir de pequeños monólogos que sólo reciben una devolución desganada por parte de sus interlocutoras: “qué bueno, che”, “ah, mirá”.

Sí, el personaje qe interpreta Spregelburd no registra nada de lo que le pasa a ella, no se da cuenta de que ella no está en su casa o le está mintiendo. No percibe nada raro.

El hombre va por su carril y todo lo demás es una especie de satélite que no parece importarle.

Son hombres egoístas y egocéntricos. El personaje de Cetáceos es bastante extremo, un poco parecido, también, al de El mes del amigo; quizás el personaje de El poblado es más torturado, se siente un poco más culpable, es más confuso, pero los otros son claramente egocéntricos.

Más que llevado al extremo, yo lo veo bastante antropológico: hay una observación concienzuda de la retórica masculina predominante.

Es un egocentrismo que se confunde con el éxito profesional, en donde la mujer se adapta a las lógicas y al ritmo del hombre. La protagonista de Cetáceos,al tomar distancia, observa la dinámica de su parejay quiere poner un límite, le dice: “No sé si quiero ir con vos a Italia”. Alejandro es un personaje con sus contradicciones, es un egocéntrico, sensible, que al final se siente un poco culpable de no haberla registrado. Si bien ella sostiene la relación, él no parece darse cuenta; entonces, cuando ella habla o hace una objeción el vínculo se cae. Como si en la pareja solo tuvieran lugar los planes que hace él. Hay muchas formas en las que se manifiesta este tipo de egoísmo; también hay mujeres que son así, por eso tampoco me gusta decir que ese el lugar de los hombres en la relación y que las mujeres somos víctimas de eso. En El mes del amigo, es una pareja en crisis, aella le cuesta reconocerlo. Él quiere separarse, pero la busca, la llama. Este comportamiento contradictorio hace que ella se confunda e insista en verlo. Él es un egoísta, ella lo sabe, pero por alguna razón extraña le sigue proponiendo hacer actividades juntos.

En El mes del amigo, además, se puede ver cómo la concentración está atravesada por cuestiones de género, como si el derecho a dedicarse a un proyecto propio constituyera todavía un privilegio que el personaje masculino se (auto)arroga. Por otro lado, tus películas no exponen vínculos familiares tradicionales, sino que despliegan el problema de la convivencia focalizando lazos de amistad que afloran a partir de nuevos agrupamientos.

Justo ahora estoy escribiendo una película sobre un viaje que hacen cuatro mujeres de una misma familia: dos hermanas de sesenta años y las dos hijas, ya adultas, de una de ellas. No había pensando aquella ausencia en las películas anteriores, pero se ve que la sentí y necesitaba hablar de esas relaciones familiares intensas, ambiguas e incondicionales.

Una de las cuestiones que, en El mes del amigo, me pareció divertida es el aprovechamiento que la protagonista hace de las promociones, el 2×1 en el gimnasio o el hecho de colarse en una fiesta.

Ella está viviendo un momento particular, se mudó recién a un nuevo departamento y no termina de aceptar que su pareja está crisis y que no da para más. Necesita ocupar ese vacío que la atraviesa, entonces se deja llevar por el azar y acepta todo aquello que aparece en el camino.

Claro, como la protagonista del primer cortometraje, que no anda tirada por ahí, no hace de la crisis un drama.

Exactamente. Inclusive, ella podría llamar a alguien para que la acompañe al viaje, pero no lo hace, prefiere irse sola. En El mes del amigo, ella se apodera de la vida de otra persona, la ex inquilina de su nuevo departamento. En Cetáceos,ella se engancha con el mundo de su vecina, quien la manda a comprar miel y, a partir de ahí, la invitan al retirode Tai Chi. Como si aprovecharan la crisis para entregarse al azar y aceptar las actividades que se le presentan.

Las mujeres se escapan de la ciudad o del cemento para buscar conectarse con la naturaleza (el mar, el campo), aunque no deja de estar atravesada por los ruidos de los vehículos o de otros aparatos tecnológicos.

En El poblado, ese contraste surge porque hay una convención de motos. A mí me gusta intervenir el espacio: no es lo mismo que la protagonista esté sola en el campo, que en un campo rodeada de motociclistas que pasan todo el tiempo. Me interesa transformar la paz del campo en un un espacio abrumador. Algo que puede ser tranquilo y lindo se ve intervenido por el ruido de estos motoqueros. Y ese fin de semana romántico se arruina porque ellos no pueden estar solos, tienen que compartir la habitación con “el otro”, un compañero de trabajo de él, que se transforma en el espectador de una relación arruinada. Las motos son como una síntesis de lo que está pasando a esa pareja. En Minimercado Champion y en Cetáceos, el viaje a la naturaleza es un viaje de consumo: de actividades turísticas en uno; de vida sana, en el otro. Las protagonistas aceptan las cosas que les ofrece la sociedad de consumo, las aceptan para encontrarse con ellas mismas, para salir de sus rutinas, para tomar un descanso de sus responsabilidades.

El aficionado a las ballenas, interpretado por Esteban Bigliardi en Cetáceos, también adopta ese discurso.

Absolutamente, es un denso de las ballenas, hasta tiene algo de maníaco. El lugar de la naturaleza es un poco extraño: la naturaleza está metida en un folleto, por decirlo metafóricamente.

¿Cómo trabajás la dirección de actores?

Para mí es muy importante que, desde la lectura del guion, las actrices –Ana Scannapieco, Valeria Correa y Elisa Carricajo– pudieran entender perfectamente de qué estábamos hablando en cada caso, ya que un mínimo gesto definía mucho cada uno de los personajes que encarnaron. Para hacer el largo, con Elisa tuvimos varios encuentros en los que hablábamos de muchas cosas, más allá de las escenas de la película, y eso me sirvió enormemente para conocer y construir el personaje, ya que mientras tanto, en paralelo, yo iba reescribiendo el guion. Fue un proceso, en donde era importante hablar, entendernos, conocernos; ella proponía cosas y las pensábamos juntas. Salvo en Minimercado Champion, donde no hubo ensayos (me inspiré en planos más generales, al estilo de Las vacaciones del Sr. Hulot de Jacques Tati), con todos los actores siempre ensayamos muchísimo. Me gusta trabajar con actores: en El mes del amigoactuó Adriano Salgado, quien hace de la pareja del personaje de Valeria Correa; él no es actor, sino director de cine y sonidista (de hecho, fue el sonidista de Cetáceos). También ensayamos e hicimos varios encuentros de improvisación previos al rodaje.

En El mes del amigo, su personaje junto con el de Valeria salen de ver una película en el BAMA, ¿no?

Sí, salen del BAMA.

O sea, la película además deja testimonio de un espacio artístico…

…que lamentablemente ya no está.


Fotogramas y fotos: Cetáceos; 2) Florencia Percia; 3) Minimercado Champion; 4) El poblado; 5) Cetáceos. 

Julia Kratje / Copyleft 2020

Entrevistas de la serie: 

Martín Farina (leer aquí)

Cecilia Kang (leer aquí)